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D I A R I O ILUS T R A D O D E INF O RM A C 1O N G EN E RA L D ILUS- T R A DO D E INF O RM A C I O N C E N ERA L fe Sf FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA NTAÑO, cuando en los teatros se representaban dramas o tragedias, era costumbre dar, como fin de fiesta, un ligero sainete o juguete cómico para levantar los- ánimos de los 1 espectadores. Así también, pues que la angustiosa actualidad del presente me obliga a comentar hechos de gran dramatismo- -aun repugnando, por naturaleza, el tremendismo- creóme obligado a intercalar, entre los comentarios a los sucesos y augurios de hoy, otros de un venturoso ayer, con objeto de aliviar la pesadumbre y distender los nervios de los lectores. Elijo para este artículo, no iné- dito, pero no muy conocido, la breve historia de un rey que tuvo Madrid. Fue primero la villa que habitamos castillo famoso que aliviaba el miedo al Rey moro Agamenón de Toledo amplio y de extenso perímetro, en cuyo, coso celebrábanse alegres fiestas, en alguna de las cuales intervino el Cid; fue luego? por algún tiempo, cazadero real; más tarde, poblada villa, en la que se reunieron Cortes, y por fin, por sabio designio de Felipe II, Corte de las Españas. En los cinco siglos, desde entonces transcurridos, han residido, en sucesivos alcázares, una docena de reyes y casi medio centenar de reinas e infantes, que hoy duermen el sueño eterno en los pan- teones de El Escorial. Pero ninguno de esos reyes lo era exclusivamente de Madrid, sino de España y de su imperio; únicamente aquel que voy a recordar fue Rey de Madrid, en efímero reinado, que debió al inmenso prestigio que disfrutaba la. realeza española y a la generosidad de un monarca castellano. Recientes las grandes victorias del Salado, contra los moros, y de la Róchele, contra la Escuadra inglesa, reinaba en Castilla un Rey noble, justo y piadoso, don Juan I, cuyo prestigio internacional era tan grande que irradiaba hasta los confines de la Cristiandad y aun a los países mahometanos. Sucedió que mientras en nuestro país iba el Islam de capa caída, por Oriente seguía conquistando laureles y, victorias. Una de éstas, legrada por el Soldán de Egipto- -algunos autores le dicen, por eriór, de Babilonia- consistió en apoderarse del remo cristiano de Armenia, haciendo prisionero a su quinto Rey, León Lusignan, junto con su esposa y su hija, las que fallecieron en el cautiverio. El Rey, desde su prisión, envió una Embajada, que recorrió toda Europa, llamando a todos los soberanos para que acudieran en socorro de uno de ellos, en poder del mayor enemigo de nuestra Fe. Ningún monarca europeo movió un dedo para auxiliar al cautivo, salvo los dos españoles: el, de Aragón escribió al Soldan pidiéndole la libertad del de Arme- A Madrid tuvo un m memo a los pies del S t t i t t T J castellano, quien lo Y levantó y lo abrazó Ja cariñoso, prodigánnia; pero el de Castilla hizo mucho más. dole muchas muestras de afecto y conOfreció pagar cualquier rescate que el sideración. Soldán exigiera por la libertad del cauComo en el hombre generoso las mertivo: la quantía por la qual el Soldán cedes se encadenan, quiso don Juan añasoltaría al rey, de Armenia, que á él bue- dir nuevos favores al inmenso que había namente le placía de lo complir. E los hecho a su egregio huésped, y tornó la dichos mensajeros le dixiñron que el Sol- decisión, para consolarle del perdido trodan no quería dineros, que asaz avia de no, de nombrarle Rey de Madrid, de oro y riquezas; mas quería que los re- Andújar y de Villarreal, regalándole adeyes christianos ge lo enviasen a rogar más joyas y tapices y asignándole una e demandar que lo soltase por honra renta vitalicia de 150.000 maravedíes. dellos: otro si que le placería mucho que No agradó lo más mínimo a los madrilos reyes christianos le enviasen, -algunas leños la medida, pues tenían a gran orjoyas de las que non avia en su tierra, gullo no haber conocido jamás otro Seansi cómo escarlatas, e falcones, gerifal- ñor que él Rey de Castilla desde que la tes, peñas veras e grises e tales cosas reconquistará Alfonso VI. No protestacomo estas. ron abiertamente de la violación de su Apresuróse don Juan a enviar ál Sol- fuero, por respeto al Soberano; pero sudan lucida Embajada, bien provista de pieron dilatar, con pretextos varios, duvaliosos regalos, con una carta autógra- rante seis años, la toma de posesión del nuevo ReVj que esperó con paciencia en fa, en la que pedía la inmediata libertad Segovia, hasta que don Juan reiteró con del Rey León. Sintióse halagado y orgufirmeza la orden. Entonces el Consejo de lloso el soberano egipcio, y el mismo día la Villa pasó a Segovia, el 27 de octubre puso eji libertad a su prisionero y despidió a la. Embajada con valiosos regalos de 1383, para hacer pleito homenaje a y una carta, para el Rey de Castilla, es- su nuevo soberano: por quanto el secrita en términos agradecidos y cariño- ñor rey ge la dio Agradeció el de Cassos. De cuan grande era el prestigio de tilla ésta obediencia, aclarando que la que gozaba nuestro monarca da idea el donación era tan sólo vitalicia para en su vida, no hereditaria e que, a la muer- comienzo ditirámbico de esta carta, reste del rey León volvería, para siempre puesta del Soldán: a la Corona Por su parte, el nuevo. R J Acresciente Ala la nobleza de la presencia honrada del rey grande, onrador, consignaba en un privilegio que se corrí: ensalzado, presciado, esforzado, el caba- prometía a respetar: los fueros, frane llero de prez, el león Juan defendedor de quezas, privillegios y libertades, por guarís to deseaba que la dicha villa fuese más; la Christiandad, Onrador de la gente de Jesu, corona de la ley de Christus, face- rica e más ónrada, ella e todos los que en ella moraban declaró además que dor de los caballeros, fermosura de las noblezas e de las coronicas. Señor de nunca gravaría a sus moradores: cen nuevos pedidos, tributos, empréstitos y Castilla e de los otros señoríos que son otros pechos, mas de los que al Rey con ella, etc. D. Juan, solían facer; era su voluntad Agradecido, como era natural, el Rey mantener en sus cargos án si a les ofide Armenia, quiso venir inmediatamente a Castilla para hacer presente a su Rey ciales reales, como a los de la villa la gratitud por el servicio que con tanta Trasladóse el nuevo soberano a Maeficacia acababa de hacerle, alcanzándole drid, que lo recibió con mucho respeto, en Badajoz, donde se encontraba don reinando, sin salir de ella, poco más de Juan, con motivo de su boda con la prin- dos años, en los que restauró el Alcázar cesa portuguesa Beatriz. Echóse el ar- e hizo. una buena labor seria y bien intencionada. Al cabo de este tiempo. emprendió un viaje para requerir ayuda de los príncipes cristianos para libertar a tddohapa ¿aao... eott su antigua patria del yugo de los infieles. En Parí le sorprendió la muerte y fue enterrado en el convento de los Padres Celestinos. Algún historiador discute si ejerció LA TABLETA QUE DA BIENESTAR este Rey potestad real o sólo señorío; el Rey don Juan le nombró rey, y él así. se Y TONSFÉCA IOS NERVIOS firmaba en los documentos que se conREMEDIO EFICAZ servan, como en el privilegio del 19 de CONTRA DOLORES octubre de isSg. No parece lógico, por DE LA CABEZA. REUMÁTICOS, Otra parte, que un Rey pusiera a otro 7 CATA REOS su servicio como S 8 ñór feudal. CE 1 PE. ETC. Alfredo KINDELAN VITAMINADO üfcllilt