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(Continuación) la vez, al vigilar el estricto cumplimiento del statu quo entre las diferentes comunidades, sectas y confesiones. Al margen de esta hoja de ruta, quería también expresar una idea personal, la de que, puestos a escoger, prefiero el relativo confusionismo de cultos y liturgias distintas en los Santos Lugares, que a gentes de poca imaginación parece escandalizar, a la frialdad crdenada y estéril, que reduciría el templo vivo a un monumento muerto; la oración hecha clamor se apagaría en un cuchicheo de visitantes de Museo. Antes de partir, visitamos las dos mezquitas que se levantan en el solar del templo de Salomón: la de Ornar con la piedra de los Tabernáculos que sólo le cede en importancia, a los ojos de los musulmanes, a la negra de la Kaabaí y la del Aksa, la de occidente, ante cuya puerta ojival, enmarcada de cipreses, cayó asesinado Abdullah I. La carretera que serpentea hasta Belén nos enseña precisamente lo que queremos reproducir en los nacimientos: casitas de piedra, con techos abombados; cabras entre peñascos, pastores, mozas con cántaros y muchos niños. En la Gruta de la Natividad la emoción se renueva, esta vez enternecedoramente. Más allá, el prado de lo pastores que vieron la estrella; a cierta distancia, el hortus conclusus el jardín cercado, la viña de Salomón. En el camino a Berscbá. el último punto importante antes de llegar a la línea fronteriza es Hebrón, donde un recinto amurallado, hoy mezquita, contiene las tumbas de Abraham y Sara, de Isaac y Rebeca, de Jacob y de Lía, en la caverna del campo de Macpela frente a Mambré, en tierra de Canaan las palabras textuales del Génesis confirman que se trata del monumento auténtico más antiguo de la Historia, a la vez que son el primer titulo de propiedad que pudiéramos transcribir con datos fehacientes y suficientes en el Registro de la Humanidad. Volvamos con la imaginación a la capital jordana, cojamos allí un avión que nos Heve a Ma an, la capital del Sur; volaremos en sentido Inverso sobre la ruta final del Éxodo, encarrilado ya, después de años de In la ceremonia ablsínla de la búsqueda del c uerpo de Cristo, en la terraza de la capilla de Santa Aleña, iglesia del Santo Sepulcro. Bajo la luna, (a ceremonia es impresionante, oon los tambores retumbando graves y las campanillas de plata contestando en agudo. despiste, por el desierto, entre Akaba y Jericó. A medio camino pasamos sobre Krak de los Caballeros, imponente castillo de los cruzados, situado estratégicamente partí dominar la región de los moabitas. En Ma an se empieza a subir la montaña en jeep luego hay que acudir al caballo o al mulo por desfiladeros angostísimos: asi llegamos a la maravilla del denieito: Petra, palacios y templos esculpidos en la roca por la tribu helenizada de los nabateos; pórticos, columnas y capiteles, que envidiaría la misma Sicilia, se descubren a nuestros ojo 6, asombrados, en una tonalidad rosa salmón, como si la piedra hubiese absorbido celosamente los últimos rayos del sol poniente. ¡Qué decorado para Antinea! El arte y la naturaleza nos compensan con creces del cansando agotador de la aseen sión. Sólo en Fatehpur Sikri, la capital que Akbar abandonó en la llanura ang tica, he sentido esta misma mezcia de admiración y de pavor, Para regresar lo hacemos por la carretera que sigue la margen izquierda del Jordén, hasta cerca del lago de Tiberíades, que se adivina en lontananza: tierra fértil, ganados pastando a placer; a poco de salir, una gran colonia de refugiados de Palestina, acogidos por sus hermano jorda (Continúa Antes de llegar a las murallas de la antigua oiudad Jerath hay que pasar por el afeo triunfal. Una puerta triple toda ¡a se mantiene en pie, conservando aproximadamente la mitad de la altura que tuvo primitivamente.