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A B C. SÁBADO 11 DE J U N I O DE- 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 16 sobre la cosa en trance de subasta o de adjudicación. La tercería puede ser de dominio o de mejor derecho. En la de dominio el tercero reclama para sí la propiedad del objeto ejecutado demostrando que la cosa no es, como se suponía, -del deudor, sino suya y que, por tanto, debe entregársele ya que él nada tiene que ver con aquellos créditos. Son dos señores discutiendo por. un objeto hasta que aparece otro que dice que es suyo, lo demuestra y se lo lleva. En la tercería de mejor derecho, el tercero alega, igual que el acreedor ejecutante, un crédito contra el deudor; aquí no se discute la propiedad de la cosa embargada, sino cuál de los. dos créditos resulta preferente; cuál tiene mejor derecho a cobrarse en aquella cosa. En este pleito el objeto embargado era TERCERÍA DE MEJOR DEun automóvil; su propietario se lia marRECHO; HISTORIA DE UN chado al extranjero dejando tras de sí el vehículo y sobre él se lanzan dos aereeAUTOMÓVIL res a discutir su respectiva preferencia: uno como titular de una escritura de prenDE I6 DE ABIUL DE I9 S 5 da y otro como tenedor de unas letras de- La ley de la oferta, y la demanda sigue siendo, pese a las exigencias intervencionis- cambio. ¿Quién ganará? tas de los tiempos modernos, la gran dictadora de la economía. Lo mismo transforma El protagonista, un coche Dodge de en lujo lo que es objeto de primera necesila matrícula de Sian Sebastián, era propiedad como Jiace asequible a millones de per- dad de un cónsul extranjero. sonas lo que inicial- mente pudo parecer mi Este, antes de abandonar España, aceplujo. Recordemos aquel tiempo, ya por fortó tuna desaparecido, en que- un kilo de- asnear unaunas letras de cambio en garantía de deuda de 30.000 pesetas contraída, con o cinco litros de aceite constituían un preutr. señor de Madrid. Con diferencia de ciado tesoro, en cuyo ilícito manejo se obdías suscribió a favor de una señora una tuvieron copiosas fortunas. escritura de reconocimiento de deuda con Hoy la lista de estos tesoros de circunsgarantía prendaria ¿el automóvil. tancias, va reduciéndose hasta concretarse En la escritura reconocía deber a dicha -esencialmente- -en los pisos y los automó- señora 200.000 pesetas, con las que él- haviles. De nada sirven las leyes de Arrendabía comprado el autamóvil; se compromemientos Urbanos mientras no existan sufitía a devolver el préstamo en un plazo de cientes viviendas; nada resuelven las fórdos años al interés, del uno- por mil, consmulas que se arbitran para distribuir autotituyendo garantía prendaria sobre eí. comóviles si sigue habiendo más compradores che que puso inmediatamente a disposición que vehículos. prestamista; convinieron igualComo consecuencia de estas realidades se de la señorasi antes de los dos años el. cónaguzan en unos las fórmulas arbitristas para menteriue vender el automóvil por dejar sul pudiera conseguir el tesoro v en otros el ingenio su cargo- vendería el coche a la misma para medrar a costa de la escasez... No hay señora- en la misma cantidad objeto del tómbola más pingüe, en este momento, que préstamo. los sorteos de vehículos que, con el mejor La señora tomó posesión del automóvil deseo de acierto imparcial, hace él Minisy lo depositó en un pueblo navarro de no terio de Comercio. No dudamos en aventufácil acceso. rar que h. ay más peticiones de coches que As; las cosas, el tenedor madrileño de declaraciones de la Contribución sobre la las dos letras de cambio aceptadas y proRenta. Si esas solicitudes se considerasen testadas entabló procedimiento ejecutivo signos externos aumentarían los rendimientos del impu csío en proporciones asom- contra el cónsul (ya ausente y- en rebeldía) brosas. Aludios, peticionarios (cuya poteny solicitó el embarco del automóvil una cialidad económica, no alcanza siquiera al vez averiguado el lugar en que se encontramisterioso fondo de retorno) buscan, a traba. Con el correspondiente exhorto de vés del sorteo, la barata lotería de una di- embargo se trasladó- a Navarra, descubrió ferencia fácil c inmediata, en la transferenel coche, lo sacó con grandes dificultades cia- del vehículo obtenido. de- la bodega en que se hallaba j lo trasladó a Madrid. Este pleito de tercería que ha resuelto el Enterada del hecho la acreedora prenTribunal Supremo por sn sentencia de, 16 de abril, se reduce a- la historia de un automóvil v ofrece una de las fórmulas que. dentro de la más pura ortodoxia civil, cabe utilizar para disponer de un vehículo salCOQE vando en parte los trámites y dificultades administrativos. Claro que aquí la cosa se complicó. A través de este litigio nos enfrentamos con el problema jurídico de la preferencia CARMEN, 8 de créditos discutida a través de una terceTQSSOTANOS -nenda 69 ría dr mijar derecho. La tercería es itn procedimiento espeÜal encaminado a defender el dominio o la preferencia sobre un objeto que otra persona intenta ejecutar en su beneficio: Tin acreedor embarga una cosa de su deudor con el fin de cobrarse un crédito; entonces surge 4 puertas. Delahaye. en- escena otra persona que nada tiene que VELAZQUEZ, 4 a ver ni con el ejecutante ni con el ejecutado, daria, entabló, ante el Juzgado de Madrid, que había decretado el embargo del coche, demanda de tercería de mejor derecho. Como el protesto de las letras era posterior a la escritura de reconocimiento de deuda y de prenda; aún siendo ciertos los dos derechos acreedores- era preferente el suyo. LA S! PADILLA El ejecutante de las letras se opuso exhibiendo las confusas circunstancias que coincidían en la escritura de prenda, su fecha, sus cláusulas y el hecho inexplicable de haber trasladado el automóvil a un pueblo de Navarra y, de tenerlo camuflado en una bodega. Todo ello demostraba que la escritura era tan sólo un intento del cónsul y de la señora para burlar al resto de los acreedores. El Juzgado de Primera Instancia número 8 de Madrid, y después la Audiencia Territorial, declararon el derecho de la acreedora prendaria para cobrar sobre el automóvil su crédito de 200.000 pesetas con preferencia al tenedor de las letras de cambio. Contra tales sentencias recurrió éste en casación destacando que si las letras se ihabían protestado con posterioridad a la escritura de prenda, la deuda de 30.000 pesetas era anterior y que ya notoriamente la había él reclamado- un año antes. La Sala primera del Tribunal Supremo, en su sentencia de 16 de abril, desestima el recurso y confirma las sentencias anteriores. El problema decisivo de una tercería de mejor derecho es la. preferencia del título de crédito invocado por el tercerista frente al utilizado por el ejecutante; por lo que constando el de la tercerista en escritura pública y siendo su fecha anterior a la del protesto de las letras de cambio, es visto que, por aplicación de lo dispuesto en el Código civil, goza de preferencia el crédito de la tercerista, sin que esta apreciación se des- virtúe por el hecho de que, con anterioridad al otorgamiento de la escritura pública, el- ejecutante haya reclamado al deudor mediante acta notarial el pago de la cantidad posteriormente exigida en el procedimiento ejecutivo, ya que- el acta notarial prueba el hecho de la reclamación, pero no la existencia real de la deuda reclamada Aun admitiendo que el contrato de prenda fuera impugnable, reconoce que la escritura pública en que funda su derecho la tercerista- es expresiva de un contrato de reconocimiento de leuda y de o- tro de prenda constituida sobre un automóvil ea garantía de la deuda reconocida, y como la tercería de mejor derecho versa sobre existencia y preferencia del título de crédito- del tercerista, el contrato principal de reconocimiento de deuda será el que- entre en juego para decidir la contienda planteada, prescindiendo del contrato accesorio de prenda, de tal suerte que se concibe fácilmente la validez y eficacia de un crédito y la nulidad de la fianza dada en su garantía, aun cuando ambos acto. s jurídicos consten estipulados en ntí, solo documento Este ejemplo no quiere significar que un contrato de prenda sobre un automóvil, apoyado en i.o s precep JS del Código civil, pueda resultar siempre un instrumen- to eficaz para salvar ¡os trámites administrativos relativos a la importación 5! utilización Je los automóviles. Quede tais sólo como una muestra más del ingerid puesto al servicio de esos tesoros creados artificialmente- por- la ley i e la oferta j ds 1 a derKarida. tta Manuel PANJ. JX, CONDUCCIÓN INTERIOR un tercero, alegando, determinados derechos 1 n IM 111 n i 1 1 I 11 I Éiiidttitiiittiltiii