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D 1 i R I O ILU ST R A D O D E 1 NP O R M A C 10 N GE ÑERA L M FUNOADO t N 1 B 08 POA OO TORCUATO LUC B t TRN DIARIO ILUSTRADO DE I N FORMACIÓN GENERAL i Europa oriental del círculo cultural de Occidente, a pesar de u solemne declara- L AS reuniones de Ginebra, de NO HUBO CONCESIONES RUSAS EN GINEBRA T dencía internacional, dí Mea de todos aquelíos los que le parecía incomprensible la actual situación mundial. El reconocimiento de que una guerra atómica significaría el nn de la Humanidad y de la civilización, ha llevado al deseo de examinar concienzudamente las circunstancias que evitarían un conflicto mundial. Ha quedado bien claro que la discusión de esta cuestión sólo puede ser dirigida por las dos grandes potencias, cuyo armamento atómico puede influir en el cambio total de aspecto de nuestra mundo actual. Al lado de Rusia y ios Estados Unidos, las otras grandes potencias juegan sólo un papel secundario. Es posible que los pueblos del Asia lejana presientan, únicamente de manera indeterminada, el peligro enorme que una guerra atómica de carácter mundial puede significar para la Humanidad, pero Occidente está cada vez más convencido de que una catástrofe de este tipo no dejará tras ella vencedores ni vencidos, sino únicamente una destrucción total de la cultura occidental. La sorprendente proposición de Eisenhower- -exposición total de proyectos militares y libertad de vuelo de las fuerzas aéreas de los dos bloques adversarios- -significa el primer paso en favor de una confianza mutua, según todo el mundo puede ver. Incluso potencias de la capacidad industrial y científica de los Estados Unidos pueden distinguir con claridad la frontera ante la que l o s coloca el desarrollo de las fuerzas del á orno. No creemos que la proposición de Eisenhower sea un truco propagandístico encaminado a engañar a los soviéticos. Más bien estamos convencidos de que el efe de las fuerzas aliadas en la última guerra mundial ha hablado, como soldado y estadista, m o v i d o exclusivamente por la responsabilidad de su cargo, que le obliga a decir al mundo lo cerca que se encuentra de un abismo de destrucción y sangre. Aunque, al parecer, los soviéticos no han hecho el más mínimo caso de esta oferta del presidente de los Estados Unidos. Esta es la gran diferencia de las conc e p ciones ideológicas entre los soviéticos y las demás potencias qué han acudido a Ginebra. Esto no quiere decir que ellos estén menos convencidos que nosotros de que Los occidentales evitaron i la í 7 7 abierta, -Ss HX paites polémica S? 7 -j -n nk de estos p a costa de Alemania seria respetada, A A Í 4 i r. i Los soviéticos conocen el miedo y las preocupaciones con qué los occidentales observaban la actual carrera de armamentos y corresponden a ellos con la mayor calma. Este pánico occidental les da la hegemonía diplomática, con la que han actuado en Ginebra. Si (tupieran los rusos que aun en esta vieja Europa hay millones de seres humanos decididos a enfrentarse con la destrucción y el pánico de una- guerra atómica antes de sacrificar su libertad individual frente a un ataque asiático, tal vez se hubieran conseguido en Ginebra mejores resultados. Esté r e c o n o c i miento se hubiera manifestado con una mayor comprensión, de la generosa oferta de Eisenhower. C o n f i e m o s no obstante, en que al menos entre los soldados Eisenhower y Zukov se haya hablado c qji sinceriPARA EL CAMPEONATO MUNDIAL DE CICLISMO. -Esta es una de las enormes dad; tribunas que se construyen en Frascati, ceroa de Roma, para los espectadores del campeonato del mundo de tííclismo profesional que se celebrará el próximo día 27 en l capital de Italia. (Foto Cifrft. debe ser evitada lá guerra con armas atómicas. No, ni mucho menos. Ni tampoco que la situación interna del país y las dificultades de un Gobierno de condominium haga necesaria una pausa para repórter fuerzas. Ellos, los rusos, han venido a Ginebra movidos por este deseo, pero dispuestos, por todos los medios, a no ceder nada que conduzca a modificar el statu quo actual? El premier británico, sir Anthony Edén, se ha tomado el mayor trabajo en poner ante los ojos soviéticos la solución del problema alemán como cosa factible y de la mayor trascendencia. Quisó ofrecer garantías a Rusia frente a una recuperación militar de Alemania, empobrecida y destrozada. La respuesta de Bulganin habla por sí sola: Las garantías están bien para los países pequeños y débiles. Para una nación corno la Union Soviética no ofrecen el más mínimo interés. Está claro que las potencias occidentales consideran primordiales las necesidades de paz soviéticas, que creyeron podír satisfacer con pequeñas concesiones en el problema de la reunificación de Alemania. Para no enrarecer el ambiente de la Conferencia de Ginebra se prescindió de toda polémica. Se cree que el valor de la Conferencia estriba únicamente en el contacto oersonal entre los nuevos jefes de Estado. No es necesario decir q ue el procedimiento de esta Conferencia significa un gran avance en comparación con las anteriores. Esto si Occidente no olvida los métodos que empleó Molotov, que sigue siendo ministro soviético de Relaciones Exteriores, para apartar a los Estados de Ginebra parece ser el símbolo dt una nueva política, que, basada en el statú quo puede conducir a una pausa en la guerra fría o, corno creen los optiftñitas, al principio de una nueva era de confianza mutua, desarme y prevención contra la guerra. Nosotros recordamos la última Conferencia de Ginebra, en la que, también basándose en el statu quo se decidió el reparto de la desgraciada Corea y dividió el Vietnam en Norte y Sur. La Ccnferencia actual, á pesar din que sólo ha trazado directivas, busca la solución de la tirantez política actual igualmente en el statu quo Alemania debe seguir dividida; su reunificación no es urgente. Con esto han incurrido en contradicción las potencias occidentales, pero no hemos vistp por ninguna parle que esta tesis soviética fuera combatida corno en octubre pasado. 7. 77 7 ¿Qué significa, sin embargo, para Europa el reconocimiento de esta tesis rusa, que basa el relajamiento de la situación actual en la básej 4 á statu quo La cuestión principal de la defensa europea, el problema alemán, queda sin resolver. Este es el prlhcipal motivo que impide hoy llegar a una solución satisfactoria p a r a t o d o s 7- Fránz VON PAPEN