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A E C. Í D E V E S J S ...EDITORIAL PRENSA ESPAÑOLA DE A G O S T O DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 16 cumpla el mandato testamentario de la Reina Católica. Pero casi no merece la pena refutar lo que está tan claro como la luz, lo que españoles y extranjeros- -con inclusión de no pocos británicos- -han planteado de acuerdo con las razones que ofrecen la Historia y la Geografía. Es de esperar que estas razones acaben por imponerse en los hombres de Londres para aconsejarles a buscar una solución práctica, a la que España, como ha dicho el Jefe del Estado, estarja propicia. Deben comprender, al fin, que ese trozo de tierra no merece hoy- -si es que alguna vez lo mereció- -la contrapartida de la animadversión de un pueblo corno el español, situado en tantos aspectos dentro del mismo área de intereses que Gran Bretaña. Pero mientras los ingleses responsables no lleguen a entender así las cosas, mientras no reconozcan que la unidad nacional española exige que sea arriada una bandera extraña del lugar que nunca ocupó legal y soberanamente, tendrán que admitir que los sentimientos de los españoles- -sin diferencias de matiz, hoy como ayer- -no sean precisamente de simpatía incondicional hacia los causantes de la situación oprobiosa. las quejas dé los parientes de los prisio rierqs, y cuyos gobernantes, acuciados por la opinión, pública y por sus aliados, no parecen tener mucha fe en una causa perdida. Persistir en la tesis de un solo Gobierno chino: el que reside en Fcrmosa; defender la integridad de la isla y sus dependencias; negar a Pekín el acceso a las Naciones Unidas, por no hablar de un posible desembarco, la creación de una cabeza de puente y. la penetración en ía China continental, suponen una tarea infinitamente más costosa y peligrosa que ía solución contraria. Es más cómodo negociar con Mao y Chu, aunque ello represente por sí solo un triunfo moral para los comunistas y una humillación para los nacionales. Y si todavía ios chinos hubiesen cambiado de verdad... Pero no; el último discurso de Chu En- íai indica que sólo han modificado el tono, mas sus exigencias son las mismas de antes. Para el presidente del Consejo y ministro de Asuntos Exteriores de la China roja, la liberación de Taiwan (Formosa) es un asunto interno chirío Pekín prefiere conseguir su reivindicación por medios pacíficos y está dispuesto a renunciar a las armas si la primera solución es factible. La actual crisis es consecuencia de la ocupación por los norteamericanos de territorio chino y su interferencia en la liberación de las islas pósteras. Chu. habla como antes; el régimen que representa no renuncia a nada. Puede haber paz en el Estrecho de Formosa si los Estados Unidos ceden y obligan a su aliado, Chiang Kai- chek, 3 adoptar idéntica actitud. Dice. Chu que está dispuesto a nego ciar con las autoridades locales de Formosa La expresión es poco clara. Puede referirse al Gobierno de Taipeh o í las autoridades íormosanas, opuestas a la permanencia en Formosa de gobernantes y tropas procedentes del continente, Bfc todos modos, el discurso que Chu En- Iai ha pronunciado ante el Congreso Nacional indica que la puesta en libertad de los nortsamericanos condenados y encarcelados ha de tener, su contrapartida: que los Estados Unidos retiren sus fuer zas de Formosa, que Matsu y Quemoy sean entregadas en el acto y que ios na- cipnales reconozcan a Pekín como Gobierno efectivo y legítimo de toda China. Para que tai solución resulte menos penosa, Chu propone una amplia autonomía a la 4 extensa isla aunque seguramente sin el mariscal Chiang y sus colaboradores. Los gobernantes de Pekín han comprendido, desde la Conferencia afroasiática de Bandung, que la violencia no era el mejor método para conseguir sus fines. Ahora imitan a sus maestros moscovitas y adoptan la política de la sonrisa. Esperan ablandar a los norteamericanos y distanciarlos de sus aliados, chinos, y, al mismo tiempo, minar la posición de Chiáng desde, dentro. La nación norteamericana se siente atraída por el nuevp espíritu de Ginebra, tanto, que ni siquiera el senador Knowland, tan amigo de los chinos nacionales, logra sustraerse a la corriente. En vez de la constancia del infante de Portugal, que llega al de precio de. los sufrimientos y ds la muerte, ss busca la mejor manera de armonizar las antiguas relaciones con Taiceh y las nuevas con Pekín. Es innegable que las conversaciones en la ciudad suiza reducen el peligro de guerra. Pero, desgraciadamente, al mismo tiempo, aumentan las probabilidades de los chinos roios de conseguir cuanto piden, sin necesidad d, e recurrir a las armas MADRID S US C R IP CIO N DE A B C: MADRID Y PROVINCIAS. TRES MESES. 78 pis. REDACCIÓN Y ADMINISTRA CFON: SERRANO, 81. APARTADO NUMERO. 43. TELE FONO 25 1959 GIBRALTAR Y EL IMPERIO iNGLES Los acontecimientos vari dando la razón a Toynbee. cuando. pronosticaba él fin del imperialismo que todavía encarna Inglaterra. La India, Suez, Símons, town, son retales de una liquidación que el mundo actual impone a los británicos, Fatalmente van cayendo los bastiones que resistieron tanto tiempo, y a medida que su situación varía, se perfila con mayor vigor la injusta persistencia in: glesa en mantenerse sobre la roca de Gi braltar. Resulta incongruente semejante actitud. Londres sabe que, como las otras, cederá la fortaleza gíbralíareña, obedeciendo, a una íey inexorable. Una ley que en España tiene más fuerza que pudiera haberla tenido en los puntos aludidos, porque los doscientos cincuenta y un años de ocupación alevosa que hoy, 4 d e agosto, se cumplen, no han conocido un momento de resignación española ante el acto de rapiña. Y si; aunque ilegal, la presencia inglesa en el Peñón hubiese podido tener en Londres el valor de una justificación egoísta de seguridad militar o de mantenimiento de un supuesto pres tigip ante los propios ingleses, hoy e, sos dos razonamientoj carecen de base. Actualmente, Gibraltar sólo puede desempeñar un papel eficaz en los planes mili tares si cuenta con la cooperación de la tierra que ío rodea, según proclaman todbs los estrategas del mundo. En cuanto a! pretexto del supuesto prestigio ante la opinión británica, no parece que pueda ser tomado en cuenta después de las concesiones de los últimos lustros, ¿O es que el prestigio inglés se ampara en la corrección, española y sólo, cede ante los guerrilleros egipcios? Enfocando torcidamente la cuestión, Inglaterra ha dicho, para intentar de algún modo justificar su permanencia, que la población calpense no quiere ser es- pañola, porque está formada por geñovéses, malteses, hebreos, escoceses, etc. que han creado sus propias tradiciones a lá sombra de la bandera británica. Aunque esto fuese cierto, no representa en modo alguno un argumentó eficaz, por que esa población heterogénea acampó sobre la Roca cuando la nativa, la de Gibraltar, evacuó en masa la ciudad y se: congregó en torno a su estandarte, con su Ayuntamiento y sus derechos, en el inmediato pueblo dé San Roque. Viven, por tanto, aquéllos, en un terreno usur pádo, como quien habita una casa mal adquirida y, naturalmente, no les corres. r ponde opinar, ni menos decidir sobre el futuro de Gibraltar. Ese derecho pertenece por entero a los descendientes de las víctimas del expolio y a todos sias compatriotas, a treinta rnjlíóiiesdcestía; ñoles. que hoy. comovsus- arrtepafsdQs, dü- -rante dos siglos y- medio, siguen peñsah- d o e n 4 a necesidad imperiosa de que se Y i PRINCIPE CQiSXAMTE Los chinos rojos no hubieran podido ejercer un eficaz chantaje, mediante él encarcelamiento de once aviadores norteamericanos- -además de unos cuarenta civiles- si los gobernantes de Washington, c los propios interesados, conociesen el sublime drama de Calderón que se titula El príncipe constante Porque en tal caso se hubieran acordado del ejemplo conmovedor que dio el infante don Fernando de Portugal, allá en la primera mitad del siglo XV. Rehén del Rey- moro de Fez, prefirió sufrir el cautiverio más cruel antes que consentir en que a cambio de: su, libertad la ciudad- cristiana de Ceuta fuera entregada a los mahometanos. Sujétanlo con grillos y cadenas, el Santo es condenado a infame servidumbre, oblíganle a limpiar las caballerizas reales... reza en latín la hagiografía del infante, frente a cuya constancia y ardiente fe hubieron de fracasar todos los ardides y violencias de sus vencedores y verdugos. Pero como la Humanidad no está formada por Santos ni mártires, es humano que los chinos rojos hayan tenido más éxito que los moros de Fez hace más de cinco siglos. Es difícil resistir el chantaje en un país. donde los periódicos recogen no se v 3i de c grane! a compren envases le i Por tílerrc de su BOUTXOUE durante las váfe clbñes, liquida tcda. s las existencias de yera- ao: Precios dé REGALO: SOLAIvíEN W! HOY iTOEVES, VIERNES Y SÁBADO. H E R M S U I A 1?