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DIAR 1OI LUSTR A D O D E INFO R M A C 1 O N GE N ERA L é MtFUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA D 1 A R I O- I L US T R A D O D E INF O RMA C IO N G E N ERA L doble colectividad de las situaciones objetivas y de las com u n i dades subjetivas- -en nombre de la jerarquía de valores que normalmente se realiza dentro de la humanidad en general o de sus agrupaciones nacionales, en torno a cada uno de los grandes temas de la vida a que se refieren. Es verdad que tal normalidad no deja de tener sus excepciones; pero también las acoge una legislación flexible con sus dispensas (de lo mandado) y sus privilegios (en orden a lo prohibido) que no desvirtúan el imperativo general. Es verdad que no llegan a ajustarse a k individual, con la precisión de un traje hecho a la medida del cuerpo, pero el orden social pide que los coeficientes de variabilidad no destruyan la uniformidad si se mantienen vigentes los valores fundamentales que la importen; sobre todo cuando la admisión de excepciones pudiera ser contraproducente, ó áea introductoria de los mismos factores de variación tendentes a quebrantar la universalidad de la ley. Un caso bien señalado de ello lo tenemos en el matrimonio, cuya indisolubilidad parece a veces tan dura ante determinadas situaciones familiares, si no pesara en el ánimo del legislador el hecho de que la nerspectiva del divorcio desencadenara las mismas causas alegadas para justificarlo, agravando con ello los males en vez de aliviarlos. AY en la cult u r a moderna tan orgullosa de sus grandedicó todo un volumen bien documendezas, aspectos verdaderamente desconcertantes. Tal es el de los violentos tado como discurso inaugural del año académico, a la moral de la situación y contrastes, de tesis y antítesis, que nos ofrece en orden a los problemas capita- derecho subjetivo Todavía el mes pasado, en el temario de la Semana Social les de la vida. celebrado en Salamanca bajo los auspiHace no todavía muchos años pasaba cios de la Acción Católica, sobre el tema por axiomático el uniformismo y el degenérico moral profesional se inclutermiriismo universales. En el orden de la Ciencia se entendía que su gran tarea, yó uno titulado: Condicionamiento histórico: la moral de la situación (si lograda cada día con mayor éxito, era bien tal moral no tenga nada de profesiodescubrir las llamadas leyes de la Nanal, sino que es lo contrario de ella) a turaleza, o sea los modos uniformes e incargo del distinguido profesor de la Univariables de enlazarse entre sí los fenóversidad de Barcelona don Ramón Romenos del mundo físico o exterior y hasquer. ta del interior de la conciencia; uniformidad no desmentida por variedades y El tema es, pues, de actualidad, y variaciones explicables por la compleji- -hay que decirlo también- -de cierta didad de elementos de que consta el orden ficultad filosófica. Porque toda ley sunatural, mental y social. En cuanto al pone alguna homogeneidad de factores orden moral, se acataban las fórmulas entre los que descubre o establece una kantianas, según las cuales un acto hurelación de uniformidad. ¿Cómo afirmarmano reviste un carácter moral desde el la de las leyes morales dado que los facmomento en que es universalizable, prestores ante los cuales la voluntad ha de cindiendo de su contenido, y por ende elegir son variados y variables en cada se halla en condiciones de imponerse coyuntura histórica? Toda imposición de como un deber. una línea de conducta uniforme ha de adolecer de cierta arbitrariedad. Lo jusDe pronto, aparece el llamado existo parece ser que el individuo, ante cada tencialismo y con él la negación de lesituación, adopte la suya inspirada en su yes inmutables como esencia de las copropio criterio y bajo su responsabilidad sas y, sobre todo, de la persona huma- personal. Si ni aún en el orden físico se na, forjadora de su propio ser con su dan dos granos de arena ni dos gotas de destino y por su libre actividad. Exento agua iguales, ¿cuánto menos será poside leyes morales propiamente dichas, ble registrar dos casos iguales en el oral hombre incumbe decjdir en cada moden moral? mento y lugar lo que debe hacer, en raTodo ello es verdad, pero así y todo, zón de su propio temperamento persola naturaleza física se halla regida por nal y del ambiente físico y social en que leyes, siquiera la ccmp lejidad de cada se halla: la conjunción de estos dos factores, el subjetivo y el objetivo, consti- I situación no permita siempre anticituye una situación y la moral de par su resultante. El tiempo atmosférico está pendiente de condiciones registrala situación- situátions éthik -consiste das en todos los libros de física; pero su en hacer al individuo dictador y juez de previsión no es posible sino dentro de su conducta al filo de las circunstancias geográficas e históricas en que se des- bien estrechos límites. En el orden moral, los factores ponderables son valores arrolla. Viene a ser, en definitiva, prescindiendo de perifollos filosóficos, la fa- pero valores jerarquizados, y cabalmente cultad que de tiempos atrás tiene desig- el orden moral consiste en respetar esta nada el buen sentido popular con la fra- jerarquía y no alterarla al capricho individual. Los Mandamientos de la Ley de se de hacer lo que nos da la gana Dios, las leyes positivas de las sociedaA la vista está cuan poco debe de quedes humanas, no sen sino normas de condar de la clásica moral y del auténtico ducta colectivamente impuestas- -con la derecho si se adopta semejante línea de conducta. Menos mal, en cuanto al derecho, ya que su ordenación sigue por la fuerza coactiva a cubierto de las fantasías existencialistas; pero así y todo, no favorece en nada a la estabilidad del orden jurídico que los llamados a cumplirlo las alimenten como expresión de la novísima filosofía. Pero eso no es de extrañar que, ya desde 1952, la más alta autoridad moral de la Tierra, el Papa Pío XII, haya denunciado tal moral de la situación como tan fuera de la fe y. de los principios católicos, que hasta un niño que sepa su Catecismo lo verá y se dará cuenta de ello Y entre nosotros, des años más tarde, el catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad leas cu: Madrid, Bilbao, Vaüadolid, Barcelona, Sevilla y Sa uut de Bares na. d m Enrique Luño Peña, H MORAL DE LA SITUACIÓN r- VlGUETAS- -y seguridad confiado Queda, no obstante, el casuísmo el espectáculo explotado por los situacionistas en favor de su tesis, de que los moralistas y juristas que pretenden profesar los mismos principios y basarse en las mismas leyes, lleguen a conclusiones distintas al enjuiciar el mismo caso. Cabalmente, la moral casuística constituye uno de los rasgos sobresalientes de la maravillosa producción española del Siglo de Oro en esta dirección. Todo ello demuestra, cuando menos, que. la- ciencia moral tiene poco de matemática: entre matemáticos, fuera de casos sui generis no se admitiría que un mismo problema tuviera soluciones distintas sino a base de que fuera una verdadera y las otras, falsas, o todas falsas; cosa que los casuistas en Moral o en Derecho no suelen admitir de las suyas. Así y todo, y reconocierfdo el carácter estimativo y aproximativo de las disciplinas ético- jurídicas, nada justifica la abolición en ellas de toda norma y criterio objetivos que se impongan a todo sujeto razonable, cual pretende la moral de la situación con su desenfrenado individualismo. Sólo cabe y aun procede que el individuo, dentro del amplio cauce de las leyes sccialmente adoptadas y que después de todo no representan sino un nivel mínimo de moralidad, dé rienda suelta a sus iniciativas moralizadoras aprovechando las situaciones históricas que se le ofrezcan para hacer de este mundo un mundo cada vez mejor. Juan ZARAGÜETA