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1 RAD O 1 DE ÍNt O R M A G 1 ON o F A R IO IL U S- G ENE RA L ft FUNDADO EN 1906 POR DON TORCUATO LUCA DE TENA D í A Rid í LU S ¿DH f N T RA D F 0 RJ A A 3 1 O N G E N E RA L 18 o U indigencia era tal, que el d o c t o r Dogliotti, profesor de cirugía pulmonar de Turín, lo asistía y recetaba a domicilio, distinguiéndole gratuitamente de los demás clientes pobres que acudían al hospital Molinetta. Y hasta que el enfermo dejó de existir (el 5 de enero de 1955, a los sesenta años de edad) no averiguó el facultativo que aquel francés envejecido, de r. ala barbita blanca, cuyas mejillas se hundían bajo el laboreo de una caducidad prematura, era un ministro de la III República que, habiendo tremolado durante lá ocupación alemana el banderín de enganché de la colaboración, tuvo que refugiarse y esconderse al terminar la guerra en el Norte de Italia. Llamaban los turineses al anónimo expatriado el marido de la señora Elena Ahora bien: la señora Elena malvivía, dando clases particulares de francés, y en cuanto a su misantrópico, inseparable y tuberculoso maride, sólo pocas personas pudieron comprobar que, sobre poseer la lengua alemana, hablaba lúcidamente de historia y filosofía. Si esqueléticos y fragmentarios no dejan estos informes de intrigar el ánimo del lector, y como la tardía noticia del fallecimiento de Marcel Déat constituye asunto de actualidad, alguien que, de 1940 a 1944, trató mucho al difilntb, sé considera obligado a desenvoKter íos datos precedentes y a indicar la larva y metamorfosis de una de las personalidades más notables de la Francia contemporánea. j- Hijo de u n oscuro gendarme y pro vinciano de tierra adentro, D é a t sirve a su patria contra Alemania á lo largo de n a guerra en la q u e gana por rnéritos ¿áquíridos en el frente de batalla las estrellas de capitán, y en seguida cursa los estudios de la Escuela N o r m a l Superior, al salir de la cual gana u n a cátedra de filosofía. Se afilia al partido socialista, e ínterin asancha su carrera política y parlamentaría, se enamora de una granve, rubia y agraciada discípuia suya, con la cual fflndá u n hogar. Eompe en 1932 con Leó n l íjj fi, entrat en comunicación con jotro niSrxista escarírienlad- o, e l planifkádor belga Heiiri; de M a n n pasa dos veces pót- el Gobierno, y s u y o es, e n 1939, el único testimonie) antibelicista que EL MARIDO DE LASEÑORA ELENA ministro del Aire, y cuando a los pocos meses sobreviene, con la derrota, la ocupación, Déat asume en el reparto del subsiguiente drama histórico papel de tenor del colaboracionismo. Ni Pétain ni Laval dejan de experimentar repugnancia hacia un vencedor invulnerable a la resistencia abierta, pero indefenso guizá, o inerme, ante las artes de lá diplomacia galorromana. y mucho más, si la ocasión se presentara, a la puñalada por la espalda. Déat preconiza la germanización o hitlerización de una Europa en la que, naturalmente, sería Francia la segunda potencia, y se zambulle en el colaboracionismo con la insaciable efusión de un crío callejero en una charca de arrabal. Vestido de miliciano, arenga a las multitudes, brazo en alto, y escribe un editorial diario para catequizar a sus compatriotas Su confianza en el consorcio galo- germano es tan profunda, que ni dos balas de un resistente recibidas en el pulmón le impiden solidarizarse con los planes de Hitler ni la conformidad del Gobierno de Vichy a ciertas demandas del ocupante se le antojan otra cosa (y eso son, por supuesto) que concesiones de forma destinadas a calmar y entretener, sin detrimento de los intereses vitales de Francia; la psiquis exigente del invasor. En L Oeuvre comete la indiscreta audacia de confesar: Soy militante de la Internacional Europea Nacional Socialista; lp demás, es decir, lo nacional, lo francés, es adjetivo, secundario. Pero, él más colaboracionista de los franceses personifica también al más republicano de los cblaboracionis as. En ífecto, jamás hijo de gendarme francés de fines de siglo se ha parecido tanto a su padre como el eminente hombre pú- ENCICLOPÉDICO DICCIONARIO SALVAT EDICIÓN 1954 DE DOCE MAGNÍFICOS VOLÚMENES CONDICIONES se alza en París corííra Ji eventualidad o la probabilidad j le una- guerra, general. ¿Morr por Dantaig? ÍES el título de un famoso y prcfct: co a: título del ex SOLICITE ADQUISICIÓN EDICIONES SALVAT- DÍSiD! Calle (Je Recoletos, 13. Madrid, Tel, 35.51 30 blico se parece al suyo. En las fibras del vastago doctoral ba te, recrecida, la savia racionalista del tronco rústico. De su progenitor hereda Déat faz ancha y vulgar, ojos desconfiados, talla corta y osamenta recia, lo cual le da aire de guarda rural, ducho en el arte de localizar madrigueras de alimañas y: delincuentes, o (lo mismo da) de cazador furtivo. Y ha heredado también una aversión implacable a la Iglesia y a las instituciones y símbolos divinos. Está sin bautizar y se ha casado sin pasar por la Vicaría. Cohonesta su colaboracionismo a ultranza y la defensa de las logias, acusadas por la administración de Vichy. Se opone con tanta o mayor virulenza a ciertas medidas de Pétauij que intenta, siquiera tí- midamente, restablecer la enseñatíza religiosa en las. escuelas y abrir las salas de los hospitales a la, imagen, del Crucificado. Como tanto séétarismo me cíarga, aprovecho la ocasión de qfiie sea. invitado a un almuerzo por la Junta Directiva del Sindicato de la Prensa Extranjera para objetarle que inchiso el nacional- 1 socialismo recomienda a sus adeptos la práctica de una religión cristiana y río admite a ningún ateo en sus filas. Con sus libros y papeles a cuestas, huye en 1945 Marcel Déat, trepando r como un jabalí decrépito por los Alpes italianos, de la jauría resistencialista, y padece miseria, hambre, fatiga y enfermedad. París se apodera de la preciosa impedimenta, absteniéndose de cautivar al compatriota que habiendo encendido una vela a la cruz gamada del, nacionalsocialismo, alumbró otra al trian- guio de las- logias, como Londres no renuncia a incautarse de la correspondencia secreta de Mussolini. Clemencia, si in teresada y sospechosa, también gratuita, porque de vuelta de sps primeros y sus í últimos amores, el repúblico republicano empieza a sufrir, aprende a rezar, s ¿bau- tiza y, en séguiídaV se arrodilla antéi un altar del brazo de una antigua alumna, a quien el sacramento convierte de compañera en esposa. Y la víspera de Reyes se detiene en la capital del Piamonte, inmediatamente antes que los tres magos mensajeros, un fúnebre correo liberador... Así se extingue este indigente y mis terioso francés desterrado, a cuyis? espaldas, monjas y miédiebs de un htispital de Turín cuchichean: Es el- marido de la señor Elena. Mariano, DARANAS-