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El amor brujo logra en la escenografía de losé Caballero fuerza, color v atmósfera de autenticidad. Vemos un escena de conjunto, en que los cuatro cuevas empleadas por el el artista cobran valor de esencia, (foto R. Cubile UNA Del concierto de Yivaldi al Festival popular, pasando por el Ballet de Antonio y el homenaje a Turína EXPOSICIÓN DE ESCULTURA AL AIRE U B R E rítmica bravura popular de Bela Bartok, en su Divertimento Mil quinientos sevillanos que descubrían esta obra y sabían aplaudirla, quizá antes de comprenderla del todo. Y que sabían merecer el regaló fabuloso de unos Festivales que les brin dan más música, en quince días, que la oida en doce meses. Recordemos: Cuarteto húngaro, Sainz de la Maza, Maleussynski, Ezervng, la Orquesta de Bavíera, Cubiles. Y bailes, danzas clásicas de ballet español de claro ambiente popular. Y sesiones teatrales, sobre las que recibo los únicos informes no propicios, en razón al ensayo relativo de alguna. Grata sorpresa 1 de esta pequeña for mación de Zurich, disciplinada y exacta, cálida y suave, cuyo director, Edmond de Stoutz, habrá de tenerse muy ev cuenta para un próximo futuro. El público despidió a los artistas suizos con tales, tan mantenidos aplausos, que hubieron de concederse tres regalos- -Mozart, Roussell, Strawinsky- -con nuevo cortejo de ova ciones. Homenaje a Turina en Sevilla. Se anuncia que intervendrá Federico Sopeña, su biógrafo; que actuarán Sainz de la Maza y Cubiles, dos de nuestros grandes concertistas. Él más andaluz de todos los músicos patrios, el que hizb de Sevilla fuente invariable de inspiración para sus obras, el que mantuvo un Culto permanente a 5 a ciudad de origen y supo conservar su influjo eti el carácter, as maneras. lOs amores y las constantes patio, jardín, agua, flor, lirismo, colorido al describir, gracia en la expresión- -tendrá el recuerdo expresp de sus paisanos. El Rocío de su Procesión el Guadalquivir de su sinfonía estarán presentes. Quizá, a la salida, alguien canturree la M IL quinientas personas ocupaban lo. s rincones todos en el Patio de Carlos V para oír a la Orquesta de Cámara de Zurich. Entre las sonrisas de Vivaldi, Purcell y Mozart, la crispada línea, el dramatismo abrillantado por la La fachada del patio de la Montería reemplaza, con ventaja, cualquier decoración que sirva de marco a la clásica Suite do damas leí patíre Soler, en las que Antonio luce dotes de bailarín apto para ese otro campo del ballet a que él extiende, con el suyo, esfuerzos e ilusiones. (Foto R. Cubiles. i máki