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ABC. V I E R N E S VI DE J U N I O DE 1655. EOIGION DE LA MAÑANA. PAG. 34 que recuerden a la venerada Eva Perón Añadió que el Ejército es partidario de la doctrina peronista ULTIMÁTUM DEL GENERAL PERÓN Afortunadamente, todo ha a. cabado bien, ha dicho el general Perón en un discurso por radio a toda la nación. Sólo debemos lamentar el gran número de muertos y heridas, víctimas de la infamia que estos hombres han desatado sobre el país. Los sublevados, en número de unos doscientos, invadieron y se apoderaron de la Casa Rosada, edificio oficial, de la Argentina, y establecieron su Cuartel general en el Ministerio de Marina pero fueron expulsados de allí por un contraataque de tropas y tanques leales al Gobierno. Perón ha advertido a los elementos que resisten que depongan inmediatamente las armas, o serán destruidos. puestos y ríos había dejado indefensos. Los católicos que se encontraban en e ¡interior, de la Catedral, con. gran heroísmo se aprestaron a defender el sagrado recinto, en el que reposan los restos del. padre de la Patria, general San Martín. Luego se presentó la Policía y detuvo a cuantos se hallaban en la Catedral y a la curia del Arzobispado. En total, unos 250 hombres y 80 mujeres. El ministro supremo de la Corte D. Tomás Casares, que se encontraba allí, como- tiene fuero, no fue detenido. Las escenas que se desarrollaron dentro de ¡a Catedral fueron emocionantes. Ante los insultos y agresiones con piedras y tiros de que fue objeto el edificio, los que se encontraban dentro rezaban con gran fervor. Yo auise ir entre los detenidos, con los sacerdotes, pero ni a ellos ni a mí nos lo permitieron, obligándonosla salir por una puerta lateral. Al día siguiente, con gran estupor por nuestra parte, la Prensa nos culpaba de cuanto había sucedido. ULTIMÁTUM DEL GENERAL PERÓN A LOS SUBLEVADOS QUE RESISTEN Noticias recibidas a la. s cinco de la madrugaba dan cuenta de que la Confederación General del Trabajo ha anunciado un paro general de veinticuatro horas, como señal de duelo por los muertos y heridos en las luchas de ayer. El secretario general de la C. G. T. Héctor Hugo Di Pietro, en un discurso, por radio a la nación, ha pedido calma a todos los trabajadores, a los que dijo A B en Washington NO LLEVAMOS NI UN PAÑUELO DE REPUESTO -El martes- -prosiguió- a las cuatro de la tarde, vino a verme un jefe de Policía para tomarme declaración. Después me dijo que le acompañara, a fin de pasar la notificación al juez. Monseñor Novoa y yo fuimos trasladados a la central de Policía en calidad de detenidos, y en esta situación permanecimos desde las cinco de la tarde hasta las cinco de la mañana del miércoles. Nos prohibieron utilizar el teléfono. Cerca de nosotros permanecía una guár dia. Por la noche un empleado de la PoliV cía nos hizo saber que el Gobierno había resuelto nuestra expulsión del país y oue podíamos optar por Uruguav o Chile. Yo ¿lije que prefería Uruguay. Firmamos una picha obligados, en la que decía que nos haíbían inyectado ja vacuna antivarjólica. Esto nlo era cierto. Como íbamos a realizar un víiaie para el que no estábamos preparados pedimos que fuesen a nuestros respectivos (fiomicilios para informar a nuestras favmilias del lugar en el que nos encontrábannos v para que nos enviasen alguna ropa. JSs negaron rotundamente a ésto y por eso J no traemos ni un pañuelo de repuesta. A la mañana siguiente, a las cuatro o las cinco, fuimos trasladados a unas camionetas. Monseñor Novoa y yo, cada uno en una camioneta, -íbamos custodiados por cuatro policías con fusiles ametralladores. Detrás de cada- vehículo iban otras cuatro camionetas con bastantes agentes. Ya se darán ustedes cuenta de que había un número excesivo de policías para dos indefensos sacerdotes. De esta manera llegamos al aeródromo de Ezeiza; abarrotado de periodistas y fotógrafos. Minutos antes de emprender el vuelo nos manifestaron que iríamos a Roma. Sin documentos; sin preparación, sin ropa, puedo asegurarles- -añadió con tono humorístico monseñor Tato- -que ha resultado un viaje muy cómodo, sin la molestia de los preparativos. Nos acompaña un vigilante del Ministerio de Relaciones Exteriores del que nos hemos hecho muy buenos amigos. ERAN PERONISTAS LOS QUE QUEMARON LA BANDERA Río de Janeiro 16. A su paso por esta capital, monseñor Tato fue preguntado pos las razones de la política antieclesiástica del presidente Perón. Monseñor dijo: No hay explicación alguna. El pueblo argentino es tan católico como el brasileño. No sé qué es lo que está ocurriendo. Los que quemaron la bandera argentina en Buenos Aires no eran católicos, sino peronistas. Los que cometieron depredaciones en La Prensa tampoco eran católicos, sino un grupo alborotador de peronistas -Efe. CUMA DE ANSIEDAD ANTE LAS NOTICIAS DE LA CRISIS Sus repercusiones afectarán a las complejas relaciones americanas Washington ló. (Por teléfono, de tutes- tro corresponsal. Aunque en una posición de estricta neutralidad oficial, el Gobierno americ no y los círculos diplomáticos de esta capital siguen hoy con ansiedad los acontecimientos políticos de Buenos Aires, que se consideran de importancia mayor en el panorama general- del continente americano. La libertad religiosa ha sido considerada siempre por Estados Unidos como una de las premisas fundamentales del- sistema democrático, y el conflicto entre el régimen Perón y la Iglesia católica argentina es seguido con mucha preocupación en esta capital. Aun cuando las relaciones entre Washington y Buenos Aires han mejorado ostensiblemente en los últimos tiempos, el régimen del general Perón no ha tenido nunca aquí simpatía, en especial desde la destrucción del diario La Prensa que provocó la condenación unánime de la opinión americana. Hoy, ante el conflicto entre la Iglesia católica y la Casa Rosada, y al recibirle aquí las confusas noticias de una sublevación contra el general Perón- -que se cree ya dominada- Washington sigue ansiosamente la crisis de Buenos Aires. La reacción que está provocando en el Vaticano y las repercusiones que todo ello puedan tener en ambas Américas. En el estado actual del inundo, una guerra como la que se ha declarado entre Perón y la Iglesia argentina no puede ser, en opinión de Washington, un hecho aislado. Sus repercusiones son innumerables y extensas, trascienden las fronteras del país y afectan o afectarán en el futuro inmediato a las complejas relaciones americanas, que constituyen para Washington el secreto de la paz y la amistad en el hemisferio occidental. -MASSIP. LOS REFUGIADOS ARGENTINOS, EN EL URUGUAY Son treinta y cinco aviones de la Marina Argentina, incluidos aparatos de transporte, los que aterrizaron a primera hora de anoche en el Uruguay, según noticias de- Montevideo, con refugiados del movimiento en Argentina. A las ocho de la noche, hora local, una corbeta de la Marina uruguaya ha salido al encuentro de varias unidades navales de la Marina argentina, que vienen navegando rumbo a Montevideo. Veinticuatro aparatos aterrizaron en la base militar de Carrasco, siete en Colonia y cuatro en Boizo Lanza. Los refugiados argentinos que han llegado a Colonia (Uruguay) dicen que el fracaso de la revolución se debe- fundamentalmente a que el mal tiempo impidió un ataque anfibio de la Marina que iba a seguir al éxito inicial de las fuerzas rebeldes, mien- tras que la niebla sobre el centro de Buenos Aires impedía las opjracioneo aéreas. Los sublevados, en su mayoría oficiales de Marina, manifiestan que las fuerzas antigubernamentales consiguieron todos sus objetivos en las primeras horas de la revuelta, pero que tuvieron que retirarse al no llegar los refuerzos que esperaban. El teniente Juan Aspiroz ha. dicho que miembros de las tres fuerzas armadas de la Argentina habían planeado la revuelta hace tres años. Agregó que los aviones de la Base naval de Punta India se apoderaron del aeropuerto de Ezoiza, en las afueras de Bue: os Aires, a primera hora de ayer, para así facilitar una base de abastecimientos y operaciones cerca de la capital. Las fuerzas aéreas atacaron el aeropuerto militar de Morón y bombardearon los cuarteles, columnas de tropas leales y varios Ministerios. La pesada niebla, que frecuentemente redujo la visibilidad a cero, impidió los ataques aéreos. Hacia las tres de la tarde, manifiesta Aspiroz, los bombarderos antigubernamentales v atacaron a una columna de tropas que iba de Buenos Aires a Ezoiza. Unos minutos después, los aviones perdieron contacto de radio con el campo de aviación y huyeron a Uruguay, temiendo que las fuerzas gubernamentales hubieran capturado el aeropuerto. Dicen también que las provincias de Corrientes y Entre Ríos habían apoyado la revolución y que la mayoría de los aviones se vieron obligados a lanzar sus cargas de bombas al río de la Plata. Se informa que el principal encuentro aéreo se riñó sobre Buenos Aires, r P ISO máximo confort. I Visitarlos. señoriales yendo, con i6 T A S 3 VÉNDESE COCHE Siete olazas, motor Perkins P 6. de 83 HP. Verlo: Doctor Gástelo, 33. Diez- una.