Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC. DOMINGO 2 DE ENERO DE 1353. EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 59 A B C en Washington GRANIZOS COMO NARANJAS LA INDto Cinco personas resultaron muertas Calcuta i. El periódico Hindustan Times informa que una granizada con piedras del tamaño de naranjas ha destrozado las azoteas y tejados del pueblo de Lajhdia, a un centenar de kilómetros de Calcuta, ocupado en gran parte por hindúes del Pakistán oriental, que prefirieron trasladarse a territorio indio. Cinco de ellos- -cuatro hombres y una mujer- -resultaron alcanzados directamente por algunas piedras y perdieron la vida. -Efe. coche. Son unos modelos espectaculares, a dos colores, con más cromo que nunca, que ya no se compran- -los baratos- -por menos de 2.500 dólares. Ha sido una revolución en la forma, en el diseño, en la línea, qao ha vuelto loco al país. T n coche de dos años parece anticuado y ridículo. El resultado está, siendo una producción multiplicada- -la batalla, entre Ford y Chevrolet adquiere proporciones de episodio nacional- una depreciación terribla da los coches de segunda mano, mayor velocidad y más accidentes que nunca. El comisario de Tráfico de Nueva York decía el otro día: Todo aumento en las dimensiones del coche y ¡a competencia fie la industria por producir motores de mayor potencia es pura locura. La tragedia de Navidad parece darle! a razón. -José María MASSIP. IORTEAMERICAM Los accidentes de carretera ocasionaron la muerte a 391 personas LA ABUNDANCIA DE COCHES, SU MAYOR POTENCIA Y LA TEMERIDAD DE LOS CONDUCTORES SON LAS CAUSAS DEL DESASTRE Washington 1. (De luestro corresponsal. Los países ricos pueden tener tantos problemas como los pobres. e iY más. Desde l a s s s de l a tarde del viernes, 24 dfc diciembre, víspera de Navidad, hasta medianoche del domingo, día 26, es decir, en el breve período de las vacaciones de Pascuas de 1954, 391 americanos han perecido en accidentes de tráfico por calles y caminos. Los heridos, los lesionados, los accidentes sin bajas, no se cuentan. Sólo los muertos dentro de sus automóviles destrozados. Ha sido tina Navidad trágica. Una bataíla americana perdida en las carreteras, con 391 muertos en un período de cincuenta y cuatro horas. La tragedia de CliristEas han dicho los periódicos, lanzados a una frenética campaña d prudencia para e íjue no se repita el sangriento desastre. La muerte en la carretera se está convirtiendo en una pesadilla en el país del automóvil. Este es un país sobre ruedas, con el porcentaje mayor del mundo en coches por persona; un país que no anda, donde circulan día y noche himalayas de acero y caucho, y se consumen océanos de gasolina. Pero empieza a pagar un tributo terrible a SH propio tipo de civilización. La causa inmediata de estas catástrofes es, eviáentemente, la sobreabundancia de coches. Otra, la imprudencia creciente de los conductores y ¡a patencia cada vez más grande de los motores que manejan. La velocidad en las carretera. -más modernas de! país se controla por medio de aparatos de radar, pero nada parece suficiente para detener a los locos de la carretera. Hay un tipo americano, muy característico, que siempre tiene prisa. A veces no va a ninguna parte, pero tiene prisa, necesita correr, sentir el acelerador hundido tajo su pie. El otro día, en un trecho determinado de una carretera de Maryía- nd, cerca de Washington, donde la velocidad máxima es de 55 Bullas por hora, se instaló un equipo de radar servido por una paírulia de cinco policías de tráfico. En tres horas fueron detenidos 26 conductores y advertidos 45; iodos ellos marchaban a una velocidad muy superior al límite. El resultado de laníos coches detenidos en la carretera en tan poco tiempo fue un embotellamiento tal de tráfico, que el jefe de la patrulla prefirió dar por terminada la operación. En el Turnpike de Nueva Jersey ha habido, en varias ocasiones, accidentes en mesa. Una noche de niebla, ésta se espesó tanto en un panto, que un coche se detuvo vjnrijiie el conductor no veía el camino. I fresco debió de ser muy repentino y r. n tuvo ía precaución de arrimarse y r. 3. fisera de la superpista. El resultarlr? fné el siguiente: doce coches más o. is í? seguían fueron estrellándose, en cae- eiia. unos contra la trasera de los otros, en medij cío una confusión inenarrable. Treinta y tantas personas fueron a parar a los hospitales; seis, al cementerio. Este año se ha producido la revolución ñe los modelos 1955. Son los coches más largos, más anchos, más bajos y más cares que ha producido la industria del automóvil. Son, además, los más potentes. En arbes congestionadas, como Nueva York, no hace más que añadir problemas al ingente problema del tráfico. Cada año es más difícil aparcar el coche, primero, porque su número es mayor; segundo, porque sus dimensiones son más grandes. Un garajista me decía el otro día que su garaje se ha encogido en un 15 por 100 en relación con el año 1952, es decir, donde entonces metía 100 coches, coloca ahora 85. El mismo problema en los garajes particulares. Los nuevos coches no caben en ellos; son demasiado largos y demasiado anchos. En el mejor de los casos, se entra en ellos como el pie en un zapato. El resultado es que, suponiendo que los guardabarros estén todavía incólumes, el conductor na sabe cómo salir del coche. Los motores son más potentes. Los fabricantes dicen que es snás cómodo viajar en coches a medio rendimiento, y que a mayor potencia, mayor seguridad en casos de emergencia en la carretera, más facilidad para adelantar a un vehículo más lento, etc. Puede que todo esto sea cierto, pero también lo es que los motores son más difíciles de dominar; que el coche se lanza, en segundos, a grandes velocidades; que el control es más precario. Se ha notado que un porcentaje elevado de los accidentes de Navidad se ha producido en coches de los últimos modelos. En dos meses, los modelos 1955 han inundado literalmente el mercado americano. Se diría que todo el país ha cambiado de DESPUÉS DE Noventa barcos se encuentran detenidos en el Canal de Suez a causa de un accidente de navegación Santander 1. José Luis Sala Revilla, Luis Oria Liata, José Luis Salas Barcena y Pablo Muñoz, después de haber pasado la nochevieja bebiendo incesantemente, decidieron sacar un camión que estaca guardado en la calle de Marqués de Hermida, para dar algunas vueltas por la población. Al llegar al barrio del Cajo, el vehículo se estrelló contra una columna, saliendo despedido José Luis, Salas Revilla, que quedó muerto en el acto. Los otros tres se presentaron en la Comisaría para dar cuenta del suceso. -Cifra. MATA A SU COMPASERO DE TRABAJO Mieres 1. En el lugar conocido por Ujo Taruelo, a cuatro kilómetros de esta población, un minero, en medio de la calis; asestó una cuchillada en el corazón a un compañero de trabajo, causándole una herida mortal. La víctima se llamaba Juan Fernández Diez, de treinta y cuatro años de edad, casado y vecino de Caborana, lugar perteneciente al Ayuntamiento de Aller. Parece ser que estos dos mineros, qua trabajaban en la mina Dominicana sostuvieron el día anterior una discusión relacionada con la tarea que realizaban, y, al encontrarse, se reprodujo la disputa, sobreviniendo la agresión- -Meneheta. ARROLLADO POR UN CAMIÓN Málaga 1. Cuando cruzaba el paseo de Heredia, Juan Montañés, ríe sesenta y seia años, fue alcanzado por un camión conducido por Francisco García. En grave estado fue trasladado al hospital civil, donde dejó de existir. -Cifra. DOS ACCIDENTES GRAVES EN BARCELONA Barcelona 1. En la avenida del Generalísimo, cerca del Club de Polo, un automóvil atropello a Francisco Nicolás Ros, causándole la muerte. SON PREFERIDOS LOS PERFUMES DÉ PINTURA Y DECORACIÓN- TERCIOPELO 3. TEN al agradecer a sus clientes y colaboradores la atención dispensada durante el año 1954, les desea un feliz y próspero año 1955. FERNANDEZ DE LA HOZ, 52 Teléfono 23 20 57 Chicago y el mismo Washington, toio esto Otro atropello ocurrió su la Ronda üe