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AYTONA B e a c h (Florida) (De nuestro corresponsal. A unos 50 kilómetros al norte de esta famosa playa, en la costa orient l de la península de Florida, hay un Oceanario -pase la palabra- -que es una e las cosas más extraordinarias que he visto en su género. Por el mundo hay muchos aquariums interesantes. He procurado visitarles siempre que he podido porque la vida submarina ofrece una lección de cosas asombrosas. En Asia hay algunos muy buenos. Londres y París los tienen excelentes. No sé que en España haya ninguno de categoría. El parque zoológico explica solamente la mitad del mundo animal; la otra mitad hay que buscarla en el agua, en los acuarios. Si no hemos visto el silencio- -el silencio es visible en las acuariosde ese universo mlstericso de las aguas opalinas, y los extraños seres que viven D en él, desconocemos la mitad de ese gran enigma que es la Naturaleza. Seguir al pez en su elemento; estudiar sus movimientos, sus formas, la gama fabulosa de sus colores, la acción de sus aletas o de su mecanismo respiratorio, verle vivir, resclver sus problemas, manifestar sus alegri s y sus rencores, saciar su hambre, pasear sus ocios, dormir sus fatigas, acompañar a sus hermanos, defenderse de sus adversarias, cortejar a sus hembras y cuidar de sus hijos, es tan apasionante como una buena novela. Pero iríamos demasiado lejos. Limitémonos al Oceanario que así se le llama, de Florida, único en el mundo. Es famoso en toda América: Ce todo el país vienen gentes a visitarlo y a estudiarlo. No se trata tan sólo de un espectáculo diíerante; el Oceanario de Florida es un 2 a tocratorio de estudio de un gran interés. 4 mí me acompañó un catedrático de 1 Universidad de Florida que lo considera, con razón, inapreciable como curso üus- trativo de Historia Natural. En las zonas de aparcamiento veréis coches con toáas las matrículas de Estados unidos. Imaginad el Estado que queráis: tres coches, más allá o dos filas más abajo, encontraréis una placa automovilística de aquel Estado, el que sea, Iowa, California o Hhode Island. En general, los acuarios aspiran a ser un museo de la pequeña vida tibrmrina. La hora de la comida en el fondo del Ooea- narlo La marsopa, animal de circo, Las dimensiones de los tanques son las mayores de) mundo. La sonrientes marsopas da Florida, Pricnotus tribulus la plebe y la aristoContienen tan sólo miniaturas, obras de cracia, los gigantes y los pigmeos, los arte. Fantásticos pececíllos de los mares y los ríes tropicales; especies selectas, grandes carniceros y los mínimos pacifiscreaciones de laboratorio, ejemplares in- tas, las masas inmensas y ventrudas y las creíbles presentados en un escenario des- saetas translúcidas y fulgurantes; el raballo con ambos ojos a un lado de la lumbrante, como estrellas Ce ballet En el Oceanario de Florida encontráis cabeza, navegando de costado, y el pez el mar y su vida en toda su fuerza ele- escorpión, quieto en la cueva de su banco mental. Está formado por dos inmensos de coral, acechando a la presa con su tanques, uno rectangular, otro circular, ojo diabólico y su forma invisible... comunicados entre si, de los que se renueNunca ha cia visto nada semejante en va constantemente su contenido de 35 mi- preperciones ni en coexistencia No falllones de litros de agua salada, tomada tan, de pronto, la agresión o el motirv, directamente del mar inmediato. Práctica- 1 ataque de frente o la puñalada tramente toda la fauna marina tropical vive pera, pero, en general, los centenares de y convive aquí en una coexistencia más o especies acuáticas que llenan el Oceanamenos precaria. Hay 200 ventana ¿e ob- rio se llevan bien. Los grandes van y vieservación que permiten seguir cómoda- nen a sus anchas, los pequeños (procuran mente la vida del interior, en todos sus moverse dentro de terrenos más propicios momentos, desde todos los ángulos. su seguridad, y en conjunto la paz reina Desde los monstruos como el tiburón y casi siempre en el vasto ámbito marino. En la parte superior de la instalación el pez espada hasta la doméstica lobina; desde el ángel hasta la remora, que es hay una piscina abierta, que es el circo un pez pequeño con un disco de succión del Oceanario En este circo actúan las en la cabeza, que se pega a ios tiburones marsopas, admirablemente. Es difícil imaginar la capacidad de doma de la mary viaja grate a costa del acerado gigante: desde las Ínfimas maravillas rutilantes sopa, la precisión con que obedece a la dej Caribe hasta el scorpaena plumeri voz humana, la increíble agilidad con que ¡ue es como el residuo de una pesadilla de alta fuera del agua y se lanza ft través Dalí; en el Oceanario hay de todo. El de un disco de papel. Ver actuar a l spulpo espantable y la barracuda siniestra, marsopas, aue son mamíferos ojno 3 a las marsopas sonrientes y las tortugas de ballena y acaso las más veloces nadado 200 kilos. La anguila serpenteante como ras del océano, es un espectáculo asomun hilo suelto en el agua, la maravilla del broso. Angellcnthys ciliaris y el horror del José M. MASSIF