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DIARIO 7 R A Dr ORMA ILUS. D ib C DIARIO ILUS i Ni ON PRADO OE SfiK SEBSSTSaK. SUSCRIPCIONES TR A D O DE N FO RM A G ¡O N G E N ER A L II V ANUNCIOS: VELAZQUEZ. 1 Ü. E cbN E R A i. V ADIHiNiSTBACJONs REDACCIÓN friantes chillidos, esL modo y L. O OLVIDADO manera de taba arreglándose la la a b e j a liga de una media, que trabaja sin cecomo si tal cosa y sar para extraer miel con ia mayor indifedel tomillo, así yo, r e n c i a del mundo. entre boscajes o a Sea de ello lo i; e Por RAMÓN PÉREZ DE AYALA lo largo de las húquiera, lo cierto es medas márgenes del Tibur, consagro mi ren crédito al pronto, si las tomáis de que tanto los actores griegos y romanos parva vida a componer poesías laborio- fuente griega, pero habéis de procurar antiguos como ios italianos y españeks samente declara Horacio en una de sus someterlas a la menor violencia. Que es modernos han entendido siempre que hay odas. La vida campestre era para él ofi- lo que habían hecho de Plauto a Virgi- que entrar en situación; y los franceses, cina poética. ¿Cómo entendía Horacio la lio. Lo que con el latín hicieron las ha- no. Quizá esto explica la singularidad del poesía? Nadie lo podría saber mejor que blas modernas, a fin de convertirse en teatro francés. él mismo. Y no lo guardó para sí, sino idiomas cultos. Y lo que han hecho la Prosigue Horacio: No hay que coque lo expuso con amplitud y al por- ciencia y la técnica de nuestros días; han menzar una obra a pleno aliento. ¿Qué se menor, en la famosa epístola a los Piso- ido a buscar su vocabulario al griego y nes, que desde hace siglos se ha deno- al latín. ¿Cómo hubieran podido arre- puede esperar que salga luego a la meminado Arte poética Vale la pena es- glarse si no hubiesen acudido a expre- dida de una boca tan abierta? Estaban de parto los montes, y, nació un ratón trujarle el zumo. sarse en griego y en latín, sin saberlo? ridículo, parturient montes, nascetur Todo lo que hace el hombre es pasa- ridiculus mus Aplícate no en. rodear de Comienza la epístola con tina hipótesis absurda; es decir, Horacio estaba jero. También algunas palabras dejarán humo la luz, sino en buscar la luz a traconvencido que era una hipótesis absur- de mantenerse en pie, con el honor ac- vés del humo: tal es el maravilloso mida. Figuraos- -dice- -una pintura donde tual de palabras vivas. Renacerán mu- lagro poético. todas las formas son monstruosas, y chos vocablos que han caído, y caerán Para hacer buena poesía hay que esaunque algunas de ellas se corresponden otros que ahora gozan de todos los ho- tudiar de continuo los modelos clásicos nores, si el uso lo quiere, si volet usus con las partes de algún ser real, están, volved y revolved con sin embargo, combinadas en una articu- al cual pertenecen el arbitrio, el derecho los modelos griegos, y mano nocturna con lación disparatada y contra naturaleza. y las normas de hablar. Algunos han mano diurna, nocturna hojeadlosmanu, vérsate ¿Qué habría dicho Horacio si viese al- entendido que se trata del uso vulgar y vérsate diurna gunas pinturas desde el cubismo hasta del habla de la calle. Nada más lejos de j ¿Qué falta hace el estudio, si se putee ó, H i- -i u u e i a u a risce ci escuuiu, BI KC posee ahora? Por lo pronto, en su momento l i i -d T T- i i A d dijo: Si fueseis admitidos a semejante la intención de Horaciodesprecio por el n a t r a l l g ¡0 pp ééi cio? A c a u s a d e q q e quieren vanos pasajes manifestó su ot u visión, ¿contendríais, amigos, la risa, vulgo profano y necio (necio viene de Dernócrito era de opinión que el genio risum teneatis, amici Pues creedvne, nescio ignorar; el no saber) Horacio natural está muy por encima del arte latal cuadro sería igual que algunos libros, se refiere al uso según los escritores cul- borioso, y excluyó del Helicón a los poeen los cuales, como en. el delirio de un tos, que es a quienes incumbe esa misión tas que se hallaban en su sano juicio (es enfermo, velut aegri somnia andan alternativa de ventilar los vocablos olvi- decir, que no eran más o menos Íceos o divagando vanas apariencias, sin unidad dados en el desván, y de retirar de! a chiflados) hay no pocos simuladores que formal y sin pies ni cabeza, nec pes nec circulación y meter en la nevera por una se dejan crecer uñas y pelos, airen guscaput Cierto que tanto a los pintores temporada aquellas otras palabras que tar de rincones secretos, y esquivan los como a los poetas se les ha concedido van camino de avillanarse, pudrirse y sitios públicos, procedimiento mediante siempre idéntica potestad de atreverse a perder su eficacia expresiva. el cual llegan a ser tenidos y pagades todo, pero no hasta el extremo de forcomo poetas. El dolor intenso debe expresarse con E c o n o d m ¡e n t o d e l o a u e e s a zar a compadecerse entre sí lo que entre 8 sí es incompatible, de suerte que las ser- las h T m a? C I r e J P u f st rectitud de conducta reside el manantial el dolor no es privilegio del poeta, pientes engendren pájaros y el cordero bien. En qné sino común a todos los hombres. Hora- y el principio del escribir ensenarán los al tigre. consiste ¡a rectitud, te lo cio, en vez de corrientes dice palaPuesto ya a la obra el escritor, se le bras pedestres o sea, palabras que ca- tratados socráticos. He aquí la pirara ofrecen riesgos sin número. La mayor minan por sí y van a pie. en contacto angular; rectitud de conducta. Habla a parte de los poetas nos dejamos alucinar con el suelo firme. Telefo y Peleo, po- seguid? del contenido moral de la obra y erramos el blanco. Si quiero ser breve bres y proscritos uno y otro, evitan las literaria: amor patrio, oaternal. filial, frame hago oscuro. Al que persigue la gra- palabras ampulosas y altisonantes, am- ternal y amistoso: 1? vida pública; la cia leve le falta rapidez de ingenio. Otro pulla et sesquipedália verba. No bas- guerra y la paz, etcétera. Todo lo cual se propone ser grandioso y resulta hinta que los poemas sean hermosos. se ve en tocio Galdós, tan épico yr en la ocasión tan lírico. Que seas conte n 1 chado. El tímido en exceso y que teme Sean además atractivos y persuasivos, remontarse a regiones tempesttiosas se de manera que conduzcan el ánimo do corno ejempiar y ior de la ve obligado a arrastrarse a ras de tierra. del oyente a donde el poeta se propuso. vida moral, hacia la cual incitarás con El que por apetecer lo inusitado se lan- Así como uno se ríe sólo con ver reír, palabras sinceras y agitadas ds vida. Hav, za a trastocar el propio ser de las cosas así también las lágrimas acuden viendo p o r c eTMPl -en d arte r. ram- tico. amidescribe un delfín en la selva o un jabalí norar. Si quieres que llore, si vis me n f r a s ue SI b l n solo o t nt i r e en las ondas. Huir de un vicio conduce fiere me has de hacer sentir que tú r i t e r a n o en i n fj üv, ciue otro, y acaso al vicio contrario. sufres el dolor de veras. Los actores, a aunque, en conjunto, huírfar. as -Í ts ls ¿Corno arreglarse, pues? No toméis este sufrir de veras lo llaman entrar za, sin arte y sin medida, esto no obssobre los hombros sino un peso propor- en situación Pero acerca de este requi- tante, por estar enderezadas a nnfinmocionado a vuestras fuerzas. Á quien llega sito escénico hay división de opiniones. ral, complacen más v son más vanesas a dominar el asunto elegido jamás se le El agudo Diderot afirma que el gran ac- Dará el rneblo que ciertas corornr ba. ahará de menos la expresión adecuada y tor se mantiene frío, puesto que cuanto Sé breve, a fin de que lo que hayas el orden lúcido. Ante todo saber lo que más en frío representa una escena patése dice y tener algo que decir. tica tanto más perfecta y convincente de decir las almas lo perciban dóci es y Lo primero es la selección de las pa- será su simulación. Es lo que él llama lo retengan fieles. Claro está que Horalabras. Si aciertas a entretejer con cau- la paradoja del comediante Y prefiere cio se refiere a la expresión ceñida, y no tela tenues palabras, te expresarás egre- (si mal no recuerdo) que una famosa a la extensión de cada obra. La epístola a los Pisones no es nada breve. Se giamente; una palabra usual parecerá trágica, creo que la Clairon. en cierta nueva si la colocas en imprevisto ayun- obra, expelía entre bastidores alaridos puedo ser breve en lo extenso, y difuso tamiento con otras, juntura callida Y, de parturienta que ponían los pelos de en io breve. sin embargo, hay palabras nuevas y re- punta a todo el teatro; y en cierta Se lleva todos los punios Va: ¡a ía cién puestas en circulación que adquie- ocasión, a la vez que emitía tan escalopartida) aquel que sabe amalgam- ir lo A