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EL MARCO HISTÓRICO DEL FESTIVAL GRANADINO Richard Ford nos describe la Alhambra NA exaltación lírica de la Granada romántica o de la Granada actual s, más que un tópico agotado, una empresa que se hace casi insuperable. Nadie ha pasado por esta tierra excepcional sin añadir algo a quienes le precedieron. Pero si los atractivos naturales y artísticos de la ciudad y de su Alhambra, de su Sierra y de su Vega, son inagotables, las palabras y los- conceptos alcanzan, a veces, un límite que, sobrepasado, cae en la repetición o pierde su valor emotivo. NI siquiera cabe seguir su enumeración. Escritores extranjeros y nacionales, desde Chateaubriand a pasando por Gautier y Davillier, o desde Martínez de la Rosa a García Gómez, incluyendo a Mesonero Romanos, Zorrilla, Ganívet, Lorca y Gallego Burín, han descubierto un nuevo matiz, en la plenitud estética de la capital andaluza. Pero la Alhambra, con ser nuestro pri- U Granada es aún la tierra elegida de mer monumento, quizá no haya sido tan afortunada como el conjunto de la ciu- la leyenda, donde se olvida el presente dad y de los alrededores que preside. La gracias al pasado y donde, aunque su Alhambra y sus jardines, que no son arpa esté muda y su espada roma, el resólo flores, sino bosque y masas de arbo- lato del Auld lang syne tiene aún eco lado- cúpulas movibles tiene un sen- a través de los patios de arrayán, donde, tido esencialmente musical que, empezan- marchitos sus laureles, las muchas flodo por el agua y los pajarillos, se comple- res, que aun esmaltan el descuidado Geta con la vaga sinfonía que sube, al atar- neralife, atestiguan que allí sonreía un decer y en la noche, desde la ciudad y el jardín en otro tiempo. Albaicín. Quizá sea éste el leifc- motiv Y ciertamente el arte y la naturaleque alentó al Festival de Música y Dan- za se han combinado para ofrecer a Graza dentro de un marco insustituible. nada, con sus Alpes, llanura y Alhambra, Y este pensamiento, que hoy nos parece uno de esos pocos lugares que satisfacen ya una verdad apodíctica, no lo fue, sin la idea preconcebida que de ellos podíaembargo, para nuestros antepasados- -si mos haber formado c o n anterioridad. descontamos la época musulmana- -has- Granada está construida en las laderas ta hace menos de un siglo. Todavía muy de una cadena montañosa que se eleva avanzado el XIX, la música se encerra- en el S. E. a su mayor amplitud. Como ba en teatros y liceos, tal vez para que Broussa en Asia Menor, contiene a la vez no se enfriasen demasiado a la intem- su Olympo, valle y palacio fortificado. La ciudad domina la Vega, y tiene una perie la orquesta y el auditorio. Pero por el año 1830, uno de los via- altitud de 2.445 pies sobre el nivel del jeros ingleses que acudían a la llamada mar. Esta altura, unida al fondo nevado, de la España- país d lo imprevisto la convierten en una deliciosa residencia percibió en la Alhambra, de donde era de verano, en tanto que la masa de nieve afortunado huésped, facetas que por su origina un continuo abastecimiento de acertada observación merecen la pena de agua para el riego. La vega proporciona traducirse. Muy pronto se publicará, por todo tipo de vegetales y- forma un paraje primera vez en español, su Hand- book del que decían los árabes era superior en la parte referente a Granada. De este en extensión y fertilidad al Ghauttah libro inmortal, que aun constituye una o valle de Damasco Comparaban, igualde las mejores Guías de España, anti- mente, las blancas villas y los cortijos cipamos la versión de estos fragmentos que relucen entre el eterno verde a perde impresiones de la Alhambra. que se las orientales engastadas en una copa nos antojan ahora de una sorprendente de esmeraldas Estas viviendas se llaman aún Cármenes, de la p a l a b r a oportunidad. La Alhambra desde la Torre de San Cistóbal. y afluada do Richard Ford, grabado inédito.