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CUATRO MIL DOSCIENTAS NOVENTA Y DOS ASISTENCIAS PRESTO LA CRUZ ROJA EN 1954 f S T A INSIGNIA ME DA DERECHO A MORIR CONSIGNA ADMIRABLE 5 rr h h Por ANDRÉS TRAVESI dCE ya más de noventa años tue en Ginebra se convirtió en realidad la humanitaria idea del suizo Juan Enrique Dunant, testigo ocular de la guerra de Crimea, de la obra benéfica de Florencia Wightingale, entregada al cuidado de los heridos en el mismo campo de batalla. Dunant eoncibió entonces el proyecto de crear y organizar un servicio privado, de carácter internacional, cuya misión seria socorrer a las víctimas. El proyecto íué calurosamente acogido, y en Ginebra nadó, en 1864, la Cruí Hoja Internacional, España no se quedó atrás en este movimiento. El 6 de julio de 1864 se constituía la Cruz Roja Española, y el 22 de agosto del mismo año se firmaba el prlnur Convenio de Ginebra. Las Conferencias internacionales cele, b r a d a s en B e r l í n (1868) VIena (1897) y San Petersburgo (1902) reconocieron el extraordinario valor humano de la organización y propugnaron su actuación en tiempo de paz, como adiestramiento y preparación, para su interven- c i ó n eficaz en los conflictos bélicos. H La Cruz Roja Española, que nadó bajo los auspicios de 1 Orden Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, tuvo un precedente próximo en lá Orden Humanitaria de las Victimas del 2 de Mayo, creada en Madrid con motivo de los luctuosos sucesos de 1808. Esta Asociación llevó a cabo la recogida de herí dos en las calles madrileñas. Lá iglesia de Maravillas se convirtió en hospital de sangre. Casi medio siglo después, la Cruz Roja absorbió a aquella benemérita Orden. Esta es la razón de que todos los años, al conmemorarse la fecha del B de Mayo, rindan honores en el Arco de Monteleón tropas sanitarias al lado de las de Artillería. Tropas organizadas de la Cruz Roja Española intervinieron por vez primera en Oroquleta. Uina compañía de voluntarios desplegó en el campo de batalla su eficaz y humanitaria labor. Los heridos habían sido muy numerosos, pues las tropas de Morlones sorprendieron a las fuerzas carlistas que mandaba Carasa, causando una gran carnicería. La Cruz Roja se cubrió de gloria en la acción y recibió su bautismo de sangre. La guerra de Cuba y las campañas de África evocan la callada y silenciosa laber de estos soldados de vanguardia, que constantemente sacrifican y exponen su vida para salvar la de los demás. Allí donde hay un peligro, siempre se encuentran los abnegados soldaditos de la Cruz Roja, España atraviesa un épeca difícil. Se suceden los motines, las huelgas, laa revoluciones. La Cruz Roja no falta en ningún instante. Los heridos encuentran un Continúa.