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DIARIO I LUS 1 T R A D O D E INF 0 R M A C 1 ON C E N ER A L FUNDADO EN 1905 POR DON TOBCUATO LUCA DE TENA X T ADIÉ p u e d e V negar que soi- H pía sobre la I g l e s i a sobre la Cristiandad en general, un viento largo de autocrítica revisionista. Se ha despertado una conciencia desasosegada de que hay que volver a empezar muchas cosas de que hay que recuperar autenticidades y contactos que se iban perdiendo. La cosa no es para asustarse. Es demasiado claro que el Cristianismo se estaba contagiando de los tonos temporales. Pero el somos los mejores no pertenece al lenguaje cristiano. Lo que pertenece es el yo, pecador También encuentro en el Evangelio la convocatoria: Sed perfectos. Pero no hallo, por más que rebusco, la ufanía: Somos perfectos. Sería tonto, pues, hacer, aspavientos porque en España haya también una guerrilla avanzada de honrados católicos insatisfechos: Laín, Aranguren, García Escudero, el padre Llanos, la revista El Ciervo Es hoy un tono universal. Valentín García Yebra acaba de traducir admirablemente el torrra primero de la obra de Moeller- -que promete ser magna, si agota su plan- -sobre la literatura moderna vista desde el ángulo católico. Todo tiene ese mismo tono de exigente autocrítica. Los unos, desde dentro: Bernanos, Graham Greene, Julien G r e n. Otros, desde fuera. Porque casi todos los que se quedan fuera- -Kuxley, Simone Weill, el mismo Gide- -se quedan a fuerza de ser más exigentes que los de dentro. Casi todos se escapan de los vallados ortodoxos, no por comodidad y paganía, sino al contrario: por puritanismo, por espiritismo, por exigencia de una Gracia desencarnada. Son para Moeller aeronautas de lo espiritual... Pero aeronautas sin cargamento. Ante este panorama, prometedor y peligroso, hay que hacerse una mirada equilibrada y tranquila. El punto de arranque es muy lógico. Si nos hemos encontrado con que la fe ha perdido muchas zonas y hay que empezar muchas tareas, es muy natural que so haya repasado cómo se produjo el primer desarrollo galopante del Cristianismo, por si es que hemos olvidado la técnica que lo produjo. Y resulta que hay algo de eso. Las técnicas gigantescas, sonoras y masivas, han fracasado siempre en el empeño de engendrar vidas espirituales profundas. El milagro del primer Cristianismo se logrea de hombre a hombre, por contagio de santidades y de perfecciones. Así San Benito con su pasión de renuncias, contagió a unos cuantos; éstos a otros. Se crea el monacato y sus conventos son los cuarteles generales de la cristianización de Europa... Esto se parece mucho más que a otras cosas organizativas de ayer, al fuego un poco desordenado del abate Pierre, del padre Lombardi. del padre Rodríguez. Todavía más. Antes de San Benito, sin existir por lo tanto órganos colectivos de formación eclesiás- D Í A R 1 0 1 L U T R AD O D E- 11 F O R MA C 1 O N G EN E RA L t 3 des brillantes, l a s santidades fogosas y los grupos que viven en p r o f undidad la v i d a sobrenatural con la inmensa red tica, ¡a derrota del paganismo le van lode una organización mundial que- trata grando una serie de hombres de pura de apresar los millones de peces que son formación secular y humana; unos uni- los hombres y sus civilizaciones Una versitarios diríamos hoy: San Paulino de las ternuras de la caridad de la Igleera un cónsul; San Agustín, un profe- sia es rebajarse hasta el modo religioso, sor de retórica; San Ambrosio, gober- desgarbado y mediocre, de tantos seres. nador de Milán; San Justino, un filóso- No sólo se arrodilla Cristo para lavar los pies de sus hijos. También se inclina, a fo. Todos ellos transforman la sociedad antigua por la fuerza de sus personali- veces, para ponerse al ras de su mal gusto y de sus ideas pueriles. Dicho de una dades. Esto se parece mucho al movivez: la Iglesia es Madre. Y las madres miento de incorporación del laicado y a no son brillantes. Están ahí, en una pelos Institutos Seculares. En conjunto, pues, el examen sere- numbra desdibujada, zurciendo, rezando, Realizando, en una no de la técnica de la primera propa- esperando. sólida y conservadora palabra, una tarea que algación cristiana nos desengaña bastante guien tiene que realizar. Porque no olvide toda gran política Estamos en una demos que los exigentes, críticos y puhora de soberbia técnica que amenaza ros son. un tanto parásitos del gran con aplastar al, hombre, y lo más peli- tronco impuro que sostiene la vida crisgroso que puede hacerse es querer sal- tiana. Ellos pueden garbear y lucir sus var a éste mediante otra técnica orga- exquisiteces gracias al firme entramado nizativa. El que organiza un gran es- de Cristianismo que la Iglesia sostiene. pectáculo de esos- -religioso o tempo- Ella se mancha las manos si es preciso ral- -empieza siempre pensándolo para para que ellos puedan permitirse el lujo el hombre pero corre el peligro de en- de sus purezas críticas. cariñarse con su vistoso éxito y acabar Probablemente la solución equilibrada pensando nada más que en el espectáculo mismo. Contando cuerpos y descon- está, como siempre, en quedarse, por un extremo y otro, y batando almas. El que tiene que llevar una rrer el centro de con lo auténtico, media la calle: la zona plaza se desentiende fácilmente de llenar y farisaica. Auténticos y necesarios son, los corazones. en esta hora, los críticos y los exigenPero hay que evitar el peligro de caer tes. Auténtico y no menos puro es todo del otro lado. No hay que olvidar que ese cimiento de sencillez entregada. Portoda herejía empezó siempre por una que donde quiera que veamos pobreza, exigencia crítica y una nostalgia de pu- humildad y dolor allí, sin más complicarezas primitivas. Así Erasmo y la Refor- ciones, hemos de ver la cara de Cristo. Probablemente hay que seleccionar lo ma así antes los husitas, los cataros o verdadero y puro con el criterio de aquelos anabaptistas. La Iglesia ha estado siempre amenazada, también, por sus llos que discutían sobre si poner libre o rusonianos que juegan con el espejis- de pago la entrada a un pabellón de feria. Unos querían que fuera gratuito. mo de la vuelta al Evangelio con la Otro decía: Pongan por lo menos cininocencia equívoca de los otros con la cuenta céntimos de entrada para evitar vuelta a la selva En los primeros pael espectáculo vulgar de que entre todo sos de su vida ya los gnósticos habían el mundo. Caeremos- -replicaba el filócomplicado el dogma y los marcionis- sofo- -en el espectáculo mucho más vultas lo moral, mucho más que la Igle- gar de que entre todo el que tenga cinsia. La Iglesia es la que da siempre las cuenta céntimos Lo mismo debe ¿er respuestas medias y moderadas. Ella rea- aquí. Los menos interesantes serán siemliza el milagro de unir a las personalida- pre los poseedores de una pobre calderilla de espiritualidad. s EXIGENTES A LOS SENCILLOS V. V. W. V. W. V. V ViV. V. V. ViV Va todohapoJatío. con- LA TABLETA QUE DA BIENESTAR Y T O N i F O LOS NERVIOS EEMEDIO EriCAZ CONTEÁ DOLOStES B t LA CABEZA. REUMÁTICOS, CATAR SOS CÍÍIP 2, ITC. En resumen, celebremos de todo corazón ese movimiento universal de pureza exigente y revisión crítica: aplaudamos a los insatisfechos, a los auténticos, a los torturados incluso. Y luego, desde ellos, dando un gigantesco salto per encima de muchas cosas- -formaciones, desfiles, a gunas procesiones, no pecas asambleas- vayamos a caer, por ejemplo, a la romería del Rocío. Porque éstas son las dos orillas de la sinceridad entre las que corre, turbio y de poco calado, el río del compromiso. ¿José María PEMAN ¡c la iierl Academia ttsnnñola