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EL VISON, SU PIEL Y SU LINEA 1 -L visón es un animalitc insignifican 4 te, cuya íama radica en la vistos? dad llamativa de su piel, tan exigua, que para hacer un abrigo de señora! hay que sacrificar un Centenar de visones que, por esto, llevan escrita en ia piel su sentencia de muerte. Pero cazar cieu ¡de estos lindos mustélidos no es lo mismo que hacerse con cien conejos o chivos. Y de esa dificultad nace el precio que alcanzan sus pieles. ¡En. los primeros años del siglo XVIII los bosques de Siberia, Alaska y Canadá abastecían a casi todo el mundo de pieles preciosas, entre las cuales no tenia aún categoría la de visón, después enfrentada con la de la marta cebellina. En algunos lugares de Rusia pagaban con pieles los impuestos y los alimentos; los cosacos trocaban gustosos un cuchillo por una piel; los tártaros pagaban con ellas sus tributos al emperador de la China, y en Siberia se obligaba a los desterrados a trabajar en tan industrializado deporte dándoles lo indispensable para el sustento y enviando las pieles al Gobierno ruso. Para cazar la marta se organizaban grandes partidas de hasta cuarenta cazadores, que llevaban, en trineos, provisiones para permanecer en el bosque, a todo riesgo, durante los meses de octubre y noviembre, época de mayor belleza de las pieles, por haber alcanzado su normal crecimiento y firmeza el nuevo pelo que luego, en una especie de encanecimiento embellecedoi motivado al parecer por avitaminosis, adquiere en invierno tonos más claros. No es, sin embargo, tan difícil, aun siendo azarosa, la caza del visón, del cual los países del Norte de América daban, hace unos treinta años, al mercado peletero 370.000 pieles, a precios varisbles entre 15 y 25 pesetas una, distinguiéndose, por su mejor calidad, las de Alaska y la Columbia británica. Hay variedades bellísimas, can matices más o menos oscuros, destacándose el famoso niebla que ha alcanzado precios astronómicos desde que un fracaso fotogénico hizo desmerecer, hace pocos años, a los, de tonalidades más Fn. una Exposición de prendas de pieles, que se celebra actualmente en Londres, se presenta este abrigo de visón, cuyo precio asciende, en moneda española, a 400.000 pesetas. (Fotos Cifra. oscuras. Se dice que la capa de visón oscuro que. en una película habia de lucir la estrella apareció tan deslucida, desvaneciéndose sobre un fondo de penumbra, que fue preciso desecharla y confeccionar, a toda prisa, una nueva capa, de piel blanca, cuyo éxito rstundo revalorizó los tonos claros, menospreciados hasta entonoss. Hoy, el visón ha conquistado de tal modo la ilusión femenina, que modistos, peluqueros, perfumistas, fabricantes de medias y de zapatos han creado de consuno la línea visón estableciendo para conseguirla, después de conseguir el abrigo, unas reglas severísimas, de cuya rigidez esperan el mejor éxito. Para lucir en toda su plenitud esos abrigos que cuestan de tres mil a veinticinco mil dólares, han de ir acompañados de la línea visón que, según, han divulgado las revistas de modas, requiere una larga silueta de cabeza disminuida y tacones enormemente alargados. Los modistos proponen, con la mayor seriedad, recortar el cabello, pegar al rostro el poco que quede, teñirlo del color del animaltto en cuestión, afinar cejas y labios, acentuar la viveza de los ojos y la palidez del rostro, conservar la mirada inmóvil, alargar cuello, tronco v piernas formando línea recta; hombros estrechos, pecho levantado y disminuido, medias y zapatos a tono con el abrigo y. hasta donde pueda resistirse, un perfume en el qu e se estilizará- -por así decirlola fetidez del consabido mustélido. Contra él se organizarán cacerías extermlnadoras por la tenaz insistencia con que las señoras codician esas pieles sin vacilar, si la línea se impone, en sacrificarse y torturarse para mejor lucir los selectos despojos de la infeliz bestezuela, tan difícilmente relevable en esa cruenta labor ornamental. Los creadores de plásticos tratan de reemplazarle decorosamente, imitando su piel con nuevas fibras; los cazadores del visón europeo, qus vive en el Norte del Continente y sólo desmerece ante el americano por su menor tamaño, intensifican la caza y preparación de sus pieles y, en. los Estados Unidos, se organiza la cría industrial de estos animalitos, extraordinariamente prolíficos. para poner un poco de mesura en las cacerías de exterminio y moderar un tanto los precios alarmantes, capaces de quebrantar la más sólida economía doméstica. Julián GIL MONTERO