Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
N 1855, para celebrar el IV centenario de 1 canonización de San Vicente Ferrer, Valencia se vistió como una novia e hizo grandes y populares festejos. En este V centenario celebró como broche de oro una grandiosa Exposición Vicentina en el Real Convento de Santo Domingo. 1 marco ha sido maravilloso; como si esperara este momento para que la gen te volviera la mirada hacia una joya de piedra, que yacía olvidada con excesiva injusticia. En contenido, lo expuesto, sobrepasa los adjetivos encomiásticos. A los seis meses de conquistada Valencia- -28 de septiembre de 1238- Jaime I hace donación a la Orden de Predicadores de una isleta situada entre el río Turia i la acequia de los molinos de Beltrán de Terual, y en el mismo año de la conquista empieza su construcción, ocupando iglesia y convento el lugar que ahora ocupan la capilla de los Reyes y parte de la de San Vicente Ferrer, más lo que luego fue hospedería y hoy os Capitanía General. Siendo la primitiva iglesia, débiles sus cimientos por la proximidad al río, en tiempos de San Vicente Ferrer- -1383- -fue derribada y se comenzó la edificación de otra. Actualmente, de aquella grandiosa construcción, sólo quedan en pie dos capillas: la de los Reyes, construida en 1473, y la de San Vicente Ferrer, dé 1781. Su fachada gótica fue estropeada con la construcción del pequeño patio que da entrada, tras la portada de la plaza de Tetuán, obra del siglo XVI: Ya desde su fundación fue esté convento sede del saber, cultivándose intensamente las Humanidades; aquí se crearon las primeras escuelas de Gramática y Lógica, en 1259; se. fundó una cátedra de lengua árabe en 1281; sé crearon clases de Teología para canónigos én 1345, y se empezó a estudiar el hebreo en 1629. Gran número de sobresalientes personajes que destacaron en la historia del Reino valenciano- están enterrado en lo que fue templo, en los claustros y capillas, como el cronista Muntaner, los Boil, marqueses de la Scala, señores de Manises y de Bétera y duques de Verona; Luis de Santangel, escribano de ración del Rey Católico, que facilitó el dinero necesario para flnanzar el viaje del descubrimiento de América; los pintores Jacomart y Espinosa; fray Miguel de Fabra, fundador de este convento. En el claustro gótico están enterrados los hermanos de San Vicente Ferrer: Pedro, muerto en 1404; E Un aspecto del refectorio. A la derecha, los bultos de San Vicente, que representen su bautizo. Constanza, que falleció en 1434, y otros familiares. A los pies del altar de la capilla de San Vicente están los restos de sus padres, el notario Miquel Ferrer y su esposa, Constanza Miquel. También se conserva én este convento lo que fue celda de San Vicente, erigida en capilla el año 14 a 3, arruinada por los franceses en 1812 y reedificada en 18 Í 7 por los cofrades de la misma. La Exposición Vicentina montada en este santuario, fue su visita un gozo para el espíritu. En la capilla de San Vicente se colocaron, en vitrinas, las reliquias y valiosos documentos. Allí pudo ver el visitante Biblias con anotaciones de su mano, su bastón, la capa, capucha, bbnete, sombrero, dedo índice de la mano derecha, fragmentos de hábito, sermones, manuscritos, a más de los documentos preliminares del Compromiso de Caspe, la solicitud del duque de Gerona- -más tarde Juan I de Aragón- -pidiendo al Papa hombre obispo a fray Vicente; memorial del Rey Alfonso V de. Aragón pidiendo la canonización de San Vicente Ferrer; carta del Santq al Rey Martín el Humano; códice del Compromiso de Caspe; carta del Rey don Alfonso el Magnánimo rogando a fray Vicente Ferrer acuda al Concilio de Constanza; cálices de los papas Luna y Calixto III; casulla y capa del temo de San Julián que vistieron San Vicente y el Papa Luna en Mo rella. En los altares y capillas del claustro ótico, cuadres, tablas y retablos de Vergara Juan Zariñena, Isidoro Garnelo, Esteve Bonet, Ribalta, Espinosa, Juan de Juanes, Vicente López, Vicente Juan Macip, padre de Juanes. Retablo de artesa de la escuela del Maestrazgo, siglo XV; cruz gótica- -oro y esmalte- -parroquial de Játiva; pintura sobre tabla del lecho de San Vicente, también del siglo XV; retablo de los dominicos de San Onofre de Játiva, Maestro del Grifo, llamado asi por ésta obra, discípulo de Hernando de Llanos. En lo que fue sacristía mayor de la iglesia conventual de Santo Domingo, en cuyo frontis se veía el famoso cuadro dé José Bénlliure: San Vicente Ferrer predicando el Juicio Final, estaba adornada por una serie de óleos, acuarelas y bocetos de José Segrelles, de factura y color irreprochables. Traspuesto el paso De Profundis se entraba al antiguo refectorio, donde en grandes vitrinas se exponían libros, estampas, grabados, miracles y las paredes cuajadas de fotografías dé lugares vicentinos, sobresaliendo por su aportación la ciudad de Ñapóles. Había también esculturas, medallas y cerámica. Sobre 1 naya, presidido por una alegpría del papado, se veía el castillo del Papa Luna y Feñíscola; la profecía de San Vicente a Calixto III, cuando, en Játiva, íe anunció qué sería Papa y le canonizaría; apoteosis del Santo dominico; ermita de San Vicente, fin la Font Santa de Liria; la fachada de la antigua Casa Natalicia; fuente del Pouet antes de su restauración, y los bultos de San Esteban, propiedad del Colegio notarial- -que representan el bautizo del Santo. En el infierno pequeño comedor para los religiosos enfermos, había cerámica, tallas, pinturas y la maqueta del futuro monumento que ha de solemnizar este cuarto centenario. Toda esta ingente colección de obras de arte antiguo y moderno, de un gran, valor artístico y económico, más todos los documentos que se exhibieron en esta gran Exposicida, se reunieron en Valencia gracias a las prestaciones del Ayuntamiento y Diputación valencianas, Ayuntamiento de Castellón, los Cabildos catedral de nuestra ciudad y olegial de Játiva, Obispado de Tortosa, arcipréstal de Morella, Peñíscola. las comunidades religiosas, particularmente la de la Orden, de Predicadores; Museo de San Pío V, el Nacional de Cerámica González Martí y Academia de San Carlos, de Valencia: Palacio dé las Cortes Españolas; bibliotecas del Ayuntamiento, de la Universidad y del Cabildo catedral de Valencia, de los padres Dominicos, el recientemente fallecido arzobispo dé Zaragoza, don Rigoberto Domenech, 4 don Nicolás Primitivo Gómez y Archivo de la Corona de Aragón, de Barcelona, por citar sólo las principales fuentes de aportación. E. SOLER GODES El claustro gótico de Santo Domingo, marco maravilloso de la Exposición.