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B O. DOMINGO 2 DE ENERO DE 1955. EDICIÓN DE LA MASANA. PAG. 53 ESTUDIANTES NORTEAMERICANOS REGALAN AL tos católicos de la India, en contra de la ley de divorcio Efc PRIMER MINISTRO EGIPCIO, ABDEL NASSER, ENVÍA AU SANTO PADRE UN MENSAJE DE FELICITACIÓN iA B C EN ÁFRICA 1 DEL 1 SUR: LA EDUCACIÓN BANTU Ciudad del Cabo. (Crónica de nuestro Los tres himcorresponsal. Hace nos que comalgunos años leí una ponen el oficio novela que entonces del nombre, de, estaba en pleno auge. Jesús son esEra una obra sentitrojas del llamado Jubilus de Nomine. mentaloide y blanda, Jesu atribuido a San Bernardo. Por su deshilvanada y tal, que tono apasionado contrastan con la himnolo- nunca me gustó. Pegía litúrgica romana, que. suele, ser más ro a la que no cabe negar cierta influencia austera. en la manera de ver un problema que afecEl doctor melifluo (Serm. 15 in Cant. ta a muchas naciones del mundo Se llamaba El negro que. tenía el olma blanca, y tn. dice que Jesi is, Salvador en su más amplia acepción, significa Josué o, como afir- ella se contaban las aventuras de un civilizadísimo artista de color y sus relaciones man los hebreos, Jehosua vos compuesta de Jesús y del verbo hipliil que. quiere con unos blancos, siempre inferiores a su delicadeza, que le despreciaban por el codecir acción o salvación perfecta. lor de 1 su piel. Pero bajo la trama puraYa lo anunció el arcángel a la Madre de. mente narrativa latía una tesis. Y ésta veDios de Naaarct: Le llamarás Jesús, pornía a decir que los blancos y los negros que lia de salvar a su pueblo. (Math. 1- 21. La Sagrada Escritura ofrece una extensa teoría de alusiones al nombre de Cristo, ante el cual se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra y en el infierno (Ad. Philip. 2- 10) bendicen iodos los mortales su Santo Nombre en este, siglo presente y en toda la eternidad (Ps. 144- 21) su nombre es bálsamo derramado (Cant. 1- 2) y el Rey David lo glorifica eternamente (Ps. 85- 12) Pedro obra milagros en Lidda y en Sarona, al conjuro del nombre, de Jesús (Act. 9- 34) Y ¡en su nombre son bautizados los primeros cristianos (Act. 2- 38) Toda la misión ecuménica del apóstol Pablo está saturada de esta enseña espiritual. Revestios de Jesucristo dice en su Epístola a los romanos (Rom. 13- 11) Sentid con Jesucristo clama a los Filipcnscs de Macedonia. Y- cuando quiere resumir en una sentencia la razón definitiva de su vida, escribe desde Efeso a los fieles de Corinto: no me he preciado as saber otra A las mismas horas de ayer: de cosa más que a Jesús (1 Cor. 2- 2) Y cierra su exhortación: quien no ama a Je 11 a 2 y 3,30 a 7, en la entrada por sucristo, sea anatema (1 Cor. 16- 22) P. ompelar. zas. Los Magos nos han Esta urgencia apostólica sin duda, algudicho que están entusiasmados con na le vino a Pablo del ejemplo de Esteban, la bondad, la obediencia, la inteligenque murió, apedreado con el nombre de Jesús en los labios, mientras el mancebo cia y la simpatía de los niños de MaSatdo recogía furtivamente los vestidos drid, y que han leído con el mayor ensangrentados del protowin- rtir (Act. 7- 57. cariño las innumerables cartas ya reNAZARENO. cibidas, como leerán las que aun esperan recibir hasta el día 5. es en MISAS DE DOS Parroquias de Santa Teresa y Santa Isabel, Sa? Jerónimo, San Martín, Carmen, San José, Cristo de la Victoria, San Agustín, Nuestra Señora de los Dolores, San Juan de la Cruz (Ponzano, 37) Purísima Concepción y Santa Bárbara, e iglesias del Buen Suceso, Calatravas, Agustinos Recoletos, San Cayetano, Oratorio del Olivar, Perpetuo Socorro, Templo Nacional de Santa Teresa, Oblatos de María, Padres Mercedarios (Silva, 25) Padres Carmelitas (Ayaia, 37) y Convento de los Padres Dominicos (Claudio Coello) na y e martes, de ¡os Reyes en! a ampliación del 2. piso de GALERÍAS- -Departa, mentó de Cebolleros- de 10 a 12 y de 4,30 a 6. eran seres espiritualmente iguales; que la diferencia de pigmentación no implicaba el que los individuos pudiesen absorber los dones de la civilización en la medida de sus particulares condiciones. Y que, por lo tanto, toda actitud de desprecio o sojuzgamiento, diferencia o relegación constituía un prejuicio bárbaro proveniente de las épocas esclavistas, de las que la especie humana debería avergonzarse. Esta actitud cala fácilmente en la mentalidad española, puesto que se adapta a la manera católica y antirracista que informa su ¡vida mora! Y esta misma actitud anda por el mundo a través de muchos países, y no sólo a causa de católicas doctrinas, sino de teorías indigenistas o sociales. Pues bien, frente estos países y estas doctrinas hay otros lugares y otras ideas. En ese mundo, al que pertenece Sudáfrica, se piensa que los negros nacen predestinados para servir, que forman, como me decía recientemente un amigo, otra especie humana que toda relación amorosa. con ellos constituye un crimen y que de- ben vivir separadamente de los blancos ertK los oficios, en los salarios, en los barrios, 5 en las escuelas y hasta en los bancos dá! las iglesias. Ni que decir tiene que hay lugares y profesiones absolutamente inabordables para los oscuros, y entre las que no lo son, la valoración laboral tiene igualmente resonancias raciales. Así, UÍÍ negro no será jamás catedrático o políti- co, y en una mina su salario será muy in- i ferior al de un blanco. Clare que. también su ocupación. En este caso, los católicos qué enseñan en dicho idioma, estarían de enhorabuena, pues podrían recoger a los abandonados de la Iglesia Anglicana. Pero no solamente: está en el candelero cómo, se enseña sino lo que se enseña. Y si esto es contrario aí criterio gubernamental y lo. comprueban los inspectores, el misionero puede ser, i no solamente desamparado economicamen- 1 te, sino destituido o desplazado. Y. aun queda un amplio margen ante. la simple sospecha. Aquí es donde ¡estriba la impor- tancia de que la enseñanza de; los negros haya pasado del Ministerio de Educación Nacional al de Asuntos Indígenas. Porque es a éste al que corresponde señalar las j áreas correspondientes a los blancos y los negros. Y, basta que una misión se ponga molesta para que pueda ser declara- da zona Manca o de ensanche ciudadano, j Entonces, toda la obra realizada con es- fuerzos heroicos, será cosa perdida. lía- brá que abandonar casas, iglesias y escu l- las para empezar en otro sitio. A los efue sabemos cómo se alza una misión católica, en ía que el misionero hace de arquitecto, de albañil, de administrador, de pedagogo y de varón apostólico con probabilidades de mártir, nos impresiona esta posibilidad. Y, sin embargo, existe. El catolicismo nunca tuvo grandes simpatías en el país, donde sólo el 5 por 100 pertenece a nuestra Iglesia. La razón de ello es sencilla, por una parte, y compü- cada, por otra. Las ideas y las enseñanzas católicas están en pugna con los sistemas de descrirninación y con los prejuicios de raza; y estos sistemas son necesarios para la supervivencia del Estado Sudafricano en su actual planteamiento social y económico. Por ejemplo, si en ¡as minas no se contase con una mano de obra negra, éstas no rendirían como para constituir Ja gran riqueza que constituyen. Y una. educación de progresivo nivel constituiría una remora a corto plazo, pero, además, el sudafricano tnedio tiene el recelo de que al someterse a una disciplina universal pueda verse coartado en su trance nacionalista, gllo e. s. característico en