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I ÜS? D IA R T R A D O D ÍNE t O R M A G 1O N G EN ERAL FUNDADO EN 1905 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA DIARIO ILUSTR A D O D E 1 N F O R ívi A G 1 O N G E NE R A L L señor PrudEl río esta b I e c e LOS PADRES RÍOS homme (espeuna relación o cocie de Gedeón municación. francés) decía: La ¿Relación o comunaturaleza es tan sanicación con quiébia que ha colocanes? Establecida ya do los grandes ríos al lado de las gran- un conjunto de hombres no se diferen- una grey humana en la majada urbana, des ciudades A cada ribereño y vecino, cia esencialmente de un rebaño. ¿por qué o para qué ha de ponerse eri cosurío, grande o pequeño, soberbio o huUna ciudad vendría a ser, por tanto, municación, y relacionarse, con otra mamilde, le parece el más amable y deli- como la majada o el corral de una grey jada remota? Por mera cortesía, o por cioso de la tierra; como que es su fuen- humana. Ahora bien, no lejos de la- mamatar el tiempo, o por curiosidad, ya afecte de vida y director de escena de su jada tiene que haber necesariamente una tuosa, ya malsana, como se visitan entre paisaje. Nuestro cuerpo se compone de aguada. La ciudad exige río. Como tamsí los habitantes de una urbe, no será. No tierra y agua; mucha más agua que tie- bién exige la cercanía del pasto; si bien rra. No amaron más el ateniense a su el nutrimento se puede ir almacenando puede, originalmente, sino obedecer a dos Cefisos, el espartano a su Eurotas, el ro- dentro de la majada o del corral, en gra- impulsos: la necesidad y el interés. La mano a su Tíber o el florentino a su neros y heniles, para el invierno, cuan- necesidad de adquirir en otro lugar lo Arno; ni aman más el parisiense a su do la nieve ensabana el prado e incuba que se echa de menos en el propio; y el interés de sacar provecho fuera con lo Sena y el londinense a su Támesis, que la grama venidera. los majos de Madrid a su Manzanares Si la ciudad exige un do ¿unríono que dentro sobra. Esto ya lo vio claro casi enjuto, al cual el poeta cordobés, exigirá Una ciudad? Enunciada así la Platón, aludiendo al comercio exterior ribereño del majestuoso Guadalquivir, proposición pudiera frisar acaso en lo marítimo; pero omitió que la navegación aconsejó satíricamente que vendiese puen- ridículo. Tratamos, simplemente, de des- marítima hubo de ser fluvial anteriortes para comprar agua. Pero el que qui- pejar esa incógnita del por qué, dónde, mente. Queda así más precisa la tercera zá a todos saca ventaja en la pasión ha- cuándo y cómo de la aparición primera fase del río; como órgano de relación cia su padre río es el pertinaz ibero con de ese prodigio humano: la ciudad. Y comercial. su Ebro. El Ebro, al sentir del ibero, -por decirlo así- -hemos buscado acceEl río se busca no cede a ningún otrq acopio caudal de so a ese problema a través de la vía flu- No hay ingeniero y se hace su camino. de calzadas comparaagua; ni al mismo mar. Se cuenta de un vial. Veamos si este camino nos lleva ble a un río. Cuando se quiere construir baturro, que por primera vez veía el mar; más adelante. Acaban de surgir, como un arrecife o un ferrocarril no hay sino sin delatar muestra alguna de pasmo, ni por sí mismas, dos palabras reveladoras: guiarse por un río, e ir siguiendo par a sorpresa siquiera (como conviene a todo camino y acceso Las dos hacen re- par su carrera. Si es menester, el río so- buen ibero que se estima) a quien un ferencia a la comunicación entre personas cava trincheras entre rocas, o perfora amigo de la costa, que estaba a su lado, o cosas distantes y separadas. Se hace montañas y abre túneles. Pero el río anle habló irónicamente así: camino de un sitio a otro afinde apro- sia y va buscando siempre la gozosa ex- Confesarás que es mayor que el ximarse (tener acceso) a él. En efecto, pansión del valle, donde correr libremenun río es un camino que anda. Allá. en te, en graciosas y anchas curvas; amoEbro. aquellos tiempos incógnitos en que na- roso y fértil abrazo del agua y la tierra. El baturro replicó: -De ancho... puede. Pero lo que es de ció la ciudad, abrir caminos era empre- Valle y vegetación son una misma cosa; sa sobremanera dificultosa, si no de todo ya vegetación cultivada, ya espontánea. largo... el La grey humana, además de la aguada, El hombre, cuando su sensibilidad era punto imposible, para más hombre; así por su ignorancia del necesita del forraje próximo (la horticulmás niña, y por lo tanto más despierta fico como por carencia de allá topográinstrumental y receptiva, sentía en toda la naturale- propósito. Pero, aun habiendo, ya que tura) za mar, manantiales, arroyos, ríos, gru- no caminos, sí trochas, sendas y vereLa vegetación espontánea precede a tas, bosques y montañas, la proximidad, das, ir de uno a otro lado era penoso, la cultivada, sin disputa: así como la a punto de manifestarse, de un numen fatigoso, y no menos peligroso. En cam- agricultura precede a la ciudad. Pero el que en ellos se cobijada púdicamente. A bio, el río es un camino abierto por la hombre y su inteligencia son también seestos númenes se les llamó ninfas. De propia naturaleza. Sobre él res de naturaleza. Cabe en la inteligenellas, unas eran benignas; otras, funes- uno rápida y muellemente, se adelanta cia humana un primer grado de fertilisin subir tas. En previsión del hechizo mortal que cuestas ni bajar barrancas, con sólo dad espontánea, y un segundo grado de con su canto vierten las sirenas, el as- abandonarse a la oquedad de un tronco fertilidad cultivada. La cultura es al cultuto Ulises taponó con cera el oído de liviano, pues sabido es que la piragua se tivo lo que la agricultura es a la vegesus marineros, y se amarró él mismo al anticipa a la ciudad; como se ha podido tación. La cultura es la agricultura de mástil dé la nave. Las rriás benignas, las la inteligencia; la trae consiga la vida primitivas ninfas por excelencia, eran ¡as de los observar en las tribus que el río subsis- civil y urbana; no antes. La ciudad es tentes. He aquí pues, se nos manantiales y cursos de; agua dulce. So- descubre en su tercera fase, cual Sa- el terreno de cultivo del espíritu. De lían estar agraciadas con el don profé- lomé con sus tentadores velos sucesivos. suerte que, en cierto modo, un gran río tico y la virtud poética, que transmitían Primera: como numen e inspiración re- exige una gran ciudad, como el árbol a quienes se abrevaban en su linfa. A ligiosa; segunda, como fuente de vida; exige su flor y su fruto. No hay gran las personas en estado de trance, rapto, tercera, como órgano de relación, o vía río conocido que no haya fructificado en o arrobo, vates y poetas, se les llamaba una gran ciudad; sino en varias (de To lymphatoi linfáticos. No deja de ser de comunicación. ledo a Lisboa) interesante que en la clasificación de Ved cómo por la contemplación, o si temperamentos y caracteres, según la se quiere inspiración, del río se ncs hace ciencia moderna, los más sensitivos- y manifiesto el esquema originalmente pencreativos pertenecen al tino linfático. Y Reuma tagonal de una ciudad. Toda ciudad comfinalmente, el hontanar Aganipe. bautiEnfriamientos pleta se desarrolla en cincl fases: como zado así por el nombre de la ninfa que templo, como mercado, cerno centro de Dolores ele cabeza en él residía, eran donde bebían las nueexpansión comercial, como fuerte y como ve musas; así como acostumbraban baacademia. ñarse en el manadero Castalia. Tales son las ideaciones que, en las Es, por tanto, perfectamente natural márgenes del Plata, del Mapocho y del (o sea, conforme a naturaleza) que el Rimac, acudieron a mi imaginación. He vecino y ribereño de un río lo ame con ensayado articularlas ligeramente en los un amor de raíces sagradas, aun sin daranteriores artículos. Mas no por eso quese él cuenta. da despejada la incógnita histórica de Pero, además, el agua es fuente de EL REMEDIO cómo se orodujo el milagro de la primevida. Desde Platón y Aristóteles, hasra ciudad. DE FAMA MUND! A ta Spengler, aunaus sea mala comparación, parece e. ÍE ir unanimidad en que Ramón PÉREZ DE ÁYALA CIUBAD PENTAGONAL wmtm