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A B C. MIÉRCOLES 18 DE M A T O DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA, PAG. 45 Crítica y glosa HUERTO DE MELIBEA por Jorge Guillen Kdiciones ínsula. Madrid, 27 páginas, 40 pesetas. RAIMUNDO FERNANDEZ- CUESTA: CONTINUIDAD FALANGISTA AL SERVICIO DE ESPAÑA Ediciones del Movimiento. Recordamos al, actual ministro secretario del Movimiento en años, ya distantes, en los que su fina silueta sostenía la espada española con garbo y arrojo, ante el peto del maestro Afrodisio, en la vieja sala de armas del Casino Militar, instalado en el desaparecido palacio de Montijo. Si tan ágil, fuerte y elegante fue con el acero como para servir de móvil modelo a un pintor de la época, D. Emilio Porset- -dibujos que ilustraron una obra de Lope esas mismas cualidades tenía su espíritu, cuajado en plena adolescencia hacia inquietudes que entonces aparecían como remotas y extrañas. Aquella educación recia y viril, templada por el estudio y revalidada en diversas oposiciones triunfadoras, espejean en la madurez de Fernández- Cuesta. Hoy, la palabra. la pluma y la acción del viinistro tienen el temple de la experiencia, de la lucha y de cuanto en ellas sufrió el hombre. Discursos y artículos jalonan la historia militante del falangista ejemplar, fue en los puestos de mando continúa con la ilusión juvenil de los primeros años. En estos días. Ediciones del Movimiento recoge las últimas aportaciones verbales y escritas del ministro, como continuación de los títulos Intemperie, Victoria y Servicio El Movimiento político español y Afirmación falangista? que precedieron a éste que lleva por rótulo Continuidad falangista al servicio de España que prologa y recopila Agustín del Río Cisneros. Como la Falange es escuela- -dice el prologuista- y totalmente servicio a España, la clave de esta etapa política contemporánea habrá de ser continuidad falangista al servicio de España lema que sirve para denominar este libro y que anima el pensamiento de su autor, dándole un acento común a la diversidad de los temas y de los motivos tratados en las distintas ocasiones. El libro recoge los momentos de intervención pública de Fernández- Cuesta, en el proceso político español durante el último bienio. El XX aniversario de la fundación de la Falange; al recordar la llegada de los soldados 1 mar y partir la España roja en dos. En el aspecto económico, ante las Asambleas y Congresos textil, de ganadería o pesquero. En función del esfuerzo intelectual, sobre los premios literarios o en la Universidad, ante los estudiantes del Colegio Mayor César Carlos en las Jornadas Médicas de Valencia o al contestar a los periodistas en cuestiones del momento, en las que no cabe reposada meditación. Doctrina, espíritu- y recta en el transcurso de dos años, como en los que precedieron a los actuales. El libro del ministro secretario, con los ya reseñados, forma un cuerpo en el que la vida pública es reflejo de la privada, ambas llevadas noblemente. DOCTOR RUIZ RIVAS: CÁNCER i (Lo qué debemos y podemos saber) Editorial Milcr. 100 pásrs. USTANCIADO en la cuarta edición- primera completa -de Cántico el íntimo, consciente y delicado proceso de su poesía, Jorge Guillen entra en k- -J una segunda fase, cuyo sentido- -que ampliamente desarrollará su libro en preparación Clamor -se anticipa en este poema Huerto de Melibea recientemente aparecido. Sin perjuicio de la función que cumpla en el conjunto de Clamor Huerto de Melibea se justifica por sí sólo, y, a su propia luz, no necesita de otros poemas para hacernos ver una nueva y franca orientación de lo lírico hacia lo dramático y narrativo. Ese cambio de rumbo que nos ofrece la poesía de Jorge Guillen, en Huerto de Melibea no implica rectificación alguna y caemos en la cuenta de nuestra ligereza al hablar de cambio. Trátase más bien de un enriquecimiento, de una evolución prevista, de una nueva forma de creación poética, que hunde su raíz en el subsuelo de Cántico y que, en cierto modo, aparece prejuzgada en aquella carta que hace unos treinta años dirigiera el propio Jorge Guillen a Fernando Vela- -en la revista Verso y prosa a modo de declaración de principios. Eran los días en que las polémicas suscitadas por el famoso libro del abate Brémond acerca de la poesía pura llegaban a su culminación, y nuestro poeta reaccionaba por. su propia cuenta, al identificar lo puro con lo simple decidiéndose resueltamente- -palabras textuales- por la poesía compuesta, compleja; por el poema con poesía y otras cosas humanas Pues bien, esas cosas humanas de las que Jorge Guillen no ha prescindido jamás, y que se hacían totalmente perceptibles en algunos poemas incorporados a la última edición de Cántico ganan ahora la primacía, en Huerto de Melibea donde se recrea uno de los más bellos y conmovedores mitos de la Literatura española. No sólo de nuestra Literatura, sino también de la vida real. Sin realidad directa, a modo de afianzamiento o de comprobación, no habría mito posible. Melibea y Calisto se encuentran- ¿por primera vez. -en el huerto que Jorge Guillen ha plantado por su mano, y se reconocen en la verdad dé su mutua presencia. ¿Puedo llegar a ser si tú no eres, si no estás de verdad ante mis ojos, si mis manos te buscan y en la luz no te encuentran? Así dice Calisto a Melibea, convencido de su lírica trai sustanciación: Contigo nazco, me conozco, siento. Melibea no experimenta emociones distintas. Si vive, es para él y con él: Eres mío en la luz, jamás te pierdo dice, y augura su fúnebre destino al ciprés: También ese ciprés me da la sombra, donde me pongo a salvo... Dijerase que un aire de acendrado romanticismo estremece esa escena, patética en un grado, que sorprenderá a quienes califican la poesía de Guillen, con patente error, de fría y deshumanizada. Situación romántica, puntualizamos, en el sentido con que aplicaríamos ese último término al lirismo amatorio de Romeo y Julieta, sólo que informado, en este caso de Calisto y Melibea, del clásico y moderno conceptismo, muy personal, que, a nuestro parecer, es nota característica de la poesía guilleniana. Todos conocemos el juicio de Cervantes sobre La Celestina Libro en mi entender divino si encubriese más lo humano. En Huerto de Melibea no se trata de encubrir ni descubrir lo humano, sino de transfigurarlo poéticamente, sirviéndose el autor de un admirable instrumento de precisión: la palabra exacta, inserta en cristalino verso, de tal suerte utilizada, que penetra hasta el punto más vivo de los estados de ánimo y acierta a captarlos en su último matiz. Jorge Guillen consistie en Huerto de Melibea efectos poéticos, psicológicos y plásticos verdaderamente extraordinarios, y nos maravilla la sutil teatralidad, con profunda resonancia ele auto calderoniano, del último recitado de Melibea: Corre mi sangre tanto a su mar, son mis ansias tan veloces, que yo no sé cómo sufro todavía aquí dolores tan remotos de mi dicha, sin elevarme hasta el monte que nunca habrán de cubrir estas manchas que corrompen la luz de tu paraíso. ¿Cuál más pura, cuál más noble? Hacia tu amor, a tu huerto voy ya, Calisto. ¡Recógeme! Huerto de Melibea es un canto de amor que se eleva por encima de una tragedia muy humana y localizada. Por razones de oído, ese exaltado amor arrastra, punto menos que automáticamente, otras voces muy típicas del léxico de Guillen, como si se concertasen para definir su magistral poesía; clamor, albor, ardor, rigor, primor, flor... M. FERNANDEZ ALMAGRO de la Real Academia Española s Por dos caminos dirige la ciencia médica sus esfuerzos para vencer a las enfermedades que aquejan, desde h- ace siglos, a la humanidad: el de la investigación paciente y silenciosa do los especialistas y médicos en laboratorios y hospitales y el