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ABC. J U E V E S 21 DE J U L I O DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 23 A B C en Lisboa ÍULBEIIKIÁN, REY D E F P E I O L E O HA MUERTO EN UN HOTEL, Á LOS 88 AÑOS DE EDAD Nació en Ahnenia, tuvo cinco nacionalidades y reunió una fortuna de cincuenta mil millones de pesetas SU HIJO NUBAR, ÚNICO HEREDERO, POSEE YA 200.000.000.000 DE FRANCOS Y SE HALLA DE VACACIONES EN ALEMANIA A la hcra eje morir le acompañaban solamente su secretaria y una enfermera sólo la bagatela de cien mil escudos mensuales. Su inmensa fortuna no pudo impedir que fuera desalojado del hotel en una mañana designada para la llegada a Lisboa de varios ministros y alias personalidades que acompañaban a un jefe de Estado extranjero. El Aviz, hotel pequeño, necesitaba aquellas suites para los ilustres huéspedes del Gobierno portugués, y Gulbenkian- -con sus 50.000 millones da pesetas- -se vio forzado a ceder sus aposentos durante unos días. Sin embargo, no guardó rencor. Y regresó al nido lisbeeta. No le agradaba la presencia de periodistas y rehuía siempre ser fotografiado. Encuerdo que lado. hace años vino a Lisboa un enviado especial de Life Tuvo que contentarse con Núbar se encuentra en Alemania, y hasreferencias de tercera persona, y tejió un ta su llegada no se sabrá dónde han de gran reportaje que no satisfizo en absolureposar los restos del extraordinario y exto- -me cojlsta- -al rey del petróleo. traño Gulbenkian, que anduvo por esos Gulbenkian nació en Erzerum (Armemundos de Dios con pasaportes turco, innia) hijo de padres ya ricos. Pasó su juglés, francés, sirio e incluso del Liechíensventud en Consíanímenla. A los veinte tein, y fue, en 1940, ministro plenipotenaños de edad se entendió con el. ruso Manciario del Irán en París. tancheff, primera figura del petróleo, en Ciertas precauciones, una discreta corBakú. Había estudiado antes en Inglatetina de silencio, rodea en estos momenrra, y a los veintiséis años se subía tos la muerte- -hace tiempo esperada por a las barbas de Mantancheff con un su médico portugués- -del fabuloso multiartículo publicado en 1 R e v u e des millonario, víctima, se supone, de una emDeux, Mondes El pasado número 1 cobolia. Sólo se sabe- que su secretaria, franen los Ministerios franceses se conocesa, y una enfermera- -que le acompañó mo al joven ingeniero armenio, aconsejacía hace tiempo a la vecina sierra de Monba a Francia la fiscalización de las exporsanto, donde Gulbenkian desnudaba sus taciones petrolíferas de Bakú, Son las pies al so -se encontraban a su cabellaves del mundo, y servirán, además, para cera. expulsar, incluso, a los ingleses de sus doGulbenkian vino a Lisboa en 1940. Huía minios asiáticos. Le hicieron oídos d. e merde la guerra y le agradó la calma de Porcader, y Gulbenkian, tenaz, editó por su tugal, lejos de impertinencias financieras cuenta un libro basado en aquella tesis, y de contiendas hancarias. Así, salvo espo- pero con idéntico resultado negativo. rádicos viajes en su avión privado- -llegó Calouste viró en redondo con teatral juen una ocasión a fletar un avión de reacgada. Eligió a Inglaterra y se nacionalizó ción para venir de París- estableció aquí inglés. Entonces impulsó! a Royal Duteh su residencia. Poseía la mejor suite deí Shell, con Henry DetereJing, animador del más lujoso hotel lisboeta, el Aviz, y otras grupo anglcholandés, y obtuvo el primer habitaciones para sus criados. Me consta título: el Talleyrand del petróleo. Consique si la presencia de Gulbenkian proguió para la Royal, a la caída dé Abdul yectaba al exterior una estimable propaHamid, el. 25 por 100 en la Turkish. Petroganda del hotel, no rendía de manera dileum- -Twrafis ñ Mossnl- -v. al servicio de recta beneficios pingües. Al contrario. Gulbenkian pagaba dos reales por sus aposenA B C en tos, no se excedía en sus gastos de bar, pero consía con el apetito de un adolescente deportivo. (Una tarde eché un vistazo al menú solicitado por Gulbenkian, y garantizo ciue mi estómago no habría tenido capacidad para tanto. El hombre del cinco por ciento prefería otras veces la comida de una taberna cercana al hoLondres 2o (Crónica telefónica de nuestel, y jamás consintió que los camareros tro corresponsal. Por alguna parte de limjiiassa sus habitaciones- -tarea encomendada- a sus propios servidores- -Se Alemania o Austria anda un señor con bardejaba ver rara vez. Detestaba la convi- ¡ba, Monóculo y una orquídea en la solapa, vencia inundaría, y solía decir: Sólo tende elegancia mefislofélica, que no sabe togo un amigo: se llama la soledad. davía- que acaba de heredar ¿oo millones de Era un hombre contradictorio en lo que libras; que no lo sabía hace unas horas, por se refiere a generosidad. Hoy lloraba deslo menos. Este caballero viie- habitualraenconsolado el cocinero del hotel, a quien un ie en el Rite, de Londres, y cuando uno de día envió médico y dinero para inyecciones en cantidad considerable cuando supo sus abogados ingleses trataba de informarle de la muerte de sh padre -y de acompaque se encontraba enfermo. Todos los camareros lamentan también su muerte. Hañarle en él sentimiento- -la gerencia del holía, donativos en medios ifccttestos del puetel le dijo Cj- e había partido para unas val lo lisboeta, y otros importantes de obras caciones por el centro de Europa, envuelto de arte al Estado por mediación del preen el humo de azufre- del incógnito. sidente del Consejo. Al lado de esto, regaEl heredero se llama Nubar Gulbenkian; teaba hasía transpirar cien escudos de la f as el hijo- único de Calouste Gulbenkian. ¡cuenta del hotel, donde pasaba por doce habitaciones de las veinticinco del Aviz Más conocido en el mundo- de los negocios Lisboa 20. (Crónica telefónica del corresponsal de la Agencia Efe, exclusiva para A B C Con ochenta y ocho años de edad, y una fortuna calculada en más dé 59.000 millones de pesetas- -rendimiento de 350.000 dólares hora- ha fallecido en un cuarto de hotel lisboeta el armenio Calouste Sarkís Gulbenkian, rey del petróleo, conocido en el mundo financiero como el hombre del cinco por ciento Ni siquiera sü hijo, el elegante Nabar- -barba puntiaguda, al que vi por última vea en la boda de la princesa María Pía de Sáboya, y cuya fortuna anda, según se dice, alrededor de los 200.000 millonas de francos franceses- -estaba a su EL DUQUE DE KENT, HERIDO EN ACCIDENTE DE AUTOMÓVIL Londres 20. Ei duque de Kent, primo de la Reina Isabel II de Inglaterra, ha resultado herido en un accidente de automóvil. Dice el informe que precauciones do seguridad muy especiales han mantenido en secreto la noticia del accidente, que se produjo el jueves pasado. El duque tiene veinte años de edad y es cadete de la Academia de Sandhurst. Cuando iba en automóvil, se estrelló contra unos matorrales. Sufre ligeras contusiones y shock con algunas heridas y cortes en la base del cráneo Efe; Inglaterra, apoyaba, sin embargo, secretamente el movimiento de los Jóvenes Turcos 1914: segunda victoria. El Banco Nacional de Turquía cedía a la Anglo Persian Oil, instigado por Gulbankian, su parte del 59 por 100 en el capital de la Turkish. Negocia, en 1920, el reparto de petróleo del Irak entre franceses, ingieres y americanos. Cada grupo obtiene, en virtud del acuerdo, un 23,75 por 100 de la producción total: Gulbenkian se reserva el 5 por 100, según su vieja norma- -alterada sólo cuando fue preciso. En los museos británico y de Washington, y en su antigua residencia de París, existen obras de arte de enorme valor ae pertenecen a Gfilbenkian: cuadros de Eembrantlt, de Tiziano de Wateau, de Bou- cher, de Kubens, de Corot, bajorrelieves valorados en tres millones de dólares, raros ejeanplares de cerámicas de china, platas y porcelanas, tapicería y miniaturas, cuadros galantes... Todo será heredado, si no se producen sorpresas, por su hijo Nubar, a quien se espera de un momento a otro en Lisboa. Mientras tanto, la secretaria francesa y la enfermera velan el cadáver deí extraño, financiero, que no pudo llegar- -como repetía siempre- -a los ciento seis años de edad, para batir así a su padre, que vivió hasta los Ciento cinco, y que se acaba de despedir del mundo en silencio, lejos de sus familiares y amigos, ausente de su patria, en un cuarto de hotel de! a- punta Este de Europa. Su hija Rita, que, con su esposo, Esseyan, vivía hace algún tiempo en una de las habitaciones reservadas por Gulbenkian se había ido esta mañana, como de costumbre a la playa. Salieron ambos del hotel media hora antes de morir Gulbenkian. Ni siquiera dejaron referencia d la playa donde pensaban almorzar, y un motorista del hotel hubo de buscarles por las numerosas que se extienden a lo largo de los 37 kilómetros de la Costa del Sol. Estaban en la última, en Guincho, -L. MÉNDEZ DOMÍNGUEZ. Londres por El señor 5 por loo Calouste Gulbenkiuii se extinguía ayer, a los ochenta y ocho años, en el hotel Aviz. de Lisboa. Fue un hombre fabuloso; tan fabuloso que no figuta siquiera en- el ¿Quién es cuiénf de Londres, porque dcsdciiab- i, acaso, cualquier forma de literatura o cualquier tipo de va lidad. Era físicamenit- ñs -o fempofáneo que su hijo: afeitado, con un, breve bigote blanco de cepillo de dientes, usaba v, n sombrero hombúrg -lo qvc Ztótuainos los españoles un Edén vaya VS ted a saber por qué- -y tenía cierta aire dv mariscal de Francia en la printera fí Vil guerra. Su hijo había dado el salto, atrás en el orden del énfasis capilar. Era armenio. Nadie ha acumulado una fortuna de esas dimensiones sin ser (irme-