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Justus Liobig. NUEVOS ABONOS PARA LA AGRICULTURA VESTIGIOS T O me sorprendió nada cuando mi amigo me dijo, seguro de poseer un X secretó en el que están pocos Iniciados: -Déjese usted de teorías. Cava hondo, echa basura y ríete de los Ufaros de agricultura. He de aclarar que mi amigo no es un hombre tosco y que su espíritu no está cerrado a los adelantos de la civilización. Al contrario. Cualquier nuevo descubrimiento lo hace suyo, con la misma, naturalidad e indiferencia con que hemos utilizado los demás la penicilina, pongo por ejemplo, sin acordarnos de su descubridor. Muchas veces habla oído sin sonrojarme afirmaciones como la que acababa de escuchar, pero esta vez un sentimiento de justicia me hizo romper una lanza por tantos grandes hombres que pasaron su vida consagrados a aumentar el bienestar humano y que yacen en el olvido. -Ése es un refrán que, como todos los refranes, encierra mucha ciencia y gran cantidad de filosofía- -le contesté- pero no podemos negar que la ciencia, en su continuo avance, ha ido descorriendo los velos con que nuestra ignorancia cubre las verdades científicas, y no es la Agrl cultura la ciencia más atrasada... Uno de los acontecimientos que revolucionaron los procedimientos de cultivo fue cuando Justus yon Lie ¡3i g en 1840 publicó su libro La Química aplicada a la Agricultura y a la Fisiología l a s grandes extensiones puestas por el hombre en cultivo difícilmente hubieran podido cubrirse con estiércol, y la utilización de abonos químicos vino a resolver, gracias a Liebig, el problema del aumento de producción y la conservación de la fertilidad del suelo. El segundo acontecimiento científico para la Agricultura ocurrió en 1866, cuando Gregorio Méndel publicó La hibridación de las plantas sentando los principios de la Genética, que han hecho posible los Maridos actuales que tanto han mejorado nuestra producción y nuestros rendimientos. Desde hace unos años se investiga sobre el efecto de los oligoeíementos o elementos vestigios en las plantas y no hace aún unos meses que en presencia del Santo Padre se ha efectuado un Congreso Internacional, en que España ha sido tan dignamente representada por los profesores Alba reda, Santos y Vilas, Mucho se ha avanzado en este sentido, y son numerosos los agricultores de todo el mundo que están familiarizados con enfermedades producidas en las plantas (también en los animales) por deficiencias de estos elementos vestigios. -Perdone usted que le interrumpa- -dijo mi amigo- pero eso de los elementos vestiglos, ¿qué es? -No es fácil de explicar- -contesté- pero la imaginación de usted suplirá mi torpeza. Los elementos vestigios, oligcelementos o micronutrientes, como también se les llama, son sustancias químicas que sólo son necesarias a las plantes en cantidades pequeñísimas, cifras con muchos ceros decimales, y cuya carencia produce enfermedades que llegan hasta la pérdida de la cosecha o a impedir la fructificación. El profesor Bertrand ha tenido una frase feliz a este respecto: La vida, dice, puede concebirse como una oligarquía, en que una gran cantidad de elementos plásticos estaría gobernada por una minoría de oligoeíementos, que actúan como catalíticos. Cada día se aportan nuevos datos sobre la indispensabilidad de estos elementos y de las enfermedades qué sus deficiencias producen en las diferentes plantas; pero no solamente producen enfermedades sus deficiencias, sino que, reciprocamente, cuando están en la cantidad necesaria en el suelo producen gran aumento en la producción, tanto de semillas como de materia seca. Hasta hoy sabemos que los elementos vestigios indispensables son el manganeso, cinc, cobre y boro y se continúa trabajando en el estudio de otros muchos, fníre los cuales parece claramente definido el mólidebno. Entre las enfermedades producidas por deficiencias de estos elementos vestigios, ya conocidas algunas de ellas, por los agricultores españoles, podemos citar: el Moteado gris de la avena grey speck llamada también mancha seca o mancha gris; Tizón de Palíala de la caña de azú- car; Moteado amarillo de la remolachaazucarera y espinaca, y Marsch spor de los guisantes; todas ellas por falta de manganeso. El arrosetamiento y hoja pequeña little- leaf de los árboles frutales; Hoja moteada o frenching de los agrios; Yema blanca del maíz, etc. son debidas a deficiencias de cinc. Enfermedades producidas por delicien- cia de cobre: Exantema o seca descendente die- back de los árboles frutales, incluso del género Citrus y otras aun no claramente definidas. Y, por último, podemos citar como enfermedades producidas por falta de boro la podredumbre del corazón de la remolacha (azucarera, forrajera y de mesa 1) Corazón pardo de los nabos forrajeros; Oscurecimiento de la coliflor; Agrietamiento del tallo del apio; Corcho interno de las manzanas; Punteado pardo de los albarlcoques; Punta amarilla de la alfalfa y enfermedad de la yema terminal del tabaco. Todas estas enfermedades se curan con la aplicación del oligoelemento cuya carencia las produce, teniendo siempre en cuenta que el exceso produce toxicidad. A veces la curación en las plantas anuales no es posible llevarla a cabo, porque cuando los síntomas aparecen, la enfermedad está muy avanzada y ya no da tiempo de esperar la curación, pero puede servir de indicio para abonar antes de sembrar la nueva cosecha; no asi en los árboles que, por ser de larga vida, se consigue fácilmente volverlos a la normalidad. Ko 3o tros hemos observado deficiencias de cinc y boro y tenemos en 1 actualidad algunas plantas en experimentación. De todas formas, aconsejamos que si los agricultores observan alguna enfermedad en sus campos, se dirijan a las Jefaturas Agronómicas correspondientes, ipúes el tratamiento es peligroso, dada, como antes se dice, la toxicidad en el exceso de elementos vestigio, Juan COMENGE Su Santidad el Papa conversando con el seoretario de) Concejo Superior de Inventlgiolone Científicas, C. José Marta Atbareda, durante la audiencia concedida por el Santo Padre a los participantes de la Semana de Estudios sobre el problema de lo ollgoolemento en la vida vegetal y animal, celebrada en la Ciudad del Vaticano en lo primeros dlat del pasado mea de mayo. (Foto Olordanl. r