Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
A B C EN ÁFRICA DEL SUR UN AUTOBÚS LLAMADO DESEO g IUDAD del Cabo. (Crónica de núes I tro corresponsal. Las medidas de V y separación racial entre blancos y oscuros se acentúan de dia en día en este país. m matiz racista es tan fuerte en política Interior sudafricana, que ante él ceden en importancia los problemas que verdaderamente preocupan y alarman al mundo, Sea por su lejanía geográfica del resto del mundo occidental, o bien porque su, prosperidad evidente le permite una auténtica no dependencia que en la mente de muchos se convierte casi en una no relación con los demás, el hecho es que este país vive más para adentro que para afuera. Las crisis soviéticas o francesas, los ecos de Europa en general, llegan aqui amortiguados y preocupan menos que un problema de inmigración o que la difusión del afrikaans. Pues bien, de todos los problemas interiores que acaparan la aten De las Iglesias, la católica es la única que admite entre sus muros á unos y otros sin distinción alguna. Aunque la costumbre haga que n algunas capillas los europeos se sitúen en los bancos de la derecha y los nativos en los de la itsquier da. En cuanto a las calles ya digo que el rumor anuncia para muy en toreve la practica absoluta de la delimitación de zonas. Irónicamente, diciendo que el Gobierno tendrá que poner coches a la disposición de los representantes de países más o menos exóticos que carezcan de ellos. Este incidente, al parecer tin importancia, es significativo en la vida de África del Sur. Como los que le ocurrían frecuentemente al anterior cónsul del Brasil al entrar en los cines y los teatros. Como seguramente deben ocurrlrle hoy Ambas fotografías fueron obtenidas en Pretoria. La de la parte aúperlof, durante el r or o, en una nur ry situada en la afue r t i de la capital. I n la otra, un grupo de niflo de oolor, oonvaleelentei. Juegan baje la mirada vigilante de l s enfermera negra también, de la Margaret ialllnger Home Institución en la qu tolo la directora- que apáreos a la Izquierda, aoarlolando a uno de las pequéAos- -ei europea. clon política del sudafricano medio, e ¿de las razas ocupa el primer lugar. Las Medidas a que me refiero no suponen nada después de las promovidas en Scphiatown y otros suburbios de Johannesburgo, así como las tomadas en relación con la enseñanza misional, pero revelan la clara decisión de continuar en la política iniciada. En Ciudad del Cabo se habla cada vez más de desplazar a la población de color alejándola del contacto de los blancos. Los lectores que siguen estas crónicas ya saben que toda esta actitud se refleja fuertemente en la vida. Y que en los teatros, los cines los bares, etc. etc. los blancos y los negros no se encuentran jamas, por la sencilla razón de que en cualquiera de estos lugares destinados a los europeos no entrará nunca, si no es en calidad de servidor, ni el más blanqueado de los mulatos, Sin embargo, algunos lugares hay en que por diversas razones el rigor se atenúa; ejemplos: algunas iglesias, algunas calles, algunas líneas de autobuses... Los de los buses es otro cantar. La verdadera razón por lo que no hay siempre líneas especiales para cada rasa es la Insuficiencia de unidades. Aparte de que, no siendo excesivo el número de usuarios blancos, ya que la mayoría tienen coche propio, sería preciso subir las tarifas. Claro está que en el interior de los coches hay asientos señalados para cada raza. Pero esto no basta a los sudafricanos en su afán de separación. Cada día aumenta el número de ciudades que completan el apartamiento racial en los autobuses estableciendo lineas diferentes. La última que ha ofrecido su nombre a los periódicos con este motivo ha sido Pretoria. La causa ha sido un incidente digno de Incluirse en el mundo de la anécdota. -El cónsul del Japón ha intentado subir á un, autobús para blancos. Tras violenta discusión, se ha quedado en tierra y ha planteado la oportuna protesta como diplomático ofendido. Al dar la noticia, un periódico de oposición la ha comentado, al de Egipto, a quien sólo veo en las recepciones privadas de sus colegas diplomático Todo ello Índica que para mantener la posición racista en Sudéfrica es preciso vivir sin relaciones con muchos (países y teniéndolas muy difíciles con otros que, por sü composición o ideología, no participan de los mismo puntos de Vista. Uno ni quita ni pone rey. Como corresponsal de Prensa extranjera debe tener la máxima objetividad en la exposición de los hechos proporcionando al lector elementos de juicio. Pero en la orientación debida a éste también puede mostrar su propia meditación, Y ésta, en el presente caso, es como sigue: ¿Hasta cuando podra Sudáfrica mantener esta actitud de contrapelo frente al mundo? ¿Cómo podrá seguir vigilando sus intereses hacia adentro soslayando las ideas de las naciones de su bando, de sus íu, turos aliados? Naturalmente, yo no lo sé, pues no puedo pasar de las vagas y personales conjeturas, Estas cosas las saben los políticos y, quizá antes, los economistas. Mientras los segundos ofrezcan seguridades de que la riqueza y la prosperidad del país pueden seguir en auge por sus propios medios, los políticos podrán llevar a cabo su plan desentendiéndose de influencias extrañas. Aunque el desentenderse ide esas influencias tenga muy alto precio. Como el salir de U. N. E. S. C. O. por voluntad propia, cosa que ya ha ocurrida entre el lamento unánime de los periódicos de la oposición. José SALAS Y QOTRIOR