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ABC. SÁBADO 18 DE JUNIO DE 1955, EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. l í el consentimiento y las riendas de toda la nación. Los sucesos de Buenos Aires no son, ciertamente, tales, que aumenten e! prestigio de los hombres de aquel Gobierno. bajo, cuya fuerza seria imprudente ignoi rar, como acaba de verse ahora. Es un. hc clw, asimismo, que la Policía y el Ejercí to han respondido a la vos de la autoridad en esta grave situación, pero la pregunta de Washington es: ¿Puede esto durar inde A B C en Washington filudamente? En lo inmediato, el hecho, de que Perón haya dominado la sublevación demuestra la fuerza de su autoridad o, por, lo menos, la sumisión de los instrumento de que dispone para imponerla. Pero, al mismo tiempo, se pone de nía nifiesto una hostilidad al régimen, a la qus, Washington iy. Crónica telefónica de. fuerea por el momento su autoridad, pero ahora se suma, quizá con fuerza decisiva, nuestro corresponsal. Esta capital sigue aquí no se cree que ésta sea la última pala- la persecución religiosa, Sus intervenciones dieron hasta ahbra el ¡ioy el desarrollo de la crisis argentina con bra de una crisis latente y de extremada resultado apetecido, que era fortalecer, expectación inusitada. Argentina, con Bra- gravedad. sil y Méjico, pertenece a los tres granEl más fuerte punto de apoyo del pe- el poder personal del general Perón. Cada des de la América del Sur, y Washington ronismo está en las masas obreras sindica- uno de estos movimientos ha aumentado su. es especialmente susceptible, a cuanto ocu- das en la Confederación General del Tra- autoridad, de hecho, pero le ha creado ene rre en ellas. Por el tipo especial de su régimen, Argentina ofrece un problema más acusado que los países del resto de las Américas, porque no sigue ninguna de las pautas tradicionales en la turbulenta vida política del continente Sur. Una tendencia sindical muy acentuada y tina posición activamente neutralista en los problemas mundiales han caracterizado, a los ojos de Washington, al peronismo argentino. Hasta el presente ninguna otra República ha seguido el patrón del- peronismo, a pesar de. que la Casa Rosada ha hecho esfuerzos en este sentido, pero el precedente es conside rado aquí como una amenaza latente. Las relaciones entre Estados Unidos y Argentina distan mucho de, ser las cordiales que son, por ejemplo, con Brasil o Perú, pero en los dos últimos años han mejorado. Llegaron a un punto rayano en hostilidad abierta cuando el entonces embajador norteamericano en Buenos Aires, Spniille Braden, cometió la torpeza de. manifestar sus preferencias políticas en la víspera de unas elecciones, cuando el Departamento de Estado, en 1946, publicó su conocido Libro Azul contra el peronismo. Después, el poco tacto de la Prensa americana al hablar de la difunta esposa del presidente argentino y la confiscació n del diario La Prensa tuvieron una situación de tirantes que. hizo muy difíciles las relaciones. Estas kan mejorado ahora, poraiie, lo mismo en Buenos Avres que en Washington, los intereses, nacionales se. han impuesto sobre, las preferencias y las antipatías. COMPÁS DE ESPERA Ahora, con la crisis argentina, todo quedará otra ves un poco en suspenso. Con motivo de los acontecimientos de ayer, el director y propietario de La Prensa Gaínsa; Pas, que vive exilado aquí, fue interviuvado en uno de los más importantes noticiarios dé la televisión, y sus comentarios, como podía esperarse, ftieron violentos contra el peronismo. La Prensa, por otra parte, que dedica hoy sus primeras páginas a la crisis, arremete contra el régimen de Buenos Aires. Esto, sumado a Director: la ivtcertidumbre de una situación que Norteamérica no cree ni mucho menos supeEDWASD rada, contribuirá poco a mejorar las cosas. LUDWIG La persecución religiosa despierta desde, hace tiempo apasionado interés en Norteamérica. Días pasados el cardenal Spelltnan, arzobispo de Nueva York, pronunció contra el peronismo las palabras condenaUN EXCEPCIONAL R torias más violentas que América ha escuchado. La declaración de excomunión, promulgada ayer por el Vaticano contra las autoridades argentinas, influirá, sin duda, en la opinión de este país. El hecho de que el presidente Perón haya vencido la revuelta dé la Escuadra re- sangre. En el triste caso argentino es cierto que- también este derramamiento de sangre podía y debía haber sido evitado con iodo cuida- do y prudencia por quien hasta ayer proclamaba que tenía en sus manos SE OBSERVA CON EXPECTACIÓN INUSITADA LA CRISIS ARGENTINA PASIONES, AMOR, LUCHAS Y ODIOS ENUN TEMA DE PALPITANTE AOTUAl i? ii. -g: