Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Un error en La muralla Sr. D. Joaquín Calvo- Sotelo. Admirado amigo: Me emocionó y me entusiasmó La muralla Y eso que no pude sabotear a gusto la teatral belleza de su formidable obra porque, ya al principio, me descompuso el paladar el gallego curita aldeano- -que tan magistralmente interpreta el gran Gaspar Campos- r- cúando rechaza, con dudosa educación, un obsequio de la señora de la casa, queriendo justificar, y eso es lo peor, su excesiva confianza con unas frases que demuestran el desconocimiento absoluto de lo que rechaza, y que no le sirven para disculpar su gesto. Y voy a aprovechar la ocasión que me depara el venerable personaje que usted ha modelado, y que tan humana vida le da Gaspar Campos, para dolerme en público de lo que ignoran muchos españoles, sobre wna de las mejores cosas que produce el suelo de nuestra patria, para beneficio y orgullo de España: el vino de Jerez. Relataré de memoria la éscenita que me sacó de quicio, y después haré los comentarios Ü me e suscitó. Pues aunque han visto la obra miles y miles de espectadores- -y espero que no quede un solo español sin lograrlo- mientras llega ese momento, prefiero relatar lo que produjo mi enojo, que es disculpable, por mi entusiasmada afición a defender y propagar la verdad dé la verdad del. mejor vino del mundo. Vamos a ello. Cuando el viejo sacerdote vuelve a la casa, donde el día anterior, y llamado con urgencia, prestó sus sagrados servicios, y lo hace, requerido de nuevo por el enfermo, pasado ya el grave momento, saluda a los familiares, para él desconocidos la víspera y ya más tranquilizados. Antes de comenzar la conversación qué ha de sostener con el enfermo, allí presente, la esposa de éste, gentil y señorialmente, le pregunta: ¿Quiere usted tomar una copita de Jerez? -No se moleste usted, señora... -No; si no es molestia. Al contrario... -Piies... ya en confianza, le diré que prefiero una de vino tinto. Dirá usted que soy un des carada... -No, señor; no... -Me empalaga el Jerez En cambio, una copa de vino tinto siempre sienta bien. Las monjitas de Puebla son incapaces de comprender esto. Y cuando voy a visitarlas, ¡paff! la copita de Jerez! Mi venganza consiste en echarlas unas avemarias más a la hora de la penitencia... ¡Vamos, como para ratirarle las licencias! ¿EMPALAGAR el vino de Jerez? ¡Esto es lo que me desconcertó: que en un escenario español, y en una obra escrita por un españolazo, pueda decirse que el Jerez empalaga ¿Qué le darían al pobre cura? Seguramente las monjítas de Puebla creerán, como los innumerables equivocados en esa materia, que el Jerez es un líquido oscuro y dulzarrón, que sijele regalarse acompañado de unas galletitas o de una gallina, a la mujer que acaba de ser madre. Es decir: que confunden un moscatel o un vino dalce cualquiera con el Jerez. Sólo empalaga lo excesivamente dulce, lo empalagoso Y el Jsrez es seco, reciamente seco, avellanado, sol y siglos hechos oro líquido, que eso es el Jerez. Si tiene en sus diversas derivaciones. sus mezclas, sus toques de dulce, con Pedro Ximénez en los abocados, sobre todo para su exportación, no llega nunca a ser dulce, pues el Jerez es más bien amargo, con una amargura deliciosa, y con una diferencia con el vino dulce... ¡como la que tiene el jamón de York con el jamón serrano de Jabugo o de Móntánchez! La gama de los vinos españoles es tan variada y rica en calidades y sabores, que encierra en su múltiple variedad desde vinos que no pasan de ser un mosto ácido hasta los más empalagosos y densos, que pueden cortarse con un cuchillo Y, sin embargo, son quizá los españoles los que menos saben la ciencia del buen beber. Siguen la corriente de lo exótico, la moda y siempre que organizan un festejo o quieren corresponder a un favor con un obsequio vinícola, no saben tener en cuenta los gustos, el paladar, la edad, etc. etc. de la persona a quien hacen el regalito. En la citada gama pueden encontrarse crecida variedad de vinos empalagosos Pero el vino de Jerez, rey de todos los vinos del mundo, es... un abuelo, fuerte, recio, respetable, bien consetvado y pleno de vigor y entereza, que, hoy más que nunca, no puede resultar empalagoso ni al cura de la Puebla ni a quien sepa y pueda beber. Y nada más. Reciba, con mi entusiasta felicitación por su obra, esta sincera lección del buen beber, española por jerezana, que le ofrenda este amigo que fuertemente le abraza Luis PÉREZ SOLERO