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tf ir I OS hemos ocupado en el articulo anterior sobre esta Exposición italiana de las obras de los pintores figurativos. Pero aquí concurren caudalosamente pintores abstractos, en tan abrumadora cantidad, que nos obliga a plantear la interrogante de si esta Bxposición representa auténticamente los actuales modos pictóricos italianos o si h a habido un trato de favor a estas fórmula- metapictóricas, que ahuyentan de sus lienzos al hombre con sus contornos ambientales y expresivos. Pero e sta interpretación abstracta de las formas es una realidad que hay que afrontar, pues representa una de las facetas de la sensibilidad moderna, y seríamos infieles a nuestro tiempo si no recogiéramos esta desviación del arte tradicional. Cierto que la modernidad de es. tas pinturas abstractas se halla, muchas veces, ya marchita y en dependencia demasiado literal y servil de unos modelos fácilmente imitables. Una veje sin nobleza de pátina es la que entristece a estos cuadros, que muy bien pudieran estar pintados entre 1910 y 1920, tras la revolución futurista. Lo primero que sorprende en estos lienzos es su monotonía, pues no hay nada más genérico y desindividualizado que las formas geométricas. De este conjunto, lo que más nos interesa es la obra de Mirko, p u e s en ella se armonizan unas abstracciones que alargan las formas en tiras verticales, y unos expresionismos humanes que agudizan s u s N perfiles e Interrumpen la monótona sucesión de altas paralelas con siluetas de mandíbulas y de bielas. Una cierta grandeza arquitectónica tienen estas formas, a las que un color muy grato y uniforme cohesiona y les da magnitud mural. En el resto de las pinturas abstractas hay que elogiar un sentido de color siempre refinado. Con manchas rotas, con formas alteradas e imprevisibles, con ritmos intei rompidos, se pintan cuadros que tienen, a veces, muy bellas calidades textiles o fulgores de vidrieras. Dos tendencias parecen presidir la elaboración de estos cuadros: la de Mauro Reggiani, cuya musa parece ser la estructuración matemática de las f 01 mas en superficies de equilibradas curvaturas- -los cuadros de Mamo Radice, aunque arrancando de formas angulares, participan del mismo ensamblaje Sacrificio de Isaac por Mfrko. Keométrlco- y la de Mattia Moreni o Emilio Vedova, que tienden a un abstractismo opuesto, es decir, a la descomposición de las formas en ráfagas o en amasijos que aniquilan toda claridad gráfica o conceptual. Si en el primer caso la r i gidez geométrica se halla reforzada por una severa concepción de la unidad de tono, en el segundo este frenesí disociador puede ser la úítínut consecuencia de ese culto al dinamismo lípico del futurismo, que ve a las cosas desintegrándose en ritmos veloces. Completa esta exhibición del Arte moderno italiano unas primorosas muestras de escultura, en las que, Justo es decir, Escultura de Manzú. reviven las más finas nostalgias renacientes. Las obras de Messina, de Manzú, de Martinl, que posee nuestro Museo de Arte Contemporáneo, nos permiten intuir la belleza de este arte en la Italia de hoy. Loa dos pequeños relieves de Giacomo Manzú recuerda las placas más refinadas de Donatello, con unos esfumatos modelados por el alma o por la atmósfera. MenuSa gracia rítmica es la que exhibe la bailarina de Fazzini, y obra de un recio sentido romano es el toro de M a r cello Mascherini. La mayor importancia para el proceso de las formas escultóricas modernas nos parece que tienen las obras presentadas por ü m b e r t o Boccioni. Este artista, que fue el autor del célebre manifiesto sobre la nueva plástica, es el que ejemplifica sus teorías en esta escultura titulada Formas únicas y continuidad en el espacio modelada en 1913. Sorprende la precocidad de esta concepción escultórica, que desarrolla las formas en el ápice de su velocidad, creando unos volúmenes aerodinámicos. Pero estos alabeos y estos planos sesgados con algo de ímpetu de proa no están logi ados suprimiendo materia y puliendo r e lieves, sino al revés, musculando los miembros y dando a estas figuras una impresión de tensa energía. Con Boccioni se realiza una de las más fecundas invenciones de la plástica modern a la sustitución de las formas compactas por oquedades en cuya, concavidad la sombra produce u n efecto plástico de relieve, José CAMÓN AZNAR (Fotos V. Muro. Escultura dit Boecionl,