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A B C D O M I N G O 27 DE FEBRERO DE 1955. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 53 Crítica y glosa Eli TORERO 1 por Javier Martínez de Bedoya Ediciones Cid. Madrid 365 páginas. 50 pesetas. RITTLINGER, H. SOLO POR LAS ALTiiS SELVAS DE AMAZONAS Editorial Labor. Un vol. de 227 páginas, non 35 láminas. Traducido, por Francisco Payarais se publica este libro de Herbert Rittlinger, que se titula Solo por las altas selvas de Amazonas y que lleva el subtítulo expli. cativo De Lima al Atlántico por vía fluvial El autor, un joven orfebre de Leipzig; siente de pronto la tentación de la gran aventura, y provisto üe un bote- plegable, de un rifle y de una cámara fotográfica, parte de Lima y atraviesa Sudamérica. De esa sugestiva experiencia nace este- sugestivo, apasionante libro, en el que nos cuenta el autor todo lo que viera. Así, habla de paisajes y de hombres y hace vivir a sus lectores su magnífico viaje lleno de riesgos y de bellezas. LAS, CIENCIAS EN ESPAÑA (INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA) Con texto y composición de Arturo Pérez Camarero y dibujos de Carlos Sáenz de Tejada, acaba de aparecer Las Ciencias en España décimo fascículo de la serie Asi es España que publica el Instituto Nacional de Estadística, continuando la magnifica labor divulgadora encaminada al conocimiento perfecto y numérico de la realidad española. Las Ciencias en España mantiene la modalidad de divulgación estadística iniciada con los anteriores fascículos que han marcado en el mundo, en contraposición con los métodos de divulgación estadística de Norteamérica y de Alemania, un éxito definitivo, en- cuanto nuestra manera de exponer es más sencilla y más plástica, y, por consiguiente, mucho más útil en relación con el fin que se persigue. La inserción de claros, textos explicativos, unida a la disposición de gráficos simplicísimos, apoyados en la impresión de las ssríes numéricas reducidas a su clasificación más elemental, con el marco üe unas preciosas páginas de dibujos a todo color, demuestran el triunfo del sistema. En Las Ciencias en España puede comprobarse el avance de la Enseñanza Primaria, la curva ascendente de la Enseñanza Media y el aumento en la matrícula de. la Universidad y de las Escuelas. Escrito el fascículo en versión bilingüe español e inglés- su difusión ha de prestar un gran servicio al conocimiento del valor cultural de España. LIBROS DE TEXTO Recibimos la siguiente nota: El Gabinete de Prensa del Ministerio de Educación Nacional desea puntualizar lo siguiente, en relación con el artículo que publica A B C el día 25 último, titulado Aprender y aprobar firmado por don Francisco de Cossío: 1. Resulta extemporánea la publicación de dicho artículo después de haber aparecido la orden de este Ministerio de fecha 10 de febrero de 1 Q 55 Boletín. Oficial del Estado del 12) en la que se esta- blece el debido cauce para la inmediata resolución del problema de los libros de texto, en tanto dictamina el Consejo Nacional de Educación sobre el proyecto de normas definitivas, q. ue le ha sido sometido. 2. Son inadmisibles las afirmaciones de tino general contenidas en el articulo MPEZAMOS a leer esta nueva novela de tema taurino- -la primera de Javier M. de Bedoya- -con una cierta emoción que casi estamos a punto de calificar i de elegiaca. Pre- emoción, prejuicio... Porque sin habernos internado todavía I en la lectura, creemos saber, o nos imaginamos, que el autor se ha dejado ganar POR el asunto, precisamente porque las complejas realidades de nuestro tiempo proyeetríh una luz melancólica, crepuscular, sobre el torero, el toro de lidia y el toreo, en su conjunto. Quizá quepa decir, sin forzar demasiado la observación, jjue la tauromaquia va resultando, a los ojos de la generación recién llegada, algo así como una supervivencia o un anacronismo. En otro supuesto sospechamos que Javier M. de Bedoya no se habría interesado por el espectáculo más nacional como dijo él conde de las Navas, o se habría interesado mucho menos, dado el miradero en que sitúan al huevo novelista sus habituales estudios políticos y sociológicos! Y, en efecto: la fiesta taurina, tal y como ha tentado la phrma de Javier M. de Bedoya, no es ya la misma que tantas y excelentes novelas inspirará, en tiempos anteriores: cuando su bravura, su riesgo, su pintoresquismo, su aire de tragedia, prevalecían, para bien o para mal, sobre toda otra suerte de consideraciones. Prototipo de novelas de ese tema, con arreglo al gusto o concepto tradicional, es Sangre y arena de Blasco Ibáñez. Pero una de las causas que empezaban ya ai determinar la decadencia del toreo apunta en una olvidada novela- -la mejor, a nuestro juicio- -del malogrado Guillen Soíslo: Un buscador de oro título harto expresiivo, por aludir a la crisis vocacional del lidiador que gustosamente se desliza por la rampa que hace caer a la gallarda y viril lucha en amanerado ballet He allí el leit motiv de esta animada composición narrativa, a la que Javier M. de Bedoya lleva preocupaciones de alcance general, habida cuenta de la extensión que ha logrado en la sociedad contemporánea la punible coyunda de la codicia y el engaño. Digámoslo con palabras del autor: El dinero fácil, el truco, la afanosa preparación de la celada, la alegría de una victoria con secreto, la angustia y aliciente de la clandestinidad, la viña doble, toda esa gama de tóxicos, se presentaban ante el alma de don Manuel como panaceas para su mortal aburrimiento. Y el aspecto ladino que debe ofrecer toda tentación consistía, en este caso, en limitar el contrabando al mundo taurino, cuyos bajos fondos había descubierto tardíamente. Ese don Manuel es un ganadero cuya moral profesional queda definida en el párrafo transcrito, dando lugar a cuanto ocurre después, en el curso de la novela, con episodios de varia índole que se entrecruzan hasta rematar en la tragedia y moraleja ñnales: un toro resabiado acaba con el torero Fermín Montes, víctima del odio y la envidia. Porque, aunque otra cosa dé a entender el título, esta novela no se centra en la figura del torero, sino en la del toro, que sirve de feroz instrumento a oscuras negocios; más allá de la mera especulación, cuando, en el caso excepcional imaginado por el autor, se ¡atraviesan las peores pasiones. No cabe duda que Javier M. de Bedoya utiliza elementos que la realidad le brinda, en armonía con la degradación de la fiesta a que antes nos referíamos. Pero es asimismo innegable que en El torero se acumulan demasiados efectos, buscando más su complicación mecánica que el fondo de su humana justificación. Y creemos también que la fértil inventiva de que hayamos cumplida muestra en El torero debería haber sacrificado algunos de sus lances o peripecias para ahondar más en el estudio de los dos o tres personajes que ocupan el primer término del relato: Cristina Santián, concretamente, explayando, para mayor realce de este, carácter, una de las sugestiones más felices de la novela: la del campo o dehesa: Cristina tenía esa fuerza que da el campo, donde se nace y se muere en ciclos previstos, y la semilla guarda una proporción con el fruto; donde los animales, al aparearlos, tienen sobre sí la resppnsabilidad de una raza... Es ¡así cómo el afeitado de los toros adquiriría su mayor dimensión, en cuanto exponente del choque de la naturaleza con fuerzas sociales que el autor percibe ¡con lucidez y novedad, pero sin obtener todo el rendimiento artístico posible, atraído por las exigencias mecánicas de su recargada narración. La simultaneidad de novela y película nos hace pensar en la influencia de la técnica cinematográfica sobré el concepto literario del asunto y de su desarrollo. Procedimiento peligroso ese de escribir una novela pensando en el guión que de ella pueda derivarse. O el de imaginar un guión para luego dotarle de cuerpo y alma de novela. Precisamente porque en El torero acredita Javier M. üe Bedoya dotes excelentes de narrador, esperamos de él la novela, sin apremios ni desvirtuacionos, que dote de forma literaria a las preocupaciones características de nuestro tiempo. M. FERNANDEZ ALMAGRO de la Real Academia Española E del Sr. De Cossío, que afectan a la honorabilidad del profesorado, tanto oficial como particular, así como el tono despectivo hacia la función docente que, cor. verdadera abnegación, cumple dicho profesorado. 3. Si el articulista conoce casos concretos que puedan calificarse de ilegales o abusivos, puede y debe formular la oportuna denuncia, tanto ante el Ministerio como ante los Tribunales de Justicia. 4. El Ministerio de Educación Nacional, de acuerdo con el Instituto Nacional del Libro Español del Ministerio de Información, que representa a todos los editores españoles, organiza una Exposición de todos los libros de texto escolares aparecidos en España en estos vMimos veinticinco años. Con esta Exposición se pretende contribuir efieazviente a corregir los defectos de información y la irresponsabilidad con que en muchos casos se viene tratando el problema de los libros de texto; todo ello sin perjuicio de la rápida aplicación ds las normas recientemente dictadas.