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Un conductor de autobús. tes. SI cacharro grande da mucha moral al conductor. ¿Encuentra muchas dificultades el motorista? -Muchas. Sobre todo, por parte de los taxistas, que nos tienen una rabia cerval- -Por algo será. -Indudablemente. Ya le he dicho que hay muchos motoristas locos, que se meten por las calles como si no tuvieran familia. ¿Me da su nombre? -No hay inconveniente. Me llamo Juan José Moro. La matricula de la moto ya la ve usted: M- 88150. UN CONDUCTOR DE CAMIÓN Ha llegado el momento de hablar con un hombre de éstos. Conduce el camión M- 28022. Posee carnet de primera clase, número 106.860, expedido en Madrid el día 27 de mayo de 1945. ¿Condición especial para conducir un camión? -Lo primera, tener condiciones físicas. ¿Lo segundo? -No envalentonarse por llevar un bicho de estás dimensiones, ¿Y lo tercero? -Dormir bien y no darse por la bebida. ¿Por qué el camión es el causante de tantas catástrofes? -Hombre... no sé si será porque. exista un poco de abuso de fuerza Pero diga usted que muchos veces ocurre también porque el turismo se quiere escabullir antes. No hace mucho tuve y un choque en la plaza de la República Argentina con un turismo que venia lanzado por Joaquín Costa y, como de la fuente que allí existe se va un poco de agua, al querer frenar me pegó un culatazo. Bien demostrado quedó que yo no hada sido culpable de nada. ¿A quién teme usted más? -Al motorista. Esta misma mañana uno de éstos, cuando iba por Delicias, casi causa una verdadera catástrofe. Se creen los amos del mundo. Y si sale usted per la carretera, verá que en una meto viajan hasta familias enteras. No hay derecho, hombre! -Hay quien dice que ustedes en la carretera no dan paso ni a los tres tirones. -Eso no es cierto. Lo que ocurre es que muchas veces no olmos las señales acústicas. ¿Cree usted que hay más prudencia desde que los periódicos se ocupan diariamente del problema del tráfico? -Si. Hay más moderación. Y otra cosa, que se ha intensificado la vigilancia en la carretera. Ahora ve usted a la Guardia Civil en jeeps y en bicicletas a cada paso. Esto me parece formidable. -Por mí, qué siga la campaña. Un oonduotor d turltmo. i UN GUARDIA DE CIRCULACIÓN José Martínez Martínez. Está en su puesta de la plaza de Benavente. El hombre, amablemente, se presta al reportaje. ¿Con quiénes tiene usted que luchar más? -Con los peatones. Los coches obedecen más. ¿Y los motoristas? -Los hay der aupa, sobre todo los que conducen motocicletas de esas que no exigen carnet. Esos van a cien y ni se enteran. ¿Quiénes conducen mejor? -Los taxistas... cuando quieren. ¿Y p eor? -Las señoritas. ¿Pone usted muchas multas? ¡Pocas. Corregimos más que otra cosa. ¿Les obedecen? -A veces. ¿Llevan ustedes tanto por ciento en las multas? -No. ¿Qué prefieren, el verano o el invierno? -iEl invierno, hombre; ahora nos achicharramos aquí. ¿Sueldo? -Nueve mil pesetas al año. Y trescientas de gratificación de circulación. ¿Trabajan en otra cosa? -Si queremos comer habichuelas, no hay más remedio, ¿En qué se ocupa usted? -Yo hago cosas particulares en casa; chapuclllas, lo que sale. Hay que vivir. I Cómo está la vida I- -No me lo diga, guardia... Santiago CÓRDOBA Un peatón. Un conduotor d oamlon. Un motorista. Un guardia de olroulaolón, Potos Zu. rita.