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Vlete. pinorámlot de IM obrét que realizan íctualmente en Sevilla para la eonstrueetóñ de ij UnWor ld d Laboral, UERRÍA transmitir al lector el impacto- -entre sobrecogedor y pronietedor- que produce la visita que acabo de hacer a la magna Universidad Laboral que se está construyendo en Sevilla. El Papa ha llamado radicalmente a la era que se inicia la era de Trabajo Una toma de conciencia plena, exaltada, de esa verdad, es lo que significan, con su procaz magnitud, con su valentía de ncmbre, las Universidades Laborales. Se nos dirá cien veces que son excesivas, ostentosas. ¿Qué no lo es en esta época? Hay que chillar para h a c e r s e oír. Q esa era del Trabajo dicha por el Papa, era preciso exagerar como, con mucho más bajo motivo, los Bancos exageran en sus portadas barrocas y los cines en sus fachadas publicitarias. No se podia entrar en una hora radicalmente nueva por la puerta de servicio, Las Universidades Laborales son el potentísimo altavoz de pie dra que hacia falta para que se oyera su pregón dé amor, en esta feria de las mil solicitaciones del siglo, Había que ser excesivo. Babia que comprometerse para indicar que no se retrocederá. Había que dar Y para anunciar una eosa. tan nueva como taza y media para los que no querían caldo. Había que jugar, un poco, al Escorial... El Escorial canta la seguridad do continuidad y futuro de nuestra Monarquía misionera y teocrática. Estos escoriales del trabajo deberían cantar el propósito y la ambición de futuro de una nueva Monarquía popular y social. Porque la verdad es que lo social -como signo de la hora- s aquello que tcdos aseguran que hay que hacer pero que en cuanto se hace, se dice que no había que hacerlo asi Todo el mundo es ahora sociólogo por modo potencial do habría y convendría Con esto hay que contar de antemano: y per eso e inevitable arrancar exagerando y desafiando. La era del Trabajo pide la estabilización y concreción de esas convicciones de igualación de posibilidades y corrección de injusticias que potencialmente tofos abrigan. ¿Acaso la Iglesia para excitar a la Caridad no tiene también sus gestos que pudiéramos llamar publicitarios y teatrales? Muchos santcs besaron las úlceras de los leprosos; en un dia determiando. los señoritos le sirven la cena o el café con leché a los ancianos del Asilo. Esto no quie (Continúa) La torre de I Universidad Labora) de 86 vllla. Nuestra Ilustre colaborador O. lose Marfa Pemán (x) visitando tas obras de! Univérsldad Laboral, de te vil la, en oompaftí d unos amlaoe.