Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
El mundo es poco r za un escudo español. Asf Portugal pudó stt u p tus quinas entre l esferas d i universo, a ouyo oonoeimiento -geografía y astronomía- -contribuyó! conjuntamente oon Esparta, de una manara decisiva. Continuación. negra sobre la España totalitaria, imperialista y fanática del siglo XVI. Y asi en todo hasta rellenar de absurdos y falacias tres páginas brillantes y embusteras. Hasta los descubrimientos españoles fueron trágicos y dramáticos (el tópico de lo trágico y lo dramático le gusta excesivamente y lo repite casi en cada párrafo) Somos fanáticos e imperativos. Hasta cuando pedimos lo hacemos mandando. Y así decimos: Haga el favor... Have the goodness... Lisboa es una ciudad que recuerda las ciudades irlandesas, pulcra, risueña, con hermosas casas para obreros (es cierto, Lisboa es una de las ciudades más bellas del mundo) Pero Madrid es duro, pretencioso, inclemente, megalómano. Las corridas de toros en España son una tragedia violenta, sofocante y brutal, con intervención de una muchedumbre irritada y gritadora. En Lisboa son un bello espectáculo deportivo de arte y destreza, cuyo principal protagonista es el caballo, y los toros juegan felizmente, como si estuvieran en las praderas del Tajo. Nuestro cante hondo es una especie de gemido de in. dios Hindú waü un desgarramiento africano (en qué quedamos, indio o africano) de dolor físico, y el cantante modula palabras hirientes, como si tuviera la boca llena de piedras. En cambio el fado es blando, dulce, insinuante, que evoca recuerdos y sentimientos, pero de forma grata y armoniosa. En Portugal la vida es alegre, jocunda graciosa. En España, dramática, trágica (otra vez) sombría, y parece que en todas partes flota una tristeza y un terror espectrales. El español resulta un hombre arruinado y feroz, que lleva su ruina con una mezcla de ira y orgullo. Lo portugués constituye un mundo lírico y espiritual, que no se encuentra en ninguna otra parte de la Península. Y a Mr. Pritchett se le ponen los pelos de punta- -asi termina su desdichado artículo- -recordando que los soldados españoles gritaban: iViva la Muerte! durante los azarosos combates de la guerra civil. Afortunadamente, Portugal y España son dos pueblos bien unidos, que están por encima de los tópicos y las intenciones de este caballero y elegante escritor in- glés. Nobles y gloriosos portugueses, n, los que el portugués mas alto de Portugal, Camoens, llamó en la estrofa XXXI del Canto I de Os Lusiadas Huma gente fortisslma de Espanha A ellos y a nosotros nos debe Europa y la cultura occidental muchas cosas, entre ellas el haber hecho mayor y más conocido el mundo, un mundo que nos repartimos fraternalmente en Tordesülas, como si fuera una fruta madura en nuestras manos. Unidos en una empresa ixnperecedora- -Magallanes, Elcano- demostramos ante los ojos atónitos de los hombres la maravillosa re. dondez de la Tierra. Portugueses y españoles pudimos haber reñido algunas veces dentro de casa, como lo hacen los hermanos, los parientes, pero menos que los ingleses y escoceses, por ejemplo. Y juntos tuvimos nuestras comunes desgracias y sufrimos rapacidades en nuestros malos tiempos. Y, a propósito, ¿por qué no recuerda Mr. Pritchett el aleccionador opisodio del Ultimátum de l 90, cuando Portugal vistió de luto la estatua de Camoens, cuya gloriosa sombra se proyectaba como un obstáculo entre los planes de Mr. Rhódes del Cabo al Cairo? Entonces Madrid, en pie, fervoroso, como un solo hombre, se manifestó popular, mente al lado del pueblo de Lisboa... Portugueses y españoles, hoy fraternal y comprensivamente unidos en la común misión de cruzados y vigías del Occidente, como en aquellos tiempos más felices, en que el gran Épico del quinientos podía cantar: Do. Tejo a China portugués impera, i de uii polo a outro o castellano vou, y os dois estranos da tent- slres estpljtvni dependen de Sevllha o de Lirfma. J. E. C. Pero Portugal y España no son solamente Historia. Como la proa de un nuevo navio- -proa geográfica y espiritual de Europa; la Península es hoy, más que nunca, vigía, avanzada y sostén de los grandes valores dé la Cristiandad y el Oooldenta, por tantos traicionados en estos últimos tiempos, (Fotos del autor.