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MADRID, J U E V E S 3o DE DE U NA JUNIO PESETA A B C en Londres AÑO CUADRAGE. 5. 3 85 s I MO OC T A V O PAG IN A S 1955. EJEMPLAR N UM E R O 64 DAILY TELEGRAPH HABLA EN SU CENTENARIO DEL CINCUENTENARIO DE A B C Historia de dos periódicos viejos y de un corresponsal que fue jdven Londres 29. (Crónica telefónica de nuestro corresponsal. Celebra hoy el Daily Telegraph (más de un millón de ejemplares) el primer centenario de su publicación. Y sir Winston Churchill se asocia al orgullo de Ja Empresa con una carta. Reclama en. ella el honor de la veteranía. Soy- -dice recordando acaso el discurso de las Armas y las Letras- -el superviviente más viejo del periódico. Hace cincuenta v ocho años fui corresponsal de Daily Telegraph en el frente de Malakand, porque en aquellos días ilustres las funciones de militar y periodista no eran incompatibles. Estaba el frente de Malakand, ya se sabe, en la India de Kipling. El joven Churchill. era oficial del IV Regimiento de Hú- sares, y allí escribió su libro The Siory of ihe Malakand jield forcé, en el que aludía ya al Imperialismo democrático de Inglaterra una bandera que había agitado antes su padre, sir Randolph. Como periodista, el joven Winston Churchill recil) ía un sueldo mensual de 300 libras victorianas, e impuso la condición de telegrafiar en prosa acabada, sin contracciones y metaplasmos, e incluso de gastar todo el morse que hiciera falta en puntos, en puntos y comas, y aun en comas, sencillamente. Cualquier corresponsal de hoy palidece de envidia ante el contrato fascinante de aquel neófito, que, sin ninguna experiencia todavía en traiciones de la peripecia telegráfica, se liberaba por corazonada de sus amarguras. Recibía, además, la paga de oficial de Caballería en campaña, y un subsidio de 500 libras anuales para gastos de polo que le giraba sir Randolph con insolente regularidad. En último término- -porque no se era húsar en la India entonces con cuatro perras- los prestamismas corrían a ofrecerle auxilios de urgencia. Espero que algún día aparezca un libro dedicado exclusivamente a la vida periodística de Churchill. Por el momento, sus aventuras de la primera época están dispersas en innumerables biografías, y hay que espigarlas con paciencia cuando llega Ja ocasión, como ahora. Tuvo en este oficio el sentido de la proporción y la gracia. A pesar de que al corresponsal del Times, un oficial también, le concedieron la Victoria Cross en la misma lucha, Churchill avanzaba por la línea de fuego y describía en sus crónicas lo que había visto, sin ninguna arrogancia, sin ninguna ilu- sión de. magnificar el riesgo. En la guerra -escribió entonces- -el ruido excede siempre de las bajas. Esto sigue siendo cierto. Las bajas hoy son más; el ruido, también. Uno de sus biógrafos- -Philip Gucdalla- -atribuye esta calma a su experiencia en Cuba. Ln iSoí, Churcliil era recibido como agregado, militar en el Estado Mayor de un general que mandaba una columna volante, y encontraba con frecuencia al enemigo en su descubierta. Las operaciones de los españoles- -dice Philip Guedalla- -se desarrollaban sin convulsiones, sin; grandes voces, en una atmósfera convencional de dignidad. El general y su Estado Mayor, incluido aquel distinguido huésped británico, detenían los caballos a pocos metros de la línea de fuego, y, sin desmontarlos, daban, las órdenes necesarias y continuaban hablando de sus cosas. Allí aprendió el joven Churchill el divino arte de no ser grandilocuente, y descub. ría la siesta, los tabacos y el Bacardí. No ha olvidado el Daily Telegraph en su centenario el cincuentenario de A B C. En la sección más popular del periódico, que firma Peterborough, se recuerda la fundación de A B C, el más independiente y de mayor tirada en España y la obra del fundador, don Torcuato Luca de Tena, continuada por sus hijos y sus nietos. Las reproducciones de algunas primeras páginas de A B C a lo largo de su historia en t el número especial del cincuentenario- -agrega Peterborough- -son hoy, a la luz de la Historia, acaso más impresionantes que en los días en que aparecieron, como información de la hora. En una muy vieja crónica enviada desde Londres hay una, nota que nos es familiar a los ingleses. Se trata del mal tiempo. También celebra hoy The Scolsman, de Edimburgo (56.000 ejemplares) el centenario de su primera salida como diario. Sus oficinas en Londres, instaladas en el nu- mero 63. de Fleet Street, ocupan el lugar donde en otro: tiempo hubo una taberna, la- Boltin Tun cuyo dueño, Mr. Pickwick, inspiró a Dickens, posiblemente, el título de su obra, Los papeles de Pickivick. No aspira a contar, claro está, ej centenario de la huelga de estibadores en los EN ESTE NUMERO Hoy, la actualidad de París la acapara uno de esos camiones que deberían llevar en sus portezuelas, como los postes de atia tensión, una calavera y dos tibias encadas: ¡Peligro de muerte! escribe ei (corresponsal de A B C en la capttaVde Francia, Carlos Sentís (JPág. 25. En presencia del nuncio de Su Santidad, monseñor Antonhitti, y del minietro de Justicia, Sr. Iturmendi, fue consagrado ayer? San Vicente Ferrer ej antiguo reino de Valencia (Pág. 39. Eisenhower dice que las probabilidades de reducir la tirantez mundial y las esperanzas que ha puesto el mundo en la Conferencia de Ginebra son mayores que nunca No se transforma en realidad la esperanza que había puesto Adenauer en la rápida aprobación de la Ley de Voluntarios El Gobierno argentino ha levantado e estado de sitio y quedan disueltas las fuerzas de represión (Pág. 41) EDITORIAL En España no se ha planteado todavía una situación de superabundancia absoluta de titulados universitarios, pero sí otra que es necesario corregir: la mala distribución geográfica de les graduados primeros puertos del Reino Unido, que levantaba esta tarde un grito de protesta en la industria del automóvil, privada de sus exportaciones, y es condenada en definitiva por el Consejo General de ias Trade Unions. Pero ya empieza a ser la guerra de los cien años, y no faltará quien la rúente en su día y describa el Támcsis con sus barcos vacíos, silenciosos, fantasmales, en perfecto estado de putrefacción, como otro mar de los Sargazos. MI Q U E L ARENA. CONMEMORATIVO DE LAS BODAS DI El suplemento que el día primero de junio puso A B C a la venta en toda España para conmemorar sus bodas de oro, fue agotado el mismo día de su publicación. Recibimos desde entonces persistentes demandas de ejemplares formuladas por los corresponsales y los lectores de A B C. En vista de esas demandas, Prensa Española ha decidido lanzar una nueva tirada de aquel suplemento y servir así los pedidos que ya se nos han hecho y aquellos qué a nosotros lleguen en el plazo de pocos días. El precio de venta de ese supiemento será de cuatro pesetas en vez de cinco, pues solamente se servirá el extraordinario de las bodas de oro; pero no el número corriente de A B C Aquellos lectores d e A B C que soficiten ejemplares desde puntos de España donde no exista un corresponsal nuestro, se les servirá contra reembolso de seis pesetas, en las cuales van incluidos los gastos de libranza, franqueo y certificado. Los lectores de Madrid podrán adquirirlos, no solamente en Prensa Española Serrano, 61, sino en todos los quioscos, a partir del día 5 de julio próximo. También se podrá comprar a los vendedores habituales de nuestro periódico. I