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ABC. V I E R N E S 15 DE A B R I L P E 1955. EDICIÓN PE LA MAÑANA, PAG. 37 resplande c e r í a la autenticidad de la mía, porque, aparte de cuantas analohumar los antecedentes de mí comedia no gías se produzcan en el mundo de la imaginación, ésta rescata siempre, para sí, una se había parado mientes en el drama de Echegaray titulado O locura o santidad parcela importante, que es coto privativo de cada uno y en el que los parecidos se Dios me libre de hablar de plagios- -aseguraba- -de ninguna manera. Es un tema desvanecen y cada autor habla con su propio acento. ¡Ah! todas las experiencias, semejante, tratado por dos escritores distintos. Yo exhumo ahora el de Etíhegaray aun las más ingratas, y acaso éstas sobre las agradables, templan el espíritu y 16 y espero que, si ha lugar, alguien. exhume dentro de sesenta años el de CalyOfSotelo. abren nuevos horizontes, le hacen a uno, También esta identidad de tema, se daba, en suma, más conocedor de la vida. Yo he sido excepcional espectador de la morbosa según me hizo saber mi amigo Luis Calvo, con un cuento de Andreiew, en el que el curiosidad con que estas murmuraciones encargo de devolver los bienes usurpados prendían en los más inesperados ambiense iba transmitiendo, Infructuosamente, tes y de la facilidad irresponsable con que, tras el se dice o el me han dicho se nada menos que a lo largo de tres generaciones. Y por mi parte, eso sí, no se acogían noticias lisa y llanamente difamame olvidaba aquel otro, judío, difundísl- torias, que ponían en tela de juicio mi promó y anónimo, en el que el mismo- asunto bidad profesional y la lanzaban, como una presa inerme, a la jauría de los calumniade Andreiew, se reproducía, de manera rápida, con una gracia irresistible. (Aún dores. Disculpo comprensivamente, en el caso de La- muralla que esto haya suhoy leo en una entrevista de Careta con Marcel Achard, que, según éste, Ju- cedido. Poder acusar de plagiario, o sea de les Sandeau, en La señorita de Sigllere salteador de la propiedad ajena, al autor de una obra en la que se hace la apología hizo algo semejante. de la devolución de lo ilegítimamente adHubo, pues, un momento en el que em- quirido, es un placer que no siempre se da, pecé a preguntarme si en la paternidad de un singular y golosísimo placer. Si de él La muralla trabajada por mí dolorosa- han participado muchas tertulias de café mente, a lo largo de dos años, en un pe- y algunas sobremesas encopetadas, y hasqueño, pero patético maremagnun de cri- ta algunas columnas sensacionalistas, ¿por sis, de vacilaciones, de torturas íntimas, qué sorprenderse? En fin... ¿qué quiere de múltiples alternativas, contadas por esto decir? ¿Que La muralla ha surgido menudo en el prólogo de ¿ai obra, me co- por generación espontánea, sin parentesrrespondía algo o si, en realidad, no me cos, sin enlaces, sin contactos? Estúpido pertenecía nada, y si al imaginarme autor sería el afirmarlo. Limitadas son las situay responsable del centenar de cuartillas ciones dramáticas. Gozzi, cuyo nombre que, con viento desusadamente próspero, está para siempre unido al de la Comedia cobraba vida todas las noches en los esce- del Arte, afirmaba que sólo existían treinnarios españoles, kabía soñado despierto. ta y seis. M. G. Polti, citado por Etienne Nunca faltaron, claro está, las voces Souriau, insiste en la misma cifra. Probaamigas que disipaban mis tribulaciones, ni blemente la situación eje de La muralla las autorizadas que proclamaban, oficial- será una de ellas. ¿Y por eso dejará de mente, la originalidad absoluta de mi co- ser una comedia original? Yo he conmedia, ni desfalleció nunca, en ningún mo- tado en alguna ocasión este ejemplo: mento, mi conciencia, tan limpia como la Un estudiante de la cátedra de fray Luis luz del sol, tan segura de que, fuera cual de León, escribe sobre el pupitre de la tosfuera el parentesco existente. entre La muca aula salmantina: Eri la ladera del ralla y no importa cuál otra 1 obra, siempre monte tengo un huerto plantado por mi mano, que con la primavera se ha cubierto de bella flor y muestra ya la esperanza del fruto cierto. Una fontana pura se apresura corriendo, como codiciosa, a llegar para ver su hermosura y acrecen tarla. casa de esquina, nueva, orientación medioY Fray Luis lee aquellas líneas y dice día, se vende un pisa) con seis grandes haensimismado, al habla con los ángeles: bitaciones, cocina, hall, baño completo, ¿Y por qué tenía que haberle faltado? La hiedra que se enreda, que se tupe, que oculta muchas veces la muralla misma, que es, casi, su inseparable compañera, del mismo modo que la envidia, la malignidad y la calumnia, son el cortejo inseparable de aquellas cosas que, en la vida, abstracción hecha de sus méritos, consiguen, por unos u otros motivos, buena fortuna. Buena fortuna es, indudablemente, la jue el azar deparó a mi comedia y su contrapunto inevitable le ha dado escolta. Ahora corren, bajo una máscara legal, ciertas alegaciones que prefiero no adjetivar, sobre las que pronto se hará, sin duda, la luz clarificadora, pero no. deja de ser pintoresca la lista, desde luego, no exhaustiva, de todos aquellos que, de un modo u otro, se han llamado a la parte en el éxito de La muralla y reclaman su cuota en el botín. Puedo ofrecer al examen del lector curiosos sujetos que se consideran con un derecho patrimonial sobre los enfermos graves en escena, aquejados de crisis morales, sobre la presencia de representantes del clero regalar, sobre el número de los personajes y aun sobre la naturaleza del decorado, celosos herederos que afirman que se ha repetido la palabra corazón o la letra x y que con ello se perjudican sus legítimos derechos, ya que una y otra les pertenecen sin disputa y cuantos osan emplearlas entran a saco en sus bienes. Ah, es un anecdotario mi y variado y muy frondoso, y si nos preguntásemos cuáles son los motivos inspiradores de tan minúsculas historias veríamos cómo íbamos saltando de la vanidad a la codicia y entremezclando, en ocasiones, ambas. Con un plus, a veces, de increíble tontería. A La muralla le sospechaba yo antecedentes, si bien no tantos, la verdad sea dicha. En mi autocrítica, publicada el 6 de octubre, ya aludía a uno, por mi desconocido: La confesión de Joaquín Dicenta- -sigue siéndolo: no lo he leído, espero no leerlo nunca- pero de cuya existencia me había informado mi amigo Melchor Fernández Almagro. Nihil novum sub solé rezaba ci n melancolía mi declaración previa al estreno... Si, en efecto, nada nuevo bajo el sol, pero ¡hasta ese punto... Porque los antecedentes empezarían a lloverme en seguida. De presumir lo que me esperaba habría dejado abierto el cauce para darle cabida, a todos, a los mil reclamantes que iban a pasarme, por diversos procedimientos, su factura. Fue el primero, el autor de una narración titulada El core del ánima escrita en catalán, el cual, en carta que vio la luz en un periódico barcelonés, afirmaba que mi comedia era, simplemente, una versión teatral de aquélla, y me exigía reparaciones. Aún no repuesto de mi sorpresa, D. Eduardo M. del Portillo, éste, sí, en términos de cortesía y de comprensión que me complazco en reconocerle, ine aseguraba que La muralla tenía grandes semejanzas, con su obra El silencio de Dios en manos de Conrado Blanco, el empresario de Lara desde varias temporadas y que, por tanto, 1 primacía era suya. Por aquellas o parecidas fechas- -el orden cronológico de estas reclamaciones no me consta exactamente- -el semanario Revista afirmaba que mi comedia podía ser, a elegir, bien un plagio de El Inocente de Dicenta, bien de El coloso de arcilla de Araquistain. Independientemente de todo ello, el ilustre crítico seíior Marsillach recordaba en la Solidaridad Nacional de Barcelona, las grandes analogías de mi obra con la narración del padre Coloma titulada Era un santo Cierto amigo me prevenía, poco más tarde, de que estaba a punto de lanzarse la noticia de que La muralla era simple remedo de Un caso de conciencia relato aparecido en Nuevo Mundo a principios de siglo. Faltaba, todavía, un artículo del ilustre escritor D. Ismael Sánchez Estsvan en La Vanguardia en el que se preguntaba, en voz alta, cómo a la hora de ex- LA HIEDRA DE LA MURALLA EN PONZaMO, 8 5 cuarto aseo, todo confort. Casa lujo. Suelos de parquet. Fachada a dos calles. Precio baratísimo. ¡Véalo y Compare precios! De diplomático, CADILLAC convertible estado impecable. Exposición; OPORTUNIDAD R. E. I. C. O. M. S. A. Del monte en la ladera Por mi mano plantado tenso un huerto, Que con la primavera De bella flor cubierto, Ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa Por ver y acrecentar su fermosura. Desde la cumbre airosa, Una fontana pura, Hasta llegar corriendo se apresura. Tractores NORMAR DIESEL Un bobito grita entonces, cotejando los dos textos, de idénticas palabras: ¡Plagio, plagio! Un pillo, una lagartija también hay lagartijas asomando su bífida lengua por los intersticios de la níaralla- -Turnia para sus adentros: De esto, tal vez se puede sacar: algún provecho... Solo un poeta, capaz de comprender a Fray Luis, de León, le mira consciente de que tos más económicos aquéllas son dos estrofas bellísimas, enalLas más Seguros tecidas por la música, sacadas de la nada, y le besa la mano... Los más prácticos Naturalmente, La muralla dista muLos más variados (de 12 a 5 HP. cho de ser una obra maestra, pero pertenece tan legítimameste a quien la firma, como Solicítelos a esos versos a Fray Luis de León. Pienso que acaso convenga, sin enfadarse nu. ho, aceptar, a caballo entre la cólera y el desdén, como un tributo inhuíble, ese canon que se ha de pagar para que se perdone el éxiRepresentante exclusivo para España, to. El éxito de esta comedia, a la que debo Barceló, 15, teléfono 231475, y enormes satisfacciones y, en proporcionadas dosis, algunos sinsabores, y que en el Núñez de Balboa, 55, teléf. 2519 77. fondo- -hora es ya de confesarlo 1- -me gusta MADRID tan poco que, cuando oigo decir que no es u Gran surtido en maquinaria agrícola na- mía, c R, contenerme para no rescional y extranjera, remolques y motores pr 1 j... -Joaquín, CALVO! Vpara riegos y usos industriales. SO ¿ááS Francisco Silvela, 80. Teléfono 35 02 77. Miguel V. Postrana