Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
HONOR, GLORIA Y TRAGEDIA DE MONTE- ARRUIT En el aniversario de la muerte del teniente coronel Primo de Rivera O de agosto 1921. una de las viejas Sacramentales, madrileñas, la que lleva el nombre J M f del bienaventurado San Isidro, hay una tumba olvidada donde descansan los restos del teniente coronel don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja, quien, sirviendo a España con pasión heroica, encontró muerte gloriosa el día 6 de agosto de 1921, entre las ruinas de Monte Arruit. La tumba del apuesto militar, figura insigne del Arma de Caballada, fue cincelada por Benlliure, y se ofrecía a la contemplación de los visitantes de la vieja necrópolis, inmediata a la de su hermano el general Primo de Rivera, a la de su tío don Fernando, primer marqués de Estella, como un elocuente testimonio de patriotismo y de fe encendida y heroica. Tan bello mausoleo fue profanado durante la guerra, despojado de las figuras y de los atributos de bronce con que lo embelleció el insigne escultor valenciano, de la cruz de piedra negra, alabastrina, que rubricaba el conjunto con su silueta redentora y cristiana. La renovada lauda sepulcral, en el día de hoy, Junto a los restos del mencionado teniente coronel de Cazadores de Alcántara, guarda también los de su sobrino Fernando Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, oficial del Ejército y médico, el hermano menor del Fundador de Falange Española, vilmente asesinado por las hordas revolucionarios en el asalto e incendio de la cárcel Modelo, el día 22 de agosto de 1930. En razón de los altos motivos apuntados, la tumba del teniente coronel Primo de Rivera, es un lugar venerado, un hito de piedad v de gloria, evocador de la obra civilizadora de España al otro lado del Estrecho, que Invita al comentario y a Ja meditación. Viene asociándose el nombre de Monte- Arruit a la tragedia del Marruecos español de 1921, y dolorosa etapa del derrumbamiento de la Comandancia general de Melilla donde, al frente de los heroicos escuadrones del regimiento de Cazadores de Alcántara, fue mortalmente herido el varias veces mencionado teniente coronel don Fernando Primo de Rivera y Orbaneja. Evidentemente, la tragedia fue intensa y horrenda. Pero Monte- Arruit tiene, asimismo, una significación de honor y de gloria, de lucha incruenta, de brillante ocupación militar, sin disparar un tiro; todo ello nueve años antes de que acaeciera el desastre de Annual. En los inicios del fio 1812, siendo presidente del Consejo de Ministros don José Canalejas y ministro de la Guerra el teniente general don Agustín tuque y Coca, ya se habían iniciado y desarrollado operaciones importantes en el sector de Melilla. En Mador, en Zeluán, en Ben Ayud, en Muley, Rechif, en Tauriat- Zag, en Imaruíen, en Xhadumea, en Ishafer, en Segangan, en Azancamiento, en El Har eha, en Ras- el- Medúa y otras posiciones se habían efectuado interesantes opera. Clones por n u e s t r o glorioso y- sufrido Tumba del teniente corone! Primo de RWer. i an la Sacramental de San Isidro. 61 comandante ygn Emilio Cania, jefe de I subcolumna de Cazadores encargada de ls toma de Monte- Acpuít, en enero de 1912. El primer teniente, de Infantería don Nicolás Gonzilíi Deleite, capitán accidental dé la compañía ocupante de Monte- Arrult. Ejército, para el mejor afianzamiento militar de la plaza de Melilla. El 7. de octubre de lBll, la columnas del general don Gabriel Orozco había cruzado el río Kei t, en memorable cómbate, que permitió la ocupación de las lomas de Tlkermin e Ifra- Tuata. El propio general Luque recorrió las posiciones, animando con su presencia, como ministro de la Guerra, a las fuerzas combatientes. El Alto Mando decidió por aquellos días la ocupación de Monte- Arruit, posición que se consideraba de excepcional im- portancia para la defensa de Melilla. Monte- Arruit era una loma de escasa vegetación, de unos ciento veinte metros de extensión, situada a unos 37 kilómetros de Melilla y a unos veinte de Nador. Su posición entrañaba un preponderante valor estratégico, como se demostró en julio de 1821. Las fuerzas encargadas de ocupar Monte- Arruit y el zoco de Yemas de Garet de Beni- Bu- Yahi integraban la columna del general de brigada don Modesto Navarro, constituida, en su mayor ¿jarte por batallones de Cazadores. La columna salió en las primeras horas de la mañana del 18 de eneró de 1 Í 12 a efectuar una operación por las lomas, de íshümiaí? y Tauriat- Chéarcha, sosteniendo vivo fuego con el enemigo. La mencionada columna se dividió en dos subcolumnas, encomendándose a una de ellas, concretamente, la ocupación de Monte- Arruit. Estaba mandada por el comandante don Emilio Canis, del batallón de Cazadores de Talayera, núm. 18, quien, en plaza de superior categoría, ejercía el mando de unidades de diversos Cuerpos para la realización del cometido de referencia. Canis situó en vanguardia una compañía del batallón de Cazadores de Chiclana, núm. 17, de la que era capitán accidental el primer teniente don Nicolás González Deleito, que, meses más tarde, ascendería a capitán efectivo. En su diario de campaña, ei primer teniente González Deleito escribió, sencillamente: Enero 1912. Día 18 (jueves) Voy con mi compañía, por la izquierda, en vanguardia, y rompo la marcha a las ocho. A las nueve y treinta minutos, he ocupado las alturas que me indicaron como objetivo- -Monte- Arruit- sin disparar un tiro. El enemigo había huido sin hacer resistencia. Los batallones de Cazadores actuantes en la feliz Jornada, procedentes, casi todos, de la jurisdicción del Campo dé Gibraltar, gritaron con el mayor entusiasmo: ¡Viva la brigada del Campo! La mañana fue relativamente buena; por la tarde, la envolvió una lluvia menuda y constante. Para premiar adecuadamente estos hechos de armas, el general Luque creó la Medalla Militar de Melilla, que le fue concedida al comandante Canis. Pero éste, que habla abrazado a González Deleito, felicitándole públicamente por la actuación de su compañía, situada en vanguardia, propuso, y obtuvo, que la condecoración ss otorgase (también al que ya era capitán efectivo, don Nicolás Gon sales Deleito. Y el general Navarro no oculto nunca su impresión elogiosa sotare el proceder de estos dos pundonor sos oficiales, a quienes España deotó principalmente la t o m a incruenta de Monte- Arrult, hace cuarenta y toes unos. V José Rico D E ESTASEJí (Información gráfica del autor.