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ABC. MARTES 2 S DE J U N I O BE Í 95 S. EDICIÓN BE LA MAÑANA. PAG. 37 EN UN PARTIDO JUGADO DE FORMA ADMIRABLE POR TODO 1- J EL EQUIPO, RIAL MARCO DOS GOLES, Zárraga anuló por completo al peligroso delantero francés Kopa SIN NINGÚN GOL EN CONTRA, EL CAMPEÓN ESPAÑOL SE HA; MOSTRADO COMO EL MEJOR CONJUNTO DEL TORNEO T París 26. (Crónica telefónica de nues- los ángulos de ataque y reducía sus infitro redactor deportivo, enviado especial. nitas posibilidades combativas. Kopa desTreinta y seis mil franceses acaban de ver aparece casi por completo de nuestras anoesta noche con profunda decepción cómo taciones a partir del minuto veinte de la el Real Madrid arrebataba la Copa Latina segunda parte. Pues bien: desde ese mismo en el Parque de los Príncipes a su gran instante, el Reims estaba ya condenado sin favorito el Reirás, campeón de Francia y remedio. Cuatro minutos después, cuando vedette del torneo. Junto a ellos en el Rial marcó el segundo tanto blanco, todos, congestionado gradería del viejo velódromo hasta los más apasionados, comprendieron parisiense unos centenares de españoles que sobre el césped no había más que un saltábamos de júbilo después de hora y vencedor posible: el Real Madrid. media de emociones intensas, entre las Para llegar a este momento tan deseado, cuales tío era la menor, ciertamente, el Villalonga había dispuesto muy bien sus orgullo de comprobar que el gran equipo peones: Zárraga al lado de, Kopa; los tres madrileño había sido netamente superior defensas en línea, preparados siempre a en técnica y en sentido del juego al bri- cerrarse por el centro, y Rial, relevándose llante y valeroso conjunto remois er- con Di Stéfano en misiones de apoyo y enguido con legítima presunción sobre la lace. Lo admirable fue que los once jugagran clase de cinco de los internacionales dores complementaran las misiones de toQue triunfaron para Francia hace tres me- dos los demás de tan eficaz manera, que ses en Chamartín, Era nada menos que un por ejemplo, en el minuto trece de la sehermoso desquite para nuestro fútbol, lo gunda parte, Molowny, momentáneamente que el Real Madrid nos regalaba como final convertido en defensa, arrebataba el balón de su brillante temporada expresada en a Templin y se lo cedía en corto a Juanito estos dos triunfos: campeón nacional de Alonso, y en el minuto catorce, el gran Liga y ganador de la Copa Latina. Después jugador canario se internaba sobre el marde tantas amargas comparaciones con ga- co rival apoyado por Navarro, que le había los y portugueses, vencedores de Inglaterra, seguido en un brioso galope de ataque. victoriosos en diversa medida contra el fútTodo el equipo avanzó y se replegó en un bol hispano, el Real Madrid cerraba, a la alarde de elasticidad, acompañado siempre luz de los focos parisienses, su actuación de la precisión en el pase y de la ruda, con dos triunfos que restablecen las cosas disputa al adversario por la posesión de la en su lugar al derrotar al Reims lo mismo pelota. Todo el equipo se fue encima del que antes a Os Belenenses por dos indis- área enemiga cuando algún compañero cutibles tantos a cero. tuvo el balón, y si los menudos y ágiles delanteros colorados realizaron numerosas TRIUNFO SIN DISCUSIÓN incursiones inquietantes, la vanguardia Porque lo mejor d, e todo era que el triun- blanca fue más profunda, fo del Real Madrid había sido conquistado viás frecuentemente a gol, ytiró mejor y con el conde una inania indiscutible. De los noventa curso de una fortuna, minutos á ¿tG. iego, setenta y cinco fueron muy imparcial, hubieraque quiso mostrarse de absoluto dominio técnico madridista. primer tiempo con dosllegado al final del o tres tantos de Los quince restantes corresponden a las ventaja. fugaces reacciones de los remois que Dicho en una frase: el Real Madrid fue nunca lograron im, poner una superioridad decisiva a sus adversarios. El Madrid, en- neta y totalmente superior al Reims, su efecto, jugó el partido que le convenía. Tal temible adversario y aspirante en la final y. como pronosticábamos pocas horas antes de la Copa Latina. del match los jugadores blancos impu- LAS OCASIONES LOGRADAS Y LAS sieron su propio ritmo y si alguna ves a PERDIDAS finales de la temporada dieron muestras Salvo dos ráfagas de furioso ataque de lógico cansancio, esta noche memorable acudieron al recurso de sus más intactas remois en los minutos veinticuatro a fuerzas físicas para mantener durante la treinta y tres y treinta y siete a cuarenta lucha un vvior espléndido que les permitió del primer tiempo, el Madrid fue dueño cubrir infinitamente más terreno que sus de la situación en todo momento durante adversarios; ser más veloces físicamente, anticiparse a la jugada las más de las veces, y reponerse siempre con el alarde viás completo de mutuo apoyo que hemos visto al Real Madrid en este año. Mientras Kopa, el ardiente y escurridizo delantero centro francés tuvo esperanzas y energías, el Reims mantuvo su vana ilusión de igualar una pelea que desde los priVéndese edificio adecuado, bien comumeros minutos había perdido. Pero Zárraga nicado. Precio interesante. Facilidades supo contener vrivic o al ariete galo y agotarla des ¡rj, c: i cen un mareaje estrecho, de paco. Sr. JIMÉNEZ- Telé? 21 33 53, duro, inteligente, que cuando no servía para mañanas. arrebatarle el jalón, al nenos le cerraba Rial la primera fase del partido. Los franceses, que jugaron muy p eligrosamente por el ala derecha, a donde solía desplazarse Kopa, tratando de producir un espacio libre en el centro para sus compañe Navarro ros, sólo tiraron duro y colocado tres veces contra la puerta de Alonso. En una de ellas, a los treinta y ocho minutos, Navarro salvó de cabeza, gracias a una colocación admirablemente precisa, el remate de Glowacki que parecía destinado a ser el tanto del empate. Porque el campeón español había necesitado solamente dos ensayos para marcar. El primero, a los cinco minutos, cuando Rial falló dirigendo m- cX la pelota, una excelente ocasión, y el segundo, dos minutos más tarde, al lograr el mismo interior madridista el gol que iniciaba la ruta de la victoria. Tras un saque de banda ejecutado por Molowny, Rial había cogido la pelota. Girando había cortado el pase. Muñoz, muy adelantado, se hacía con el balón y soltaba un disparo duro, que al rebotar iba otra vez a Rial, quien, sin parar, remataba fuerte y metía el balón como una bala en las mallas francesas. Y todavía, después de un cuarto de hora de juego rápido en el centro d, el campo, con incursiones alternativas, más peligrosas las del Madrid, Di Stéfano había tenido otra admirable oportunidad solo ante Sinibaídi y había marrado por ese quinto de segundo que decide la suerte definitiva de las jugadas. En el segundo tiempo los franceses intentaron equilibrar el encuentro en un bonito esfuerzo inicial, que obligó al Madrid a replegarse bajo el momentáneo huracán remois Oliva y Atienza cortaban segurísimos todo intento por el centro y la izquierda, en tanto que Navarro, uno de los mejores esta noche, organizaba violentos contraataques, formidablemente apoyados en la posición impecable de Muñoz y en el juego brioso, práctico, incansable, de Pérez Payó, el eficacísimo peón de combate que tuvo en constante tráfago al admiruble Jonquet, alma de la defensa francesa. La reacción madridista tomó vuelo a los ocho minutos con dos regates fenomenales de Di Stéfano, que pasó a Pérez Paya, para que éste cediera el balón a Molowny, bien colocado, que tiró alto, acosado por Siatka. Inmediatamente después Muñoz, solo en medio campo, con todo el Madrid replegado, se lanzaba hacia adelante para recibir un balón muy profundo y dárselo a Pérez Paya, que lo cedía a Moloivny, en posición de interior derecha.