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CENTENARIO O t TOSTADO E N los pueblo, en las villas que tienen huella de otros momentos más gloriosos y de mayor fantasía, a veces se recobran las canciones que parecían arrasadas en la distancia de los años. Una de las de más bello decir, galana, hechicera, amatoria y cortesana es la del reinado de Juan II. En el tiempo del Tostado, España empezaba a presentirse, el Renacimiento alboreaba por Castilla, había principes eclesiásticas, nobles en las Cortes, reyes trovadores, certámenes de cetrería, -trovas al modo de Italia. Be sentía ya muy cerca, un saber más humano, más concreto y realizador que el de la Edad Media. Y, sin embargo, en Castilla la fisonomía medieval no se altera, los vasallos aun tienen esa inclinación hacia el recogimiento de la tierra, los nobles protegen a los vasallos y hacen preparativos de guerra y de artes. El alma, aunque está en contacto con lo terreno, se sitúa también bajo el amparo de la herencia medieval, y una costumbre campesina, parca y esmerada, pone el acento psicológico de la época. Entonces hubo ua personaje prototipo, S 9 llamó Alonso Tostado, nacido en la tierra da Avila, cercana a la de Medina, y que descolló por su saber en. la Univerjsidad de Salamanca, donde liego a ser rector de los Colegios. Su vida escolástica y dada a los latines era lo suficientemente hecha para poder presidir funciones de corte y entretenimientos palaciegos. Fue obispo de Avila y aquí parece que se aventura al silencio, compuso obras y más obras tantas que fue tenido por modelo figle del Tostado, en su putero de ta. Catedral de Avila. Obra soultórjea del maestro de escritor prolíflcO. Va oo de Zaria. (Poto V. Muro. Era el momento en que la Edad Media se ensambla con la Moderna, la herejía germana había aparecido ya, se hacían eb tes interminables y sutilísimos; se pasaba los meses estivales y aun los del necesarios Concilios, por eso de aquel re- quemaban en el trabajo el enamoramiento otoño, entre su celda frailuna y las veredas del monte, la caza del jabalí y. del tiro salmantino hubo de salir y visitar la felicidad. Europa, asistir a sesiones y establecer Don Juan X le hizo su consejero, acom- gamo o la de la perdiz y la liebre. X El invierno era en Avila, la ciudad vieja protocolos, limar más romanamente el pañábale en sus viaiss y túvole el Bey latín, aguijonearse en la dialéctica y sacri- castellano en mucha estima, pues siempre y yerta, donde volvía a los pergaminos ficar horas e ideas. En el Concilio de 58 le veía en posesiones y lugares reales. con ojos incesantes y corazón transparente. Basilea su palabra se hizo oír, su modula- Pero la ojeriza de algún cortesano le Releería los Libros de los Testamentos, ción abrió esperanzas y horas magníficas, retiro al feudo de Avila. Allí, en Bonilla salmodiaría las palabras antiguas, haría así una y otra vez. Boma, los grandes de la- Sierra, lugar frío y veraniego, cons- oración con los patriarcas, levantaría la teólogos y humanistas frente a frente, truyó un palacio como fortaleza, aquí mañana con la oración agustiníana, luego, el crepúsculo le encendería la fe y la penetración. Era como conde de aquella demarcación eclesiástica, tenía que favorecer arciprestazgos, tenia que procurar sinecuras, administrar el patrimonio cateViera Clavijo, en él elogio de don Alonso Tostado, obispo de Avila, dice en el sidralicio, encargar tablas a artistas de glo XVIII: Antes bien pretendo obligar a mi siglo filosófico a que apruebe los eloFlaades, a artesanos moriscos orfebrería gios que te dio tu siglo escolástico y a que te admire a pesar suyo. Dominó la leny bordados y, así las cosas, le sorprende gua hebrea, la Filosofía y la Teología, el Derecho Eclesiástico y Civil, las letras la caída del valido. Humanas y Divinas, la Historia Natural y Moral. Tuvo memoria peregrina; si huDespués la paz, aquella que interrumpía biera vivido en la Europa Moderna, hubiera sido un Leibniz- -con indudable exael canto de la perdiz, el sofoco del mediogeración del apologista- escribió tres pliegos al dia. día de agosto, la paz de los tomülares y El Papa Eugenio tV le hizo canonista. 4 sistiÓ al Concilio de Basilea, defendió de las encinas, del ganado y de las roquepublicamente una serie de conclusiones teológicas. Tuvo un duelo dialéctico endas. Y un día de 1455, cumplido el destino, carnizado con Torquemada. Dice de la polémica Viera: Torquemada tejúa mucho se alejaba como un susurro. Los monude aquel ardor polémico que con su nervio y sequedad aterroriza; tí Tostado, aquella mentos de Avila y de Bonilla de la Sierra luminosa amenidad y varia riqueza que persuade y agrada. parecen aún recordarlo. A la vuelta de Roma, entró como cartujo en un convento de la Orden, en CaPor eso y para recordar el centenario taluña, que tuvo que abandonar tres meses después. Nombrado obispo de Avila, en de la muerte del Tostado, se ha constituido su diócesis fue famoso por su castidad y amor al prójimo y dedicó los; últimos en Avila una Junta, que tiene en proyecto, años de xu vida a amar al prójimo y a ser útil a mis hermanos, particularmente además de los actos conmemorativos, realia los nqturales de estos reinos El Tostado fue de mediana estatura, cuello ancha zar una serie de publicaciones y lanzar, y cabeza voluminosa. por medio de las autoridades de la proEscribió innumerables obras, las más importantes: Como al orne es necesario vincia, sugerencias de resonancia nacional, amar Comentarios al Antiguo y Nuevo Testamento y El libro de la caza en por ejemplo, unos sellos postales conmeun estilo desaliñado e incorrecto, pero ingenuo, según Viera. morativos del centenario. Nació hacia 1400, en Madrigal de la Sierra (Avila) y murió el i de septiembre de 1455, e Bonilla de la Sierra, de la misma provincia. José CÓRDOBA TRUJUXANO O AT O S IOGRAFICOS