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D A R I O! L U ST R A D O D E! Nf- 0 R M A C I O N C E N E R A L u FUrjDñDO EN 1905 POR DON TGRCUATO LUCA DE TENA D! AR! O J L U s N T RAD O D t F O R H A C G ENE R A L H Vr RA la hora del aperitivo vespertino y hasta nocturno en una de esas botillerías modernas donde mezclan los refrescos a las bebidas, espiritosas- -el permistión, que ya llamamos cóctel- y sentados los tres ante una mesa ¿hablaban mis dos amigos, y yo me limitaba aescuchar. De mozo fui muy locuaz, y en la vejez me voy volviendo taciturno, aunque siga en la tarea de escribir de cuando en cuando, para vender mis palabras, que todavía hay quien las compre, como no he perdido la costumbre de comer. Hablar de lo que no tiene interés- -por ejemplo, de la temperatura, que no podemos reformar en el aire, o de la vida privada de nuestro prójimo- -me parece tontería, cuando no malicia, y hablar de algo interesante susceptible de reforma o cambio, conduce siempre a la discusión, y yo no creo que de ésta salga nunca la luz, como no sea la del día siguiente, si se empezó a discutir de noche, sin que se iluminen ni se pongan de acuerdo los- discutidorés. Por razón de mi oficio, hablé demasiado durante toda mi larga vida de lo que no entendía, y ahora ha llegado el momento en que me. molesta no sólo hablar sino hasta oír lo que no comprendo. Y es la verdad que comprendo muy poquitas cosas de las actuales, como soy de otro tiempo en que se comía $i n bailar entre plato y plato, y en que, por no haberse inventado la radio no brotaban voces y sonidos de las paredes y no nos servían osa música ligera de sobremesa, cuya eficacia digestiva, dicho sea de paso, no he podido comprobar jamás. Nunca me aburro solo, como pueden aburrirme los demás, porque solo, tengo la libertad de quedarme conmigo mismo o de salirme fuera de mí con mis imaginaciones, y así nada pregunto y a, pocas interrogaciones contesto, y a las usuales de ¿Qué hay de nuevo? ¿Qué pasa? ¿Qué me cuenta usted? respondo siempre que no hay nsda, ni pasa nada, ni cuento nada. E Pues no queriendo entender estoy más libre y más ancho, y al buen callar llaman Sancho. y yo Sancho quiero er. Y esto no quiere decir que sea precisamente un solitario, sino que, en mis. tribulaciones y dudas, prefiero a aquel amigo comedido y sabio que me consuela sólo con el calor de su presencia, porque me asiste y no me turba, y nada me aconseja y nada me pregunta, y con esto manifiesto cómo aspiro a ser un hombre social, pero silencioso. Mas aquella tarde, sin traicionarme del todo en mi. conducta, me dispuse a escuchar lo que los. otros decían, porque no me molestaba ¡Di algo! oírlo y algo esperaba aprender, y para -Yo digo... yo digo que me sirvan un utilizar ahcra lo que ellos decían, cuan- Fábricas en: Madrid, Bilbao, ValladoM, j whisky con soda. do a mí no se me ocurre nada, designaré Barcelona, Sevilla y áagunto. Felipe SASSOÑÉ dones o consueles, según volvieran victoriosos o vencidos. Pero armados hasta a uno dejos amigos con 1 a inicial A los dientes, con armas que no eran lá y al. otro con la inicial B atendiendo bomba atómica, el estallido de la guerra a una discreción que se me. antoja lla- era al fin, y a la postre inevitable, para mar algebraica. que no fuese yanamente costosa e inútil Hablaban. les dos de la bomba atómi- la preparación bélica. La paz armada ca, y el amigo A trinaba contra ella con la bomba atómica, ya es cosa muy y contra sus inventores, a quienes Ha- distinta, y el que la tiene vencerá al que maba malos hombres de mala ciencia, o, no la tenga, y si todos la tienen en ciermejor, demonios, como eran agentes de to medo se asegura la paz, porque el destrucción y negación, y así afirmó que miedo guarda la- viña. nunca había sufrido la humanidad ameEntonces el amigó A insistió con naza de mayor plaga de mayor langosta, cierta violencia: pues que la bomba atómica no sólo aso- ¿No sería mucho más lógica y más la los campos, sino que asuela las ciu- humana una paz desarmada? dades, y como destruye también el suelo, -Con un desarme total y absoluto, conduce a la desolación y al fin del mun- desde lueg; o que sí- -le respondió el amido, Además- -agregó- nos lleva a la go B sin perder la serenidad- pero inacción y al anulamiento, porque, ¿me mientras sólo se trate de suprimir la bomquieres decir tú cómo ha de trabajar na- ba de hidrogenólo las similares, que vó die con fe, ni jué proyectos hemos de no sé de su composición, y quedasen hacer, ni qué esperanza hemos de nutrir otras armas, volvería a estar en yigoi la mientras tengamos suspendida sobre falacia del aforismo latino que hacía ponuestras cabezas esa espada de Damo- sible, y necesaria la guerra como su incles que nos puede convertir en polvo, en dustria específica. La falacia ahora es cuanto se cansen los Estados Unidos o soto de Rusia, que juega con el prose desespere Ruáia? fundo deseo de paz del mundo libre y estas diez palabras que acabo de repeEl amigo B le respondió, suave y tirte, sirven de título 1 a una corresponsereno el tono: dencia que desde Londres envió al- -Rusia no se desesperará, nunca mien- A B C el día 28 del mes pasado el gran tras los demás esperen, como sólo quie- periodista Jacinto Miquelárena. En ellas re vivir de la desesperación de los demás. se copia lo que el Daily Wcrker atriYe tengo para mí que el invento de la buye, ai camarada Gromiko, quien inbomba atómica es un inventó precioso, siste en la necesidad de destruir, como como que hasta que surgió su amenaza primera providencia, tedos- los stoc. ks nó fue nunca cosa segura la paz armada. de la. s armas atómicas Y aun agrega el Porque el famoso aforismo de Vegecio, cronista que Gromiko no dice, en cam- que luego repitió Cicerón: Si vis pa bi. o, que esquiva cualquier refsrencis a cem para beliurri si quieres la paz, las, armas convencionales Pero yo te ármate para la guerra fue siempre una digo que dec. de luego esquiva esta posifalacia, ya que el fin de la paz armada bilidad y quiere la vieja paz armada sin era; siempre la guerra, como era ésta su bomba atómica, de donde pudiera salir industria específica y su lógica conseun día la industria específica de una guecuencia. Así ocurrió en todos los tiem- rra que, ganada o perdida de esa suerte, pos- en que los juristas encendían las siempre serviría a las teorías comunís guerras y las apagaban los soldados, y tas De donde se deduce que la, guerra nosotros esperábamos tranquilos, sin pe- será siempre un nal, y la bomba atóhgro inmediato, después de haber despe- mica siempre un bien, siquiera sea por dido dándoles ánimos a los guerreros, lo que te he dicho de que el miedo para irlos a esperar luego con aclama- guarda la viña El amigo A se indignó: -i, ¡Todo esto quiere decir qué eres un belicista horrendo y quieres la guerra a todo trance 1 -No- -repuso el amigo- B y no acabas de entenderrjhe. Esto quiere decir que en último trance preferiría una guerra universal a una paz dictada por Rusia. Callaron los dos un punto, y el am go A dirigiéndose a mí, como buscando mi apoyo, exclamó: -Y tú; ¿no opinas? Estás callado como un guardacantón. Tú, ¿qué dices?