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ABC. SÁBADO 18 D E J U N I O D E 1355. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 25 NO SE SE LO LOS LECTOBES DE A B C SIGUEN SUMINISTRÁNDONOS ABUNDANTE INFORMACIÓN Y ALIENTAN NUESTRA CAMPAÑA Deseamos recordar, una vez más, que cuanto escribimos sobre los accidentes de automóvil, provocados por negligencia o irresponsabilidad, no responde a otro móvil que al bien público. Hace un año desarrollamos en varios artículos, editoriales e informaciones, una labor semejante, bajo el título general de Crímenes de carretera En aquella ocasión, como en ésta, nos asistieron millares de lectores, cuyas cartas están en nuestros archivos; pero como entonces no conseguimos hada, y los crímenes han continuado, ante uno, nuevo e inexplicable ocurrido en una autopista hasta hace poco sin cortes de paso de- una a otra banda, hemos reproducido los argumentos, dándoles la actualidad de estas horas. Debemos decir también que en el caso t ¡ue dio lugar a la renovada protesta, sin la prudencia y serenidad del conductor del coche siniestrado, el choque habría tenido consecuencias irremediables. Que el señor Marañón circulaba correctamente creemos haberlo demostrado- -correctamente circulaba también el Sr. García, víctima de un camión en el Puente de la Princesa, horas después- y debemos añadir que si no- hubiera frenado rápidamente y desde distancia, para conseguir que su vehículo entrara en colisión con el otro a velocidad de menos de treinta kilómetros por hora, el Sr. Marañún Moya no habría salvado la vida. Su frenazo se advierte todavía en la autopista, y el punto de contacto con el camión- en su parte trasera y los daños de éste aseveran la afirmación. No somos crueles. Quisiéramos que el conductor del camión pudiese aportar razonamientos suficientes para salvar por lo menos sU historial profesional, pero ños lo impide una carta de D. Mateo de las Heras Susiac, procurador de profesión y vecino de Chinchón, Madrid, en la cuál nos dice que el día i de febrero de 1954, ese mismo conductor llevaba el coche de línea dé Tomelloso a Madrid, cuando alcanzó al de turismo en el que dicho señor viajaba. Un amigo de nuestro comunicante resultó muerto, y gravemente, heridos éste y el dueño del vehículo. El Sr. Las Heras per matieció trece días conmocionado e inmóvil. Se instruyó el sumario en el Juzgado de Chinchón- -ahora está en la Audiencia- pero puesto inmediatamente en libertad, el conductor volvió a ejercer su oficio. Añade nuestro corresponsal que, según sus noticias, el mismo conductor tuvo otro accidente en Vallecas. De modo que, en menos de año y medio, ha causado varias víctimas, entrtr ellas un muerto. Mis deberes profesionales- -escribe- -me obligan a intervenir en sumarios de esta índole, por lo que al hablar del mil) como perjudicado, -trato de hacerlo con la máxima objetividad, y en la concepción cristiana que de la vida teng o, siento por ese desdichado conductor la misma compasión que cualquier otro católico, pero... ¿nv es bastante. una muerte para retirar el carnet? Con la libertad provisional hasta el juicio oral ya estaría bien... Creemos que esas lineas deberían ser suficiente motivo para rectificar el sistema. De accidente cu accidente, ¿puede un honi- j bre continuar en el ejercicio libre de una profesión para la que no sirve? LOS LECTORES HABLAN Nuestros lectores comienzan a denunciar hechos concretos. Acuden a nosotros con una confianza que nos honra. Una señora- -su nombre está a disposición de quien desee conocerlo- -nos dice que ayer, cuando salía de oír misa en- la iglesia de la Concepción, estuvo a punto tle ser atropellada por el camión M- 92 Ó 63. El vehículo, después de repostar gasolina, pasó a la calle de Núñez de Balboa, que tiene dirección única hacia Alcalá; luego rectificó la dirección y volvió a Goya, para seguir hacia la calle de Serrano por el lado contrario. Casi atropello a la sugerida señora, a la que el conductor gritó, sin detenerse, que llevaba prisa y pudo chocar con los coches que transitaban por la calle de Goya y que no podían esperar que por Núñez de Balboa saliera ningún vehículo. El doctor Vallejo Nájera- -forzado del transporte, nos dice, por su profesión- -contempló ayer el peligroso trance en que se vio un turismo, acosado por enormes camiones, eme, procedentes de la- -Castellana y en dirección prohibida, cruzaban la, calíe de Alcalá Galiano. El coche, que pudo ser LOS REYES DE JORDANIA, HUESPEDES DEL GOBIERNO INGLES Londres 17. El rey de Jordania, Hussein I y su esposa, la reina Dina, han llegado a esta capital, para una visita oficial de siete dias. Fueron recibidos en el aeropuerto por el duque de Gloucester, el ministro de Defensa, Selwyn Lloyd, el de Estado, Anthony Nutting, y miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores. Serán huéspedes del Gobierno y visitarán a la reina Isabel mañana, sábado, en el castillo de Windsor. aplastado, transitaba correctamente por Amador de los. Ríos. Hasta cuándo van a continuar estas co sas? Los guardias municipales ordenan la circulación y hasta se juegan la vida. Pero no pueden estar en todas partes. Cuando en Londres, por ejemplo, se oye el silbato de un guardia, la vida parece quedar en sus pensó, como si hubiera ocurrido algo importante. La seriedad de allí no es la nuestra, pero si copiamos lo malo, debemos imitar también algo bueno. Demos su importancia a la retirada del carnet y a la denuncia de las irregularidades. CRUCES, PUNTOS LUMINOSOS Y MOTORISTAS Madrid va llenándose de puntos luminosos. Recordamos las largas obras para Inmediatamente después de la. catástrofe de Le Mans el Gobierno fran- cés ha suspendido todas las carreras de automóviles en el territorio de la Kepública. Esta prohibición durará hasta que sé ordenen unos nuevos reglamentos internacionales. El Gobierno francés adelantará algunos cíe sus pwntos dé vista a las autoridades del automovilismo internacional. Un Consejo de Gabinete, presidido por el jefe- deí Gobierno, Eduard Faure; se ha reunido en el palacio Matignon para examinar el problema que Ja tragedia de Le Mans ha planteado a las autoridades gubernativas. Se reúnen todos los datos y testimonios posibles. Se cuenta con los films obtenidos a despecho de las malas condiciones de luz, como preciosos documentos, para determinar las responsabilidades de los organizadores y participantes. Se perfilan ya los siguientes cargos: 1. Los organizadores no adaptaron la pista al progreso de la ingeniería automovilística y al consiguiente aumento extraordinario de la velocidad. 2. Creyeron que para proteger al público bastaban pequeños taludes de tierra y algunas filas de sacos de paja. 3. Cometieron el error de hacer correr juntos a todos los coches, tanto los de gran ilindrs, da como los de media y pequeña cilindrada. 4. Admitieron demasiados coches pava esta carrera. 5. No exigieron a los conductores concursantes documentos probatorios de su pericia, y así se vieron, en la carrera numerosos corredores que hacían sus primeras armas cómo- simples principiantes. Toda la Prensa francesa examina y discute estos puntos. Un TribunaJ especial ha abierto la cansa. Un magistrado se ocupa de la indagación y ha, empezado por interrogar a los corredores. Algunos indican ya como culpable al ganador de la prueba, Hawthorn. La opinión unánime del pueblo y el Gobierno de Francia ha condenado con severidad la conducta de los organizadores o empresarios, que no suprimieron la carrera en cuanto se produjo la catástrofe, á pesar del cristiano empeño alemán de retirarse. Las primeras reformas exigidas por el Gobierno francés parece que serán las siguientes: 1. a Espacio libre de muchos metros entre pista y público. 2. aa Ensanchamiento de la pista. 3. Desviación de los aprovisionamientos, repuestos, etc. con el objeto de o; u 3 los coches parados no estorbena a los corredores. 4. Homogeneidad de las cilindradas admitidas en eadj carrera separadamente para reducir al mínimo lay desigualdades. 5. a Elevación del terreno destinado a los espectadores. AI sentido civil de la responsabilidad se ha unido el sentido cristiano de Ja dignidad para las honras de las víctimas. En la Catedral ds Le Mans, Sil FiTninencia el cardenal arzobispo, Monseñor Grente, asistido por el nuncio apostólico de Su Santidad, monseñor Marella, ha dado solemnemente, ante un catafalco simbólico, la absolución a las ochenta y dos víctimas, entre c! llanto de las madres desconsoladas por la muerte de sus hijos. El nuncio apostólico ha leído un mensaje de bendición enviado por el Sanio Padre. Han asistido todas las autoridades francesas y una inñiensa (multitud de íieles. Entretanto, frente al hospital, los carros fúnebres iban cubricr. áose de flores enviadas en ofrendas innumerables de todas las provincias ríe Francia.