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ABC. S Á B A D O 4 DE J U N I O DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 53 Crítica y glosa EMBAJADOR EN EU INFIERNO por Teqdoro Palacios Cueto y Torcuato Lyca de Tena GARCÍA LUENGO, EUSEBIO: LOS SUPERVIVIENTES Con el drama de Ensebio García Luengo Los supervivientes la revista índice inaugura una colección teatral que llama Calderón de la Barca En la solapa del libro se dice, refiriéndose a la fórmula teatral del Sr. Luengo: Fuera de España caerá coma una sorpresa. Entre nosotros la impresión será menor. Se conoce ya a Ensebio, García Luengo... de oídas, y nadie es profeta en su tierra. En todo caso, Los supervivientes pervivirá por muchos años en el ánimo de los lectores. Este teatro- -se afirma en el prólogo escrito por Juan Fernández Figueroa- -se llevará en el año 2000, y se estiló ya dos mil años atrás. Aunque no es de este lugar la crítica de una obra teatral, creemos que el teatro, en tanto la obra no esté estrenada, es, un enigma para autor, intérpretes y críticos, y es aventurado anunciar que esta forma escénica se llevará en el año dos mil. En el año dos mil, como en cualquier otra fecha, se llevará el teatro que tenga interés y humanidad, el teatro que, sobre todo, sea teatro El autor de Los supervivientes piensa que la obra no se, estrenará nunca, y con ello cierra- la puerta a la crítica teatral, que es quien debe juzgar un drama representable, y confiesa tácitamente el encasillamiento ele Los supervivientes en otro género literario, el de la narración dialogada en síntesis. No vamos a descubrir a Eusébio Gar- cía Luengo, ilustre novelista, pero creemos sinceramente que el drama debe vivir en un escenario, no en las páginas de un libro, o, por lo menos, tener esa ilusión. DÍAZ PLAJA, FERNANDO: LA VIDA NORTEAMERICANA Editorial Escelicer. 208 páginas. Editorial índice: 120 páginas. Madrid, 1955. 297 págs. 60 ptas. ESDE que el azar periodístico me lanzó a bordo de la motora turca contra el Ssmiram 3 sentí! a necesidad impcriosa. de. escribir este libro y no otro, selecciCTancEo, como personaje central del reportaje que iba tomando cuerpo dentro de mí, a uno de los prisioneros. No sé qué vi en él, que me impresioné vivamente: su apostura, su serenidad, su sencillez... Son palabras de Torcuato Luca de Tena en el prólogo a Embajador en el infierno y bastarían para poner en la pista del tema incluso al lector más desentendido de la actualidad, universal. La liberación de unos trescientos españoles jue habían sufrido cautiverio en Rusia era un suceso que hería directamente, sin duda, urna- fibra muy entrañable dé la sensibilidad nacional; pero al mando no podía resultarle ajeno, en modo alTM guno, el patético y persuasivo testimonio de los españoles rescatados, para general enseñanza y humana emoción. De ahí el doble acierto inicial de Torcuato Luca de Tena: descubrir en la materia del reportaje una dimensión de profundidad humana e histórica que realza los hechos narrados. Y elegir al héroe que mejor pudiese llevar la voz de aquel grupo de españoles sometidos a la terrible prueba del cautiverio: el capitán Teodoro Palacios, héroe auténtico, en el sentido psicológico del que lo es por una fuerza del carácter que actúa al hilo de los días, sencilla y fluidamente, sin improvisar él gesto ni la actitud, porqae el espíritu ele sacrificio le es connatural. Teodoro Palacios, hablando de sí y cié sus primeros años, dice: Cuando la guerra- -ía nuestra- -acabó, el antiguo estudiante de Medicina era capitán. Yo no he forjado mi destino. De estudiante deseé la paz sin rehuir la guerra. Más tarde, en España, hice la guerra por conseguir la paz. Después, el azar me lanzó al cautiverio... Se explica uno perfectamente que. el capiíán Palacios impresionara, por modo singular, a Torcuato Luca de Tena en el primer contacto, y qiíe aquellos reportajes, genuinameníe periodísticos, implicarán la promesa de éste de ahora: reportaje también, pero sólo en principio, puesto sue el desarrollo de la colaboración Teodoro Palacios- Torcuato Luca de Tena ha determinado un libro de historia al modo que lo son! as crónicas de Indias, y una novela, porque le dan contenida, tipos y situaciones que la imaginación no crearía en grado superior de interés. Y es que la verdad no necesita ser fantaseada para conmover; se basta a sí propia, cuando es de calidad, como bien le consta al lector, por ejemplo, de Mis prisiones de Silvio Pellico. Los once años de cautiverio del capitán Palacios en Rusia desfilan por este libro, con todas sus angustias e inquietudes, con la ilusión en el fonda del espíritu; con el sentimiento del deber, sin una quiebra; con la nostalgia de España, viva y acuciante con el fervoroso servicio a una fe irreductible. El caso humano es conmovedor, con emoción transmisible a los otros españoles ouc rodean a Palacios, en contraste con la soldadesca comunista, jefes, cantaradas del partido; ralea muy tornasolada de carcelei os, generales, jueces, burócratas... Tornasolada, decimos, porque el matiz gradúa los efectos, y, como la vida es así, no falta en el aguafuerte algún rayo de suave luz; todo, lo bueno o lo, malo, con sus rasgos peculiares, vibra, y de tal suerte se puede poetizar la vida, por áspera y cruel que sea, que en el tremendo conjunto de experiencias e impresiones cabe un capítulo como el que nos refiere el canto de Tatiana en su celda. Sergieff es un bellísimo cuento poemático. Razón de especial interés es oue, a través del aneefiotisino del caso personal, se perciba la vida rusa en general. Huelga decir que los cautivos no participaron en ella, pero sí la pudieron vislumbrar, y el capitán Palacios la entrevé, con el espíritu de observación y el juicio agudo de que tantas muestras nos brinda Embajador en el infierno (título felicísimo, por cierto) La vida del campesino se refleja con datos más que suficientes, y es curioso el vislumbre carcelario de las formas dé vida típicas de la U. R. S. S. en función de la delincuencia. El capitán Palacios conoció en la cárcel de Jarcoff la gama completa de la delincuencia soviética: desde un niño de once años, encerrado por asesinato, hasta literatos y profesores acusados de desviacionismo político; desde mujeres procesadas por conspirar cowtra el régimen, hasta los terribles y sanguinarios blatnois terror de la Policía y la población civil, que, en bandas organizadas y armadas, infestan los campos, estepas y montañas Los cautivos españoles en Rusia sufrieron hasta el heroísmo y el martirio, pero a la vez procuraron enterarse de cuanto acaecía en torno suyo y más Icios, como este capitán Palacios, que, evidentemente, supo ver y oír. De su experiencia ha brota, do este libro cálido, vehemente, a tono con el tema: escrito por pluma facilísima, eficaz, dueña, entre otros secretos, de- la amenidad expresiva y de la emoción dramática. Embajador en el infierno es una crónica histórica, útil, por lo que enseña, y emocionante, por el modo con que nos es transmitida su enseñanza: un dacumontai tan humano como artístico, que escalofría. M, FERNANDEZ ALMAGRO de la R. eal Academia Espantóla -D La vida norteamericana es el segundo volumen de la Colección 21 verdadero acierto literario de la Editorial Escelicer. Es obra de Fernando Díaz Plaja, prestigioso escritor de clara y observadora visión y pluma fácil y concreta. La vida norteamericana -escenas, cosas y modos, en el país amigo- -está precedido por dos cuestiones que el autor cree imprescindibles para la comprensión del puebloi, y anquí: El Derecho al orgullo el tesoro de la nacionalidad americana, y El. derecho al pataleo maravillosa prenda de la protesta, y recíproca obligación, en los gobernantes, de escuchar al enfadado. Desfilan luego por las páginas del libro todas las escenas que puedan encerrar interés, los tipos característicos de Norteamérica, las costumbres, los modos. La oficina, la radio el cine la televisión, el matrimonio, los niños, las universidades, el alcohol, el traje... Para terminar en breves consideraciones contradictorias y definidoras del país sajón. Fernando Días Plaja descubre Norteamérica 1, la descubre con sencillez, sin pedantería, con limpio estilo periodístico, fuerza en la forma e interés en el fondo, porque La vida norteamericana se lee sin desmayo y sin cansancio. Y entretiene y enseña, ya que Fernando GÓMEZ MESA. LUIS: HISTORIA Díaz Plaja es un escritor que sabe ver DEL CINE ESPAÑOL- -cualidad muy difíci I- -y qué sabe Luis Gómez Mesa, el prestigioso crítico ontar. cinematográfico, brinda ahora un ensayo con el título de Historia del cine español Repaso sucinto Y, cu efecto, es el suyo un esquema, de. la referida materia, un trabajo de síntesis y de conden-