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LUS T R A i) O D E INF O R. M: A C I O N G E, N E RA L DIARIO D JAR. -1- 0 1- LUS T R ADO D E F O RM AC í O N G E N ER A L DE TENA m FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO l U C A hombres que se quejan de. no dormir habitualmente, aquellos otros que duermen S la fama uno de los conceptos más como lirones, pero a quienes dé cuando difíciles de limitar, para su definí- en cuando visita el insomnio, como una ción. Todo el mundo, a primera enfermedad transitoria y terrible, ¡Qué vista, sabe lo que es, aunque muy pomal se pasa en las noches de insomnio! cos por experiencia propia. No es la fama Se han inventado muchas fórmulas, para lo mismo que la gloria ni la popularidad, llamar al sueño. Creo, que todas fallan. ya que la primera tiene caracteres más cuando el insomnio viene. pegando. Tenduraderos y está menos sujeta a los camgo reciente la. cicatriz de un insomnio. bios que el tiempo determina, y, la poA mi aposentó iban llesrando todos los pularidad es más fugaz e inconsistente, ruidos de la noche, desde los más bruquizá más violenta y ostensible. Se po tales hasta los más sutiles. Los relojes, dría decir que la gloria verdadera es pospróximos a mi casa parecían complacerse tuma (en todos los sentidos) y que la en mantener, mi vigilia en pie de guerra popularidad es vehemente y transitoria. y de nervios. ¡Con qué especie de malPero, ¿y la fama, ese apetecido bien que sana fruición daban las horas, los cuarcasi todos los hombres anhelan, cómo es tos, las medias, los menos cuartos! Vive y qué la define? uno pendiente de las campanadas, y uno Seguros podemos estar de que aun no tiene para dormirse sino un cuarto de en el propio París de hace cinco o diez hora. ¡Inexorables relojes de las noches años, los transeúntes y los parroquiade insomnio! No intentemos dormirnos nos de los cafés bulevarderos reconode prisa ni apretar los párpados. Tarca cerían, en mayor número y con mucha inútil: la de cazar el sueño a costa de más facilidad al negro campeón, dejanfuerza de voluntad. Insomnio: sensación do aparte su color. La fama, engañode. asfixia, nervios como espadines, ensa -yá lo han dicho hasta el cansancio vidia ante el sueño de los que duermen los moralistas y otros que no lo son- a pierna suelta. El proceso del insom- se burla de sus propios predilectos y les nio se compone, de varías partes: temor juega insoportables pasadas. Las glode no dormirnos, convencimiento de que riólas locales, provincianas, pueden ser algo raro nos sucede, desfile de preocumás satisfactorias para un aspirante a la paciones. Sí. Durante el insomniose van fama que ciertas glorias extensas y casi presentando ante nosotros todas las pre- universales. Tienen aquéllas mayor efiocupaciones habidas y por haber, inclucacia inmediata. Recordemos el postín so las más nimias. Y todas, robustecidas, del guardia municipal pueblerino, con sus como infladas. Mas llegará un momento guantes blancos, precediendo al ministro, en que sólo nos interese una preocupavisitante y protegiéndole de la curiosición inmensa: la del sueño. dad infantil y paleta. ¡Qué empaque dig: no, qué persuasión de su papel! En aqueHemos oído las tres, las cuatro, las llos momentos, la fama del vigilante alcinco, las seis. De pronto, un pájaro emdeano supera, relativamente, a la que pieza a cantar- -un pájaro que habrá dorpodía tener, Goethe ea Marienbad cuan- mido bien y que está optimista- Prido iba de baños Seguramente es mayor. meras luces del día, y, por la calle, tranHay diversas clases de fama, grados seúntes Con su cupo de sueño bien des inconfundibles y también preferencias. Si pachado. hay acaso motivo para Por lo demás, debe haber instantes en sentirnos, ¿No esos 1 instantes, profundaofreciésemos a Dalí la fama del guardia en de pueblo, no la aceptaría, -ni aunque le que toda la fama posible sería cambiada mente desgraciados? ¿Cómo vamos a popillásemos en uno de sus momentos más por un aprecio determinado. En buen der trabajar dentro de un par de horas? chuscos y campechanos. Un poeta no verso inglés lo dijo Robert Browning: Recuerdo, no sé por qué, unos versos puede apetecer la fama, de un adusto filódolientes de Leopardi: jOh sok flor God be thanked, the meanest of His creasofo, ni éste la de un filósofo hedonista. de mi desierta vida! -Viene el viento tures La gloria pasajera y volátil. del torero en plaza, el círculo de voces; palmas, pa- boast two sou. l- sides, oae to face the world contándome las horas- -de la torre del puerblq... ¡Qué poco apreciamos la norwith, ñuelos, sonrisas que le rodea en la hora malidad cuando ía normalidad es con. nosventurosa, no sería aceptada en cam- one to show a woman, when he oves hop. ctros! Dormir bien, resolver en cada jorbio de ningún tipo por la reducida fama minoritaria de un poeta, que se sabe adLo que en buen romanee quiere decir nada, el problema de nuestro cansancio, mirado, otra tarde cualquiera, por un que, gracias a. Dios, hasta la, más insig- ¿no és algo maravillosamente bueno? No grupo de personas cercanas a él. Claro nificante de sus criaturas luce- dos aspec- sabemos, lo que tenernos- los que esta que esta fama casi privada y tribal tos del alma: uno para rnirar al mundo habitualmente dormimos como niños ni indica, cuando está sucediendo, su posi- entero y otro para hacerlo ver a lá mu- valoramos eni toda su trascendencia lá. queja del ciudadano que no puede dormir. bilidad de extensión, su aumento proba- jer que ama. -La vida de hoy, por muchas razones ble en sucesivas ondas. Lo que sucede que están en eí ánimo de todos, es prP; es que la gloria se extiende en ondas, José María SOUVIRON picia. a la tortura del insomnio. ¿Por qué como las que forma una piedra al. caer en el lago: cuanto más se alejan del. cenhay tantos insomnes? ¿No será que latro donde la conmoción se ha producido, paz no acaba de estar coru nosotros? se van haciendo más débiles, hasta llegar Hombre de gran paz- -dice Gracián- a ser apenas apreciábles. A palabra insomnio. aparece con hombre de mucha vida. El día sin pleito frecuencia en la literatura que hace la noche soñolienta. ¡Benditas no- Por otra parte, la demasía de fama acompaña a los medicamentos, Da ches soñolientas, que permiten a los debe ser- -más allá dé un límite- -incómoda y avasalladora. La gloria dé Na- gusto leer que tal medicina produce un hombres evadirse durante unas horas del poleón debía tener momentos en los que siieñp reparador. ¡Es tan necesario el tráfago de la existencia y que les dedeseara no haber llegado a tanto. Bien sueño, para vivir, para, seguir viviendo! vuelven a la vida con las energías renoes verdad que cierto disimulo puede fo- En la actualidad a o son pocas las per- vadas para seguir remando! Sí. Para vimentar, ésta gloria, evitando su poder sonas que padecen la tortura del. insom- vir hay que morir un poco cada día aplastante Un disimulo semejante ál que nio. Tortura del insomnio: he aquí una VV. lgar y necesario. usan los oficial- es jóvenes en sus prime- frase que, encontrarnos ya hecha en los Francisco Javier MARTIN, ABRIL ras salidas con uniforme y en compañía. sótanos de nuestra memoria. Junto a los. tA F A MA E de una mujer: llega un momento en que se hacen los distraídos, amable y tolerantemente, frente á los soldados que pasan en dominicales pelotones de flaneo ciudadano. El oficial, aunque mire al suelo, a la novia o al aire, sabe. que lo están saludando y se complace en ello. Observadlo, Contábame un poeta amigo mío la ocasión en que tuvo más intenso el sabor de la fama. Superior ocasión a todas las que, con aplausos, triunfos, críticas favorables de sus maestros, entusiasmo de sus lectores, pudieron contentarle. Fue durante un viaje transoceánico y en una isla dé las Antillas. Tocó el barco en C xracao, descendieron los viajeros a tomar unos tragos y recorrer la isla, y mi amigo entró, con otros compañeros de pasaje, en un, bar. Estaba lleno el local de negros y negroides, que hablaban- él pin toresco lenguaje de Curacao: el papia- ms- nto rarísimo idioma, qus mezcla bastantes palabras españolas con algunas holandesas y con muchas procedentes del África. Los entendidos dicen que las palabras africanas del papiamento vienen del Congo, del Camerún y de Angola. Pues bien: unos negros bien vestidos, sentados a una mesa, oyeron hablar español y se esforzaron en trabar diálogo. Animóse la charla, y cuando llegó. la horade volver al barco, mi amigo se despidió, de sus nuevos conocidos dándoles la mano y diciendo su propio nombre, a guisa de tardía presentación Cuando urio de los negros oyó este nombrej se echó hacia atrás, se quitó el sombrero y con ojos casi traspuestos empezó a recitar un, soneto de aquel amigo mío. ¿Cómo había llegado al habitante de la remota isla ¡aquel soneto? ¿Per qué se lo sabía? -Mi amigo me confesaba que no espera tener otra prueba semejante, dé inesperada y grata difusión de su obra. Partió conten- ito de Curasao. I NS 0 M NI 0 L