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DIARIO ILUS T R A D O D E INF O FLM A C I O N G E N ERA L fe FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA ABC Por MARIANO DARANAS hombre ayuno de afectos y convicciones, ni cuantas veces, ¡y fueron, por desgracia, muchas! estuvo en crisis el interés nacional, eludió A B C la iniciativa de combatir en vanguardia per la defensa de grandes valores (sentimientos, ideales, instituciones, planes de acción) criticamente comprometidos. Si Delgado Barreto solía prometer dadme un gran periódico y yo os daré una nación cctivengamos también en que si en mitad de sus terribles jornadas novecentistas los españoles no perdieron del todo la fe en su destino colectivo, a este fenómeno contribuyó la existencia y conducta de ABC, o sea la constante demiseculaf en virtud de la cual antepuso A B C sobre partidos y facciones (a veces contra éstas y aquéllos) desde su aparición en el agora matritense, el afán difícil de buscar la soterrada o nebulosa causa del bien público a los posibles réditos de una victoria banderiza o comercial. Comprobar que en 1909 A B C alzó, temerario y solo, la bandera de la dignidad y la independencia del país contra un formidable movimiento exterior que, so pretexto de recusar el legal fusilamiento del agitador anarquista Francisco 1 Ferrer, alimentaba la insurgencia y atemorizaba a las instituciones, equivale a contraer con él una deuda de gratitud patricia y a denunciar la flaqueza de memoria de un pueblo, cuyas máximas dificultades respondieron, antes y después de la Semana Trágica, a la mansedumbre de Poderes públicos y minorías ilustradas frente a la presión extranjera. Lo que entonces quedara de la nación como reducto insobornable y soberano o resto de conciencia popular, o Covadonga de una sociedad relajada por el virus de la facción y deprimida por 1 temor a la mentalidad de secta de una Europa omnímodamente poderosa, se salvó y pudo sobrevivir, intacto y vigilante hasta 1936, gracias a la contraofensiva de A B C. Y cualesquiera fuesen las crisis que ponían en peligro la existencia de una común heredad, valor indiviso y fundamental del orbe cristiano, depósito de tradiciones imprescriptibles y reserva de energías DIARIO ILUST RADO D E INFO RM A C I O N G E N E R A L ttf LAS CAMPAÑAS POLÍTICAS DE A B C C OMO todos los caminos llevan a Roma, no se tome a extravagancia o desorientación que para resumir (empresa prolija y fragosa) el cincuentenario de este periódico me refiera circunstancialmente, retrocediendo en el tiempo y desviándome en el espacio, a una célebre Catedral francesa que, habiendo sido mutilada durante la llamada guerra del catorce, obtuvo una segunda consagración el año 1933. Restaurada y abierta nuevamente al culto, el recinto en donde se celebraba la unción de los Reyes de Francia fue visitado por la plana mayor de los periodistas de París, tanto los que escribían en publicaciones locales como los que que allí ejercíamos corresponsalías de Prensa extranjera. Y ocurrió que, en aquel tren especial, el eminente hombre de letras que a la sazón dirigía Comedia me brindó y brindó a los demás circunstantes una espontánea y calurosa alabanza de A B C. Es una revolución- -manifestaba Gabriel Boissy, investido con toda la experiencia de una ya larga vida, fértil en vía es y en victorias periodísticas y literarias- una verdadera revolución sin antecedentes ni repeticiones en la industria de la rotativa, desde el título al formato, desde la tipografía al huecograbado en color. A B C constituye un progreso tal en los negocios gráficos, que incluso la gran Prensa americana permanece detrás de él. No os sorprendería saber que el elegió me ufanó más como español que como profesional directamente interesado y distinguido. Y, sin embargo, ni las inequívocas palabras del preopinante ni el silencio aprobadcT con que un calificado y cosmopolita auditorio las hizo suyas, acertaron a definir la extraordinaria función de este diario durante una semicenturia cuyo ritmo se caracterizó, más que por el trote seguro o la andadura regular, por el galope desbocado o la inmovilidad zozobrante. Tal función ha sido demasiado españolista, demasiado orgánica y nacional para que los extranjeros, aun benévolos o versados, puedan entenderla y abarcarla. Para mis compatriotas, en cambio, sí que se trata de una operación asequible, a condición, si no es mucho pedirles, de que no hayan perdido la memoria. Porque, indiscutiblemente, el surco que en nuestro acontecer histórico de Estado y de sociedad dejó este longevo, ilustre y confamiliar manojo de hojas impresas antecede y domina los nuevos caminos por él abiertos al adelanto de las artes tipográficas. No consiste, no, el activo de nuestra periódico, tanto en lo técnico como en lo moral, ni ha sido menor su influencia en lo educativo y anímico que en lo meramente publicitario, Nada, efectivamente, lo retrata mejor que sus propias campañas, las campañas que abrió y sostuvo bajo su exclusiva y personal responsabilidad, pues ni deja de parecerse un diario sin campañas, en- las que vuelque todo su ser biológico, al O ALCALÁ, 20 THLEF. 320712 ESPLENDIDOS SALONES REFRIGERADOS morales, allí estuvo A B C oficiando intrépidamente, como vigía del viejo galeón que descubrió con gloria y desanduvo con honor las rutas de Ultramar. Así, cuando a raíz del asesinato de Canalejas, la plana gobernante del partido liberal pretendió adormecer a la oposición extremista, rebajando la obligatoriedad de la enseñanza del catecismo. Así, cuando eliminado Maura del Poder (octubre de 1913) importaba que la Monarquía no ¡desperdiciase la savia nueva que traía al anémico mecanismo de los partidos turnantes la gente que se solidarizaba con el ex jefe de los conservadores. Así, cuando, habiendo estallado la guerra por Sarajevo, preconizó antes que nadie, aduciendo una doble razón de ética humanitaria y patriótico egoísmo, una política de meridiana neutralidad. Así, cuando, habiendo descubierto bizcaitarras y catalanistas sus baterías desmembradoras. planteó A B C el dilema o españoles o extranjeros Así, cuando, irresoluta la Administración entre la necesidad de cubrir totalmente ja zona de Marruecos y la conveniencia de no irritar al movimiento abandonista, postuló el periódico de don Torcuata Luca de Tena la urgencia de cumplir el mandato civil y militar que España tiene en el Protectorado. Así, cuando la industria de dos o tres provincias pretendía medrar (ella sola) merced al atraso proteccionista del régimen arancelario. Así, cuando rivalidades entre jefes y partidos monárquicos y deserciones y reniegos de ex ministros de Alfonso XIII presagiaban el derrumbamiento del jurídico y social. Así, cuando frente al derecho a la huelga revalcrizaba el derecho al trabajo. Así, cuando, proclamada la República, puso en el designio de derribarla aquella furia redoblada y aquel tesón implacable y cauteloso del combatiente sitiado, cuya única alternativa fuera el triunfo o la muerte. Cuidado cuidado- -me permití, objetar en París más de una vez al marqués de Luca de Tena, refiriéndome a las suspensiones de que era víctima A B C- Conviene vi-