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D 1 A R I O I L US T KA D O D E INF O R MA C 10 N G EN ERA L 1i M FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA. D 1 A R IO 1 LUS T R A D O D E IN F O R M A G I O- Ñ C E NI ER A V 8 cambiar los colores de las geografías. Nuevas conferencias de guerra y de paz han conmovido, sin conmoverlas dema? siado, las Cancillerías. Y ño sé qué extraña congoja, qué pudor revienta, en las mejillas y estremece los pulsos cuando no tenemos tazones que dar a quienes las piden con la inocencia primera. Como los mapas europeos, también nosotros cambiarnos de color ante lo que, fue y sigue siendo una injusticia, una- cuestión que no tiene respuesta cuando los niños vuelan: hacia la realidad desde, el ciejp azul de sus geografías. dos señoras- -una de negro otra de azul chillón- -llevan medias de seda, bolsos grandes y repletos de cosas y abanicos cerrados en el regazo, con los que siempre siguen el compás de la música y del cante. Delante de cada uno de nosotros, un vaso grande de agua es hoy de sangría. Mr. Slomann rechaza una y otra vez mi paquete de Chesterfield para encender los Ideales de su petaca. De ésto a analizar el teatro de Calderón, o anotar a Lorca, sólo hay úri paso. Mr. Slomann- -zapatos Segárra navaja de Albacete, jabón La Toja -encarna al Hispanismo veraniego. Durante el curso escolar los hispanistas llegan a fni seminario en busca de impresos del XVII, de cartas o periódicos del XIX, de anécdotas de Cánovas o de Machado. Ahora, cuando en julio rne subo desde la ciudad a la colina de la Alhambra, el hispanista de turno contrata por su cuenta la guitarra de Manolo el Santo y la voz de Miguel Albaicín y me invita a su fiesta. Las dos señoras españolas- -azul y negro- -continúan llevando el. compás con sus abanicos, las chicas americanas me preguntan por un José María qué sé repite en la letra de la última serrana los niños españoles, sentados en visita, se aburren, mientras devoran los pasteles y Mr. Slomann continúa convencido de que toreador debe de figurar en el diccionario de la Academia. Bajo el parral de esta tarde habría que sustituir la familiar indumentaria de los dibujantes románticos por algo de pañería inglesa o. de nylon americano; pero habrá que mantener el. mismo; fervor que un día desentraña secretos de Lope, limpia Zurbaranes, articula- el. pensamiento de Galdós o, sencillamente, reúne a amigos españoles én torno al semicírculo del cante grande con un interrogatorio de, vocablos, comidas, horarios, y festividades españoles. Y la guía sobre el pecho como los turistas que mueren en los versos de Gerardo Diego, los Slomann abandonarán mañana Granada para, preocuparse a la tarde por las cuevas de Guadix y por Alarcón. Es posible que el año que viene, al vol- ver Mr. Slomann a invitarnos a su fiesta, las chicas americanas sigan el compás. de la música con sus. abanicos, mientras permanezcan invariables los colores vErde, rojd y amarillo de los. trajes de unas nuevas sobrinas, que subirán indiferentes a este cursillo de hispanismo bajo el parral romántico o bajo el parral de hoy, porque es indeferente el calendario cuándo se mantiene el mismo fervor que hizo presentar armas á unos ejércitos victoriosos al asomarse a un nuevo mundo, cuyo paisaje se iba a desbordar por las modernas Os Lusiadas del Romanticismo, cuyos nuevos cantos incorporan a la bibliografía de nuestro siglo éstos turistas que cada tarde, y bajo parrales idénticos al de la fiesta de hoy, escriben a sus casas y a sus amigos, relatándoles la novillada, la visita al convento abandonado y el diálogo con, la niñera o con el revisor del tren. Antonio GAL? TOO MORELL G 1 B A L T AR OS niños de mi generación tuvieron que enmendar la plana a sus primeras geografías. Llpyd George, Clemenceau y Wilson iban a cambiar el contenido de Europa, una Europa que, desdé el Congreso de Viena, no había sentado alrededor dé una mesa a tal número de estadistas nerviosos; Cada cual buscaba sus propias conveniencias o, como en, el caso peor de Wilson, se consideraba inspirado por no sabemos qué infusa gracia democrática para remover de arriba a abajo los viejos Estados, lleÁngel ZUÑIGA nos de tradición e. historia, con. los ca torce puntos de una operación hecha sobre la carne viva de las viejas monarquías. Se odiaba a los Habsburgos, Hohenzollern y Románoff tanto, ál menos, AJO los parrales andaluces de Ro como se les temía. Europa tenía que vesberts o de Lewis, el siglo XIX nos tirse de americana o quedarse en manha legado su gran descubrimiento gas de- camisa. Cambiaban los colores de las geografías, desde el verde claro de del turismo. El Romanticismo viene desAlsácia y Lorena, qué pasaba de castaño pués a dar permanencia literaria a las oscuro a Francia, hasta el amarillo de memorias, a las cartas y a los grabados. Danzig, convertido en sombra roja sobre Os Lusiadas es también un viejo derroun mapa, como una pintura impresio- tero de viajes de, un siglo apasionado por nista, lleno de manchas. Los niños de Goa y por él Danubio. Pero cuando los mi generación tuvieron que aprender, de soldados franceses llegan a Déspeñapeprisa y corriendo, los nombres de los rros, en el siglo XIX, presentan armas y nuevos Estados con sus flamantes capi- cambian las rutas turísticas mundiales, tales democráticas. Los niños preguntan írving será el pionero norteamericano del siempre; quieren saberlo todo; asedian nuevo circuito. Y amanecen los días del con sus cómos hasta que, poco a poco, Hispanismo, se editan nuestros clásicos entéranse de quiénes son los Reyes Ma- de ayer- y de hoy, surgen las revistas es. gos que traen y se llevan las cosas hu- peciaÜ 2 adas en temas españoles, se multiplican los departamentos de español y manas. estos inesperados estudiantes son pronto Aquéllos niños, nosotros, al mirar nues- perfiles familiares en Simancas y en la tros atlas preguntábamos el porqué de Nacional, en la Biblioteca Central de Baraquel punto azul destacado sobre ei Sur celona y eii la de Palacio de Madrid. de España. Era Gibráltar, se nos decía. Por eso, bajo este parral alhambreño Inútil era buscar un equivalente hacia el Norte por mares del Canal de lá Man- de iQ 55, Mr. señora y dos hijas tradición que no quiebran cha. Nuestra imaginación juvenil espe- mantienen una las crisis ideológicas. Hoy las guerras ni raba tal compensación ingenua, pero los han desayunado a las ocho en punto, encolores geográficos mantenían allí el. mis- tre, preguntas lirigüísticas y culinarias de mo indisoluble tono. téjeringos o de churros luego han- -Y eso, 1 ¿por qué? -era la pregunta vuelto al breviario de su Michélin rjara eterna. encontrar el templo que. falta por visitar. Hablarnos de Utrecht hubiese resulta- A las dos de la tarde, de nuevo, él bloc do prematuro. De la guerra de. Sucesión de Mary para la receta de lá empanadisolo teníamos una idea infantil y con- lla y otra vez discusión entre toreador fusa al oír cantar, a la. rueda, rueda, y torero Los Slomann son incansables Mambrú (o Malborough) se fue a la y se lanzan a la hora del. calor a visitar guerra o por las algaradas promovidas tiendas y a preguntar cosas a los guarpor partidarios tardíos, de la causa del dias, que se encogen de hombros ante archiduque Carlos, descendientes directos problemas urbanísticos o arqueológicos de quienes perdieron Gibráltar para Es- propuestos a los 36o de una tarde de jupaña. lio. Y a las siete de la tarde, Mr. Slomann No llegábamos a entenderlo. España, ha traído al parral de la pensión una guise nos decía también, era como una piel tarra, dos sillas y dos hombres. Nos hede toro extendida. Y nosotros pregun- mos sentado todos en círculo: nosotros, tábamos por qué razón se le había cla- los dos únicos veraneantes; los cuatro vado, banderilla tan extraña. Y con los americanos, los dueños de la fonda y una mismos oídos asombrados con que en- f a m i l i a invitada. Los invitados- por tendíamos la paradoja del cante líondo Mr. Slomann son una señora su cuñada brincar liviano en la tierra de la gracia, y tres sobrinas de trenzas sobre trajes hecha superficie, también nos chocaba el verde, rojo y amarillo, que componen una juego de la misma Andalucía al sol de bandera nacional junto ál brocal del pozo los contrastes, con la alegría cascabelera con el limón y la arenilla recientes para de sus gentes, transformada en tragedia su tapadera de cobre. Contrasta este grinacional a la sombra del Peñón. to tricolor con las. faldas estampadas- de las chicas americanas, con sus piernas Como ayer, como siempre, los niños bronceadas y sus manos huesudas. Las siguen con, sus preguntas. Han vuelto a L HISPANISMO DE VERANO B