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PIARIO ILUSTRADO DE INF O R M A C 1O N GENERAL f A- CÍO el ilustre cervantista el 27 de enero de 1855, v murió a los ochenta y ocho años de edad, en pleno vigor de sus facultades mentales y poéticas. el 8 de junio de I94. V Su Jigura merece ser recordada con cariño al celebrar estos días el primer centenario de su nacimiento en Osuna, provincia de Sevilla. Don Francisco Rodríguez Alarín fue poeta, folklorista en la más noble y certera acepción del vocablo, magnífico abogado en su juventud, investigador seguro de archivo prosista en el más depurado estilo clásico, conocedor ano pocos de lo que representa ti para España los siglos xvi y xvii, narrador impecable de cuentos anecdóticos, académico y director de la Española, miembro de húmero de la Historia y de la Academia de Buenas Letras de Sevilla, periodista eíi su Osuna natal y n 3 a ciudad del Betis, direce tor (ic la Biblioteca Nacional, auotador del Quijote, del Rincoiiete y Cortadillo, de La G ttanilla, del Diablo cojudo, de Vele de Guevara; de La Ga tomaquia, de Lope; de alguna otras obras ¡del Siglo de Oro... Fue también muchas otras cosas más: coleccionador de los Cantos populares españoles, biógrafo de Barainotta de Soto y Pedro. Espinosa, enterado como nadie de cuanto se relaciona en la historia con la Casa ducal de Osuna, descubridor de muchos arcanos de nuestra historia ¡iteraría como el referente a la Filida de GáKe de Monta! vo, p a r e mió og conversador ameno, hombro bueno, amigo leal, -varón de prudencia y consejo, estilista, epistológraío... Un libro entero merece cada uno de los aspectos que concurren en la íigxtra de don ¡Francisco Rodríguez Marín, fl anciano venerable de las Franoiioo Rodríguez Marín. (Poto Ortiz. barbas blancas, que al cumplir los ochenta y ocho nos sorprende con uno de sus mejores sonetos, él, -homónimo de uno de sus autores preferidos acostumbrado a que le tradujeran algunos del XVÍ, él franciscano ilustre autor del a todas las lenguas de las culturas antiguas Abecedario espiritual y El Norte de las V modernas. No le faltaba más que ser mú- Estados, de tan acusado influjo sobre la sico, y a esta facultad de su lozano inge- v. ida, la obra, el alma y la reforma carmenio dedicó un artículo en estas mismas co- litana de Santa Teresa de Jesús, lúmna- s de A B C el ya difunto don Víctor Traté mucho y muy de cerca a don FranEspinos. Pasan de ciento las produccio- cisco Rodríguez Marín. Asistí a sus tertunes escritas de Rodríguez Marín, sin con- lias veraniegas de las Aguas Oxigenadas tar artículos, conferencias, discursos fo- del Retiro y de los jardinillos de la Bolsa renses ante las audiencias de Osuna y Se- y frecuenté su casa de la Academia casi villa, y su continuada colaboración perio- a diario, lo mismo que mis queridos y addística desde El Ursaonense At su villa na Agustín González tal y El Alabardero, As la ciudad de la Gi- mirados amigos D. Martíneg Kleiser y de Amezúa, el nUda, hastíi Jos diarios y semanarios de Ma- doctor D. D. Luis Castilldíde Lucas. En Antonio drid, -donde residió ¡de 1904 hasta su óbi- I) Francisco todo. era enseñanza. De sus to. Tuvo preferencia por Blanco y Negro y A. B C, que se llevaban su admiración y labios brotaba la sabiduría, el dato seguro, su cariño. Usó muchas veces, sobre todo la anécdota curiosa, el jttiejo acertado de? rt su juventud, iel pseudónimo de El Ba- sucesos, libros y gentes diversas. Por él chiller Francisco de Osuna, que le hacia nos enterábamos de lo que ¡habían sido en DIARIO ILUSTRADO DE INFORMACIÓN GENERAL ÍFT? FUNDADO IN 1 1 TOKOUATO LUCA DB TWIA Sevilla las tertulias del duijue de T Serclaes de Tilly, herinano gemelo del marqués de j re de los Caballeros, biblióñ! uno y otro. Al hogar procer de la plaza del Duque asistía, cuando se encontraba en ¡a antigua capital de la Botica, don Marcelino Menéndéz y Pelayo, 1 asombrando a todüs por su sabiduría y portentosa memoria. Por él conocíamos el v a l o r extraordinario de aquella gran dama doña Rosario Falcó y Osorio, duquesa de Benyick y de Alba, condesa de Siruela por su Casa, que era la de. Fernán- Núflez; madre, y educadora del duque no hace tinueho tiempo fallecido. Rodríguez Marín la- visitaba en el Palacio de las Dueñas y la: definió en un soneto con un rasgo feliz: llaneza sin perder soberanía El nos contaba la poca gracia que ¡e hizo a T Serclaes tener que regalar a Cánovas Uti excelente de los Reyes Católicos. Amigo fraterno de don Francisco por aquellas calendas era el poeta, literato y jurisconsulto, co; i un cargo muy importante en ei arzobispado, don Luis Mont: to y Rautenstrauch, hombre muy ecuánime, circunspecto y sabio en varias disciplinas, a u t o r dramático, novelista, crítico e historiador de la literatura. El marqués de Jerez de los Caballeros regaló a Montoto las actas de la Academia de Mirto, que estaban en su riquísima y famosa biblioteca, y muchos años después don Natalio Riyas hizo donación a la Academia Española del sello en madera de la Academia de Mirto, que a él le fue regalado en Biarritz cuando allí se refugió durante el dominio r o j o en España por el hispanoamericano don Felipe Pardo, nieto y homónimo del secretario de aquella Corporación sevillana que presidió don Alberto Lista. N n MAJUU Muchas otras figuras desfilaban ¡por los recuerdos y la conversación de don Fra u cisco: el cardenal fray Joaquín Ll pch y tGarriga, carmelita calzado él padre Zefer- ino González, de quien contaba anécdotas curiosas, gue ponían de relieve sü virtud y cómo sabía corregir a sits subordinados con gracia y energía; el pintoresco Chaves y muchos años atrás, en Osuna, don Antonio García Blanco, profesor de hebreo de la Universidad de Madrid, retirado en su vejez a la patria diuca común de él y de don Francisco, a quien ensenó la lengua del Antiguo Testamento, hasta el punto de haber ¡hecho Rodríguez MariH una versión directa del Cantar de los cantares. Sobre García Blanco hay una estupenda semblanza de don Marcelino Menémlez y. Pélayo. Tal es el sabio eminente y hombre todo bondad de quien se celebra estos días el centenario del nacimiento. Luis ARAX JO- COSTA