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AUTOCRÍTICA DE NUESTRO CATOLICISMO ACE cáai un año- -febrera de 1954- -se afirmó Acertadamente en Informaciones que había llegado la hohi de hacer la autocrítica de nuestro catolicismo, paro el tiempo corre y nadie inicia esa autocrítica. Los asesores eclesiásticos de los Sindicatos, en una honrada investigación de la religiosidad de los trabaja dores españoles, dejaron ai desnudo ta cruda y triste realidad. No se vive el Cristianismo -concluyó Informaciones Y es verdad. Estamos los españoles apoyados en la costumbre, en el ambiente tradicional e histórico, y n el embelesado J narcisismo que constituye la contemplación de las formidables glorias de la España católica ¿Qué evangelizaron se ha realizado du rante más de quince años, desde que los españoles, en 1939, ganamos la guerra al comunismo? La inflación religiosa Uu engañado a los torces, ha satisfecho a los aficionados a la propaganda y ha favorecida a quienes, viviendo circunstancialmente en una situación de privilegio, les viene bien taparse los ojos a la manera del avestrw. Listos o torpes, aprovechados, u honra dos. todos los españoles somos responsables. Al- decir nuestro catolicismo, ya descubrimca una primera falta. El patriotismo nacionalista y jacobino, consecuencia en España de la Revolución francesa, triunfó finalmente sobre nuestro tradi 8 u Santidad I Papa Pfo XII, en su intniaj de Navidad, ha diohoi cional patriotismo católico y ti nacionalismo representa todavía un p li ro. monárquico al perder los earfistas la guerra de siete años. Este patriotismo nacionalista, tes, i no tengo cari- en lo secreto: y tu Padre, que ve en lo que alienta tcdavía la política dad, no soy nada (San escandido, te recompensará. Y orando, no t de tantos Estados, con su sePablo, I Cor. Xtí, 3. seáis habladores como los gentiles, que cuela fatal de insultos, odios No es suficiente creer, piensan que serán escuchados por su muy guerras, carece de caridad rezar, abarrotar- al- cho hablar. (Mat. VI, 5- 6. y nos lleva al quebrantamiengunos templos y a. Apuntaré, por último, en nuestro cato to del primer mandato de la determinadas h o t as llelsmo- -y advierto que esto es muy deliley de Dios, perfeccionado por en días festivas, or- cado de tratar- -cierto atisbo de idolaJesucristo en el Evangelio: s n izar procesiones tría. No faltan españoles, mujeres prinRaimundo Panlkar. Amarás al prójimo como a ti espectaculares, hacer cipalmente; que soto restan ante determismo. ¿No es, acaso, tan ejercicios espirituales minada imágenes de Santos o de. Vírprójima nuestro el extranjero como el com- y otras tantas cosas de las que los espa- genes, a las que llevan a adorar y encouairiota? El mayor escándalo de los cris- ñoles, algo soberbios, nos ufanamos; todo mendarse en su materialidad. Y así esa tianos da los últimos siglos es la desunión eso, si no va acompañado de la obra cade los que se llaman y son hermanos en ritativa, es lo mismo que nada, No todo imágenes Adquierenn ccaracterísticas de Jesucristo hijos de un mismo Padre. Exis- el que dice Señor, Señor! entrará en el ídolos. En el C o i l i o de Trento? ten barreras nacionales que los mismos ca- slno de los cielos. Y todo el que me Bess. XXV) se nos dijo que a las imágetólicos han coadyuvado a construir, se en- escucha estas palabras y no las poner por nes, en las iglesias, debemos de tributar especial honor y veneración, no porque- seíia la histeria a la juventud- -aun por obra, será semejante al necio, que edificó oreamos que haya en ellas divinidad o su casa sobre arana. (Mat. VII, 21 y ae. centros católicos- -con un carácter naciovirtud alguna por la cual las debamos de Es nalista que hiere la unidad del Cuerpo fuera frecuente que los españoles, unu ves adorar o pedir favores, pues no queremos del templo, nos olvidemos de Dios, Y Mistico de Cristo, un católico patriota fran- en el templo no faltan mercaderes del ca- imitar en esto a los entiles dé la anticés se encuentra más unido a un masón o tolicismo, quienes, en el orden de los inte- güedad, que ponían toda su conflania en comunista U su nación que a un católico mes. temporales, negocian con su presen- los ídolos, sino porque al honrar a las español. v. ftalmundo Paniker, Patria y cia en actos religiosos. ¿Cuántos saben ele- imágenes honramos a lo que las imágenes Cristiandad Documento núm, 8 de las var su coraaón a Dios en si bullicioso trá- representan; de, suerte que, cuando besa Conversaciones Católicas Internaciona- fico de la ciudad o solitarios en el campo? mos la imagen o nos arrodillamos o desles San Sebastián, 1951. He observado también en nuestras iglesias cubrimos ante ella, adoramos a JesucrisApuntaré también, como mácula del ca- la presencia de beatos, rezadores ruidosos to y veneramos al santo retratado en tu tolicismo en España, algo que me atreverla y ostentativos, que, más que fieles, parecen imagen u calificar de luteranismo práctico. Sólo comediantes. Los españoles, con relativa Que la terrible fraae del profeta no e por el hecho de titularnos católicos, vivi- frecuencia, pecamos de fariseísmo. Y refiera a España: BJste pueblo se me mos, en general, alegres y confiados, como cuando oréis, no seáis como los hipócritas, acerca sólo de palabra y me honra sólo si nuestra fe ostentosa, en muchos incons- que gustan de orar en pie sn las sinago- con los lRbios. mientras que su eoraeón ciente e inconsistente, fuese por si sola ga- gas y en los rincones de las plastas, para está lejos de mí... (Isaías, XXIX, 13. V rantía de eterna salvación. La fe slnr obras ser vistos de los hombres; en verdad os Sin e cosa muerta (Santiago, n 17) Y si digo que ya recibieron su recompensa. un poco más no hay salvación posible. Y seria saludable teniendo el don de ¡profecía y conociendo, Tú. cuando ores, entra en tu alcoba y, ce- para nuestro de humildad catolicismo. jactancioso lodos los misterios y toda la ciencia tu- rrada la puerta, ora a tu Padre, que está viere tan gran fe que trasladase los monJoaquín DRAKE DE ALVEAft H