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JXJNIO DE 1555. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 45 llos del Apocalipsis, les dueños. Las incidencias de este cuadro, con un delicado y muy bien descritas por U. Félix Boix, nos ardiente dibujo de revelan que fue una obra muy concienzudaevocad ó n oriental. mente realizada, conservándose dos dibuSe expone también, jos- -hechos quizá por el mismo Rubens procedente del Mu- para conservar el recuerdo del cuadro- sco Lázaro Qaldiano, uno en el Museo de Wcimar y otro en el de una tabla aragonesa Louvre. Según dice el embajador del dude hacia 1500, con que de Mantua, este retrato, en opinión Santiago matamoros. de todos está saliendo magníficamente La vista de la plaEste cuadro tuvo resonancias en la obra I IgrgBI fS j V 1. 9 I P I, I 9 i t L. t l T TZi t J za Mayor, por Juan posterior de Van Dyck, que se inspira en La Exposición El caballo en el arte español de la Corle, artista él al retratar a María Luisa de Médicis. Y especializado en bapara vosotros ofrece una singular impar NUESTRA APORTACIÓN ES INFERIOR A LA DE tallas y muy relacio- tanda, pues es una de las más claras muesnado con Vclásquez, tras de la influencia del Greco en un pinOTROS PAÍSES POR FALTA DE BRONCISTAS nos muestra el arte tor tan antagónico en carácter, técnica y ESPAÑOLES de este pintor. Este visión del mundo, como Rubens. Sus coLa Sociedad de Amigos del Arte, con la cuadro es importante, pues nos reproduce es- lores son más endurecidos, cenicientos y misteriosos que los habituales del maestro dignidad y solvencia artística que caracteta plaza recién terminada. Se fecha en 1623, flamenco. Una ráfaga de siniestra poesía riza a todas sus Exposiciones, ha organiza- y el 21 de marzo de 1621 se celebraba allí el do la actual con el ¡tillo de El caballo en primer festejo popular con una corrida de parece que ha modificado su paleta. Además, no es sólo esta entonación toledana el arte español en la cual podemos admitOPOS. del cuadro, sino la misma actitud del cabcirar algunos ejemplos de este tana tratado Creemos que es la obra más importante lio la que recuerda muy de cerca a la- de San por nuestros artistas. Fallan, naturalmente, de esta Exposición el retrato del duque de Martín y el pobre, de los cuadros del crelos cuadros más egregios: los de VclásLcrma, por Rubens. Este retrato se pintó tense. quezen sus retratos reales y los del Green España, de septiembre a noviembre de co cu sus lienzos de San Martín. En la plásComo obra eminente destaquemos un gran 1603, -al venir a nuestra Corte como enviado tica, nuestra aportación es inferior a la de cuadro de Lucas Jordán, con ese arrebato del duque de Mantua para entregar diverotros países por le juila de broncistas espabarroco de sus composiciones mitológ cas, sos presentes a Felipe III y a su favorito ñoles hasta fines del siglo n (Vi. Y aunque y El Pasaje del Éxodo de Pedro de el duque de Lerma. Este retrato fue tan esposcenios con el monumento de la- lasa de Orr. eníc, con un tipo de composición detimado en su tiempo, que cuando cayó en Oriente la esta I na ecuestre más bella del desgracia el duque, pasó a poder del rey, rivada de Francisco Bassano, pero con un mundo, este Felipe FV a caballo es fruto de sentido más dramático v plástico que el pincediéndolo después Felipe IV a los sucesola colaboración de pintores españoles con tor véneto. Las luces crepusculares provores del valido, conservándose en. la Casa de escultores itálicos. Tampoco han existido itin destellos y fuegos de claroscuro, que Mcdinaccli hasta pasar a la de sus actuafutre nosotros ios escultores animalistas, especializados en decoraciones de jardines o de perspectivas urbanas, como en Francia e I lidia. Ni cu nuestra aristocracia ha habido una preocupación como- cu la inglesa por los cuadros v grabados que reproduzcan la estampa de este bello animal. China es país del que apenas entencelonesa, -organizada por la U. N E. S. demos nada. Tenemos de él noticias C. O. con el título de Dos mil años de, En la prehistoria, la magia de propiciaconfusas, libros incompletos, narraciopintura china Penetramos en un munción encuentra en el caballo uno de los fenes escasas. Se nos escapa el penúltimo do encantado, sutil, delicioso; un munmas preferidos. Siempre más reposado que sentido, la mentalidad desarrollada en do de leyenda y, no obstante, fiel y verel bisonte, pero con los mismos caracteres forma distinta, igual que en muchas de dadero. Las más lejanas dinastías chisus pinturas cambian nuestra perspecrealistas, Encontramos la representación de nas estremecen sus siglos a través de tiva. Resulta, entonces, una adivinalas reproducciones. Existe algo encantaeste animal en las pinturas altamirenses. ción, un acertijo para el que nos fal- do en este instante del arte hecho miDonde su imagen está, reproducida con prota la clave decisiva. Su religiosidad, por niatura breve, con caracteres chinos de fusión es en las pinturas neolíticas y masmuy atemperada que se halle por el caligrafía exquisita. Sienas, en donde este animal aparece en ficomunismo reciente, está viva en los El chino se emociona interiormente gurillas trepidantes de movimiento, escalibros de Confucio, de Laotsé, de Buda. con el paisaje a la orilla de un. lago en pando de las flechas veloces y constituyen Cuando en el pasado siglo las naciootoño o con la niebla que apenas deja nes occidentales trataban de repartirse Jo manadas de galopes frenéticos por las ver los bambúes de un río. Todo se hace su botín, creando zonas de influencias, emotivo, a fuerza de restarle emoción, tierras levantinas. ni siquiera la política comercial de por ese pudor oriental a traslucir la inDe estos dos momentos de nuestra pre puerta abierta tuvo otro fin que los timidad de sus pensamientos. Hasta historia hay Unos bellos calcos en ésta Exnegocios y no el posible entendimiento cuando sa trata de las Exhortaciones posición. Y en la misma Sala se exponen de una humanidad vieja y profunda. de una instructora a las damas tle la unas muestras de caballos procedentes de De vez en cuando algún misionero recorte o en los Filósofos estudiando velaba porciones de su alma lejana o EL. Cigarralejo, santuario ya destruido en textos clásicos los pintores evitan la una novelista, así Pean Buck, descriaridez pedagógica con la eficacin sualeí segunda mitad del siglo n i antes de J. C, bía encantadores y dramáticos cromos ve de los tonos, la elegancia total que en el cual se han encontrado más de dosde la China misteriosa, sabia y secular. armoniza la pintura s; re una rica cientas representaciones de caballos. Debió seda. Algunos ilustradores japoneses y, por de adorarse en él a una divinidad protecextensión, orientales habían ejercido in- -Los pája? -os, las flores están sorprentora de estos animales que tan íntimamenfluencia en el impresionismo, ya cadidos en sus movimientos por el espacio te estaban vinculados al pueblo celtíbero. ducado. Las láminas revelaban u n a o en la brisa av 2 menea su tallo. La Se representan estos caballos de una manesensibilidad nueva, suave. Oriente soluz de la luna, la nieve, el sauce, la llulía extasiarse con lo pequeño, lo ínfimo, ra realista, con todos los atalajes bien devia son temas, mejor personajes de ur. u. con el esqueleto de las cosas, en una sensibilidad que se estremece con tisnia lineados. Probablemente su modelo se enlabor de matiz, de síntesis depuradomelancolía. Él alma oriental asoma incuentra en el arte griego del siglo v o anra, perfumada. Quienes han visto su cluso allí donde ¿e halla reprimida c: n terior. Y su estilo no se halla en la órbiteatro saben de qué cosas, apenas permayor freno. Ofrece un sentido poétita celta sino en la mediterránea. Estos ceptibles, está formado: un breve gesco intimista a una naturaleza ardientecaballos pueden estar relacionados con to apenas insinuado, sirve paro, alummente depurada. Las grandi. convulel culto a la diosa Epoua, protectora de brar claridades 1 del espíritu humano. siones geológicas se disfrazan dentro del Mimos prodigioso. que íippnas si asoartista, devolviendo! con ios primen 1? estos animales. Varios 7. -asos ibéricos de man a su rostro la pasión del ánimo. Lechos de cuento nv ií augusto existe en la zona de Elche, con representaciones Al chino le pnrecon a chabacana nues. su pensamiento. La pintura china r- s de diosas aladas y de caballos, hacen supotra gesticulación dramática, el énfasis co: no una esfinge moñuda. F Aá llera ner que este culto se ¡talla adscrito al munoccidental: pornográfica la complacende expresiones, apenas expre das. que do púnico. cia erótica de nuestros libros, nuestros nos dan la medida justa de un mundo dramas, nuestras películas. Ao -atan, inagotado, idéntico, siempre el mismo En esta Sala primera hay algunos otros de colmar la fantasía nn un ppqi. iña a través de las dinastías oue so pierd n testimonios del arte español en relación con rasao que despierne arí id el. en los tiempos, r como en el nir: S 2 pi Teste tenia, como una página del Beato de Liérif! el O3 n (o o los ruiseñores nus vo aNada mis significniivo do u. aracia bana, de San Milihi de la C -nolla. del sibr. n en el j Un del cirnondw. y el tocto chines rMu; rxpoíici -i barfllo x, en cuya p, f! e mozárabe se exhibe la pagina correspondiente a los ¡cuatro caba- PINTURA CHIN