Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
DESDE EL PASTOREO AL ARTE ODIN ya es el no va más. Este tío ha hecho todo lo que se podía hacer, Hay que inventad otra cosa. El que hacía un Juicio tan sümarísimo del arte del gran escultor era un muchachuelo español, renegrido, flaco, agitanado, de veintidós años mal cumplidos No sabía una palabra de francés y, por lo tanto, desconocía el elogio de Carriére a Augusto Rodin: Vous a vez fait de tous ses grands artiestés du passé de contémporains vivants en vous. Pero su intuición meridional le decía bien claro que, si quería ser algo en el Arte, tenia que elegir otro camino. Y lo eligió sin vacilaciones. Claro está que Marino Amaya no acostumbraba a vacilar. Tampoco le hubiera permitido el moroso dudar su dura vida. A los diez años ya había sido pastor de ovejas en Medina del Campo, carpintero en Salamanca, tejedor en Béjar y mal escolar en Astorga, donde había nacido casi por casualidad, ya que su (padre, ferroviario de la entonces Compañía del Oeste, había sido destinado a la vieja y heroica ciudad episcopal. Para un chico que apenas sabe leer y escribir, pero que a los diez años se da un costalada que le hunde las narices en un charco de barro moldeable, la arcilla tiene todas las posibilidades. Salen de ella, según se le apriete con los dedos y se la amase con el pulgar, caballos, locomotoras, cabezas de niños, dioses sin cabeza. Y más si se tiene abundancia de modelos. Marino Amaya contaba con ocho hermanos y su madre, viuda ya, para ejercitarse. Y aunque esto parezca un cuento para niños sensibles, la verdad es que Marino Amaya, rebelde a los rudimentos de Aritmética y a la Gramática escolar, comenzó a asistir en Salamanca a la Escuela de Artes y Oficios, donde por su sorprendente habilidad se ganó una beca da la Diputación. MARINO AMAYA, EL ESCULTOR QUE SE HIZO A SI MISMO R Cinco pesetas diarias y una cama, dura pero caliente, en la Residencia Provincial. Casi todo lo que pudo adelantar en aquella época, se lo debió Amaya al alcalde salmantino, don Carlos Ceballos, su protector. Pero cuando éste le dio una beca municipal para que estudiase en la Academia de San Fernando, el muchacho se declaró, como uní Dalí cualquiera, enemigo de las academias. Y perdió la beca. Y pasó hambre. Y llegó, a dormir algunas noches arrebujado en un banco del Prado. Cuando Juan Cristóbal modelaba esa gigantesca escultura del Cid, que ahora se alza en Burgos, Amaya, un arrapiezo, armaba y construía, bajo la dirección del artista consagrado, partes enteras del enorme caballo. Le calían muy bien las horas de aprendizaje en los talleres de escultura y fundición de Salamanca. Y mientras le daba al trabajo. Marino trababa conocimiento con escritores, marquesas, diplomáticos y personajes. Un mundo atracti- Re trato mo, capaz de hacer un desnudo realista perfecto, suave de planos, expresivo de modelado, animado por Un soplo de arte, lo mismo quede componer un paso dé Semana Santa, con la fuerza dramática típica de 1 imaginería española. Pero sobre todo de sacarse de la manga esas figuritas ds niños, prodigios de ternura, de gracia, de aguda síntesis escultórica, que encajan en. ías más modernas y filias corrientes del arte mundial. Opina sin titubeos: el mejor español, Ciará. De los viejos, Gregorio Hernández y Juan de Juni. Da los de fuera, Miguel Ángel y iRodin. No lee- -rno tiene tiempo- Hace cantar el cincel sobre el mármol. Lucha incansablemente, -porque a sus veintitantos años tiene ya una mujer y una niña. El Arte es cada día más difícil. Las teorías lo complican; la filosofía lo alquitara, lo problematiza, lo Sueño obra de Marino B. Amaya. mete en el terreno de la especulación y de la duda. vo, insospechable, se iba abriendo a los Pero he aquí lo que también hace el Alte. ojos del joven escultor, a quien ya parecían Saca a un pastorcillo castellano, a un tejeminúsculos sus muchos premios y galardo- dor de Béjar, a un chico pobretón qué 3 nes bejaranos y salmanticenses. Ahora ob- asombraba con el vuelo de las cigüeñas en tenia la Primera Medalla en el Certamen Astorga, y lo proyecta hasta los primeros de Educación y Descanso y conocía a Ro- planos de la vida artística. En el Salón de diñ en París. Después la de Oro, y eso le Otoño k dan la Segunda Medalla, aunque permitía vérselas con Miguel Ángel y Ber- merece la Primera. Cosas del escalafón. La nini, en Roma. llueven los encargos, le arrebatan las obras ¡Santo Dios, qué cosas puede hacer un apenas nacidas de su cincel. España es muchacho delgaducho, menudo, si tiene rica en figuras así. En Nueva York hay talento y voluntad J Levantándose a las sie- que vender periódicos ipara llegar un día te de la mañana y trabajando hasta la a millonario. Un pastor de Medina pueda madrugada. Comiendo a veces una barra aquí convertirse en Un escultor. En un. de pan en todo el día, pero despreciando gran escultor. Y ésta es una tradición que las tertulias en donde todos se declaran a lo mejor, sin saberlo, ssps viene da genios en lugar de luchar de verdad. Ma- Grecia. rino se hizo un escultor personalísiLorenzo LÓPEZ SANCHO ttarino Amaya.