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La mañana de San Juan CUANDO CELEBRA ALICANTE L dia amanece con los ojos en claro, ausentes los espíritus del sueño. Sorprendidos por la luz, preguntamos la ííora si ha llegado la d í tocar retirada. Un poeta, Lope ¿e Vega, cantó a una mañana de San Juan madrileña. Es un cuadro bullicioso de IB aurora del Bautista, entre bailes y músicas, charlas maliciosas y riñas locadas. El licor abulta la abultada fantasía en la relación de las hazanas. La verbena, planta que concilia amores: el hinojo, el trébol sirven a los enamorados para presentar a sus damas, de breve y delicioso talle, las mal tejidas rústicas guirnaldas. La evocación alcanza portentoso color: los faldellines, los sombreros airosos, las plumas altivas, los trancelines de diamantes, que llevan las presumidas, son manchas que animan el conjunto. La imaginación, entre marmotea que expresan la gloria torna de mío de los Felipes que en la Historia han sido, sorprende a ninfas descuidadas y a sátiros salaces, vagando con los faunos por el bosque. El sentido realista de Lope detalla con ironía a las gentes de carne y hueso que acuden a la fiesta. E LOS TRADICIONALES FESTEJOS DE LAS HOGUERAS DE SAN JUAN Cómo, cuándo y porqué escribió el marqués de Molíns tan famosa letrilla Por JOSÉ RICO DE ESTASEN pistola, dirigida a Bretón de lo Herreros, definió Alicante como La mlllor térra de! mon (Foto Rloo de Estasen. El marques de Moltns, que con u famosa S i l l e r a s libr y cusiólas Iwll ¡i va enn trttlmw v; m, y ¡i t esposos; j cun los ¡MP u I s m conli itíiis vienen, El Manzanares brota en la poesía. El aprendiz de rio es lugar de cita; en sus márgenes, cabe la arrogancia, el desplante, la bravura, la bravuconería. En la noche, Jas lindas tapadas coquetean con los lindos Narcisos, mirándose en la linfa cristalina de las pupilas. La ranas cantora pespuntean el silencio rumoroso da la hora. En el poema, el Manzanares ee rio humilde; con la sed propia del estío, él mismo biíbtf sus asuas. El poeta confiesa que en materias tan pequeñas- -así la del riachuelo- -no caben hacer versos grandes. Suena esto a falsa sencillez, que de habitual ensoberbece a los poetas. Las referencias a sus aguas es constante. En una de sus obras, Santiago el Verde canta: on fii sf Lope había compuesto ctro cuadro animado de la noche de San Juan en su comedia Lo cierto por lo dudoso Noche sevillana, perfumada por hierbas y azahares. Embrujamiento de los duendes en la fiesta pagana del solsticio estival, bautizada en 31 augurio feliz del Precursor. En Pedro de Urdemalas canta Cervantes también la neche de San Juan y a la niña itie, al balcón, espera la mañana cálida, vivamente olorosa. Son estampas finas de una tradición que se renueva cada año. Al subir el sol, se debilitan las músicas; los ecos se repliegan confundidos. La mañana 3 e San Juan tiene un olor profundo a menta y albahaca. Las hogueras de la noche humean sus rescoldos; el fantasma de un antiguo celtibero salta sobre ellas. Las mozas casaderas esperan a! pie de una vasija de agua, clara y fría, el nombre del espeso que colmará de goza la vieja superstición. Un tinte sonrosado aclara el horizonte. Hay rumores de pasos, de voces y de risas. La juventud pasa, danzando como Salomé, en la fiesta antigua y de raíz pagana. La. gente vuelve a 1 hogar, con las gargantas enronquecidas. La mañana de San Juan ¿se aluda con alborozo. T, como dice 1 poeta, pasa Ja niegría de la mañana al mediodía. Ángel ZEWIGA Vista aérea de la ciudad de Alicante, que en tos presentes dias adquiere inusitada fama con motivo de la celebración de las tradicionales fiestas de las Hogueras de San Juan. (Foto Sanche N el transcurso de su fecunda historia, hombres eminentes en las ari tes. en las ciencias, en la milicia y en política desfilaron por Alicante, dejando públicos testimonios de su amor a este bello rincón levantino. Pero el espíritu de Alicante no quedó definido hasta el año 1848. en que el marqués de Molíns, fti una epístola literaria, lo poclámó la mlllor térra del mon Los alicantinos repiten el estrambote de la famosa epístola con feliz, orgullosa y original insistencia: pero son muchos los que desconocen el resto de la letrilla, la personalidad de su autor y la del eximio poeta castellano a quien fue dirigida. Aclarar estos puntos constituye el motivo de sfce reportaje. E EL MARQUES DE MOLÍNS El marqués de Molíns llena diversos pasajes de la Historia con su personalidad eminente. Se llamaba don Mariano Boca de Togrores y Carrasco, era hijo del conde de Pinohermoso y de la condesa de Villaleal y nació en Albacete el día 17 de agosto de 1812. En la calle de la Feria está la casa natalicia. en cuyo frontispicio una lápida de mámol conmemora tan venturosa efemérides. La principal arteria ciu dadana se halla rotulada con su nombre esclarecido. Entre el nacimiento y la muerte, acae cida en el cantábrico solar de Lequeitio (Vizcaya) el 4 de septiembre de 1889, la vida de don Mariano Roca de Togores se ofrece a los políticos, a los escritores y los estudiosos como un ejemplo de constante superación. En el orden literario, su labor culmina, en 1865 al ser designado director de la Real Academia Española, y, en el político, al ser nombrado varias veces ministro; habiéndole cabido el honor de acompañar a Alfonso XII, desde Marsella a Madrid, en el inicio de la Restauración. Isabel n le confirió el titulo de marqués de Molíns y el de vizconde de Rocamoia. Más tarde, formó parte del MinisterioRegencia, que presidió don Antonio Cano vas del Castillo. Representó a España en París, y ante León Xin, con quien negoció el espinoso asunto de Las Carolinas, Aunque nacido en plena Mancha, como oriundo de la noble casa de los Boca de Continúa)