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P IENSAN algunos interesados en el nomenclátor callejero madrileño que la vía den o m i n a d a con el nombre de Cea Bermúdez responde sin duda a un error en el momento de ser rotulada, pues debió llamarse de Ceán Bermúdez, el investigador benemérito del siglo XV 1 H en materia de biografías de artistas y muchas otras cuestiones de interés en el campo de la cultura hispánica. Peñasco y Cambronero incluyen en sus Cples de Madrid pubUcadas en 1889, el apelativo de Cea Berm i i d e z aplicado a una Via pública que iba entonces de Bravo- Í- -V Murillo al campo y d a n a tal propósito La calle de Cea Bermúdez, en la dirección de la Ciudad Univcrsi Urit u calle de García Morato. mía sucinta referencia del ministro de Fernando Vil. Las generaciones actuales de primer orden. Tuvo lá desdicha, en su Saben muy poco de Cea Bermúdez y muy buen deseoy de querer agradar a liberales y poco también de Ceán, cuyas aportaciones absolutistas y apostólicos y entró de lleno a la Historia del Arte son de todos recorda- en aquella idea, expresada por Benaventc das y alabadas con toda justicia. Pero Ceán en el tituló y la tesis de una de sus comeno es figura de primer orden ni siquiera en dias Por Ser con. todos leal, ser para todos aquellas materias que le tienen antes por traidor Don Ildefonso Antonio Sermej o. discípulo aventajado y estudioso que por apenas comenzada su ingente Estafeta de maestro. Dice de él Menéndez y Pelayo en Palacio traza dé Cea Bermúdez él siguienla Historia de las ideas estéticas 1: Al te retrato en las páginas 19 y 20 del tomo nombre y a los trabajos artísticos de Jo- primero, edición de 1871. Acreditó Cea vellanos va unido, como la sombra al cuer- su buen seso como hábil diplomática ev ¡po, el nombre de su paisano y minucioso Rusia durante la gueiTa de la Independenbiógrafo don Juan Agustín Ceán Bermú- cia. Mostróse siempre inclinado al mando, dez, que ocupa en su historia lugar análogo sin disfrutar de Í U ventajas. Era tan laal de Boswell en la del doctor Johnson, o borioso y aplicado a los negocios del GoEckermann en la ae Ooethe. Pertenecía bierno, que pasaba en su despacho catorce Ceán Bermúdez a la clase de hombres la- y quince horas cada día, y tan desinteresa- boriosos y medianos que, bajo la dirección do y opuesto a las distinciones honoríficas: e impulso de un hombre superior, desarro- que hoy tanto se codician, que se le vio llan sus facultades en una dirección útil salir de dos ministerios sin una banda siy llegan a hacer trabajos interesantes don- quiera; jamás se le vio en paseos ni en de se ve un reflejo de la inspiración del ningún espectáculo teatral, no recibiendo maestro. Alentado por Jovellanos, que le en su casa más qué a sus parientes más comunicó a manos llenas noticias, conse- cercanos. Era tan frugal en la mesa como jos y documentos, no siempre bien aprove- descuidado en los arreglos particulares de chados; alentado por Llaguno, que le con- su persona. Procedió siempre en sus actos fió manuscrita su obra de los arquitectos, de buena fe. Era dulce, con apariencias de emprendió Ceán Bermúdez la tarea alta- desabrido, y un tanto desigual, como todo mente meritoria de reunir, en forma de los hombres que para sus proyectos no addiccionario, las noticias biográficas y el ca- miten más confidencia que la que le trastálogo de las obras de Casi todos los artis- mite su propio juicio. Fue, por xiltimo, tas españoles El libro de Ceán no hubie- hombre de corazón magnánimo y stifridd, ra sido posible sin el de Palomino, que le juntándose en él, sin embarazarse con su lleva la ventaja de dar las biografías de los diversidad, estas virtudes morales y aqueartistas por orden cronológico y no alfa- llos atributos heroicos, y tan amigo de los bético. De Ceán- -sigue diciendo Menén- ECiertos y tan activo en la justificación dé dez y Pelayo- que es autor seco y sin sus dictámenes qüfr perdía muchas veces imaginación alguna, pero escrupuloso y pa- lo conveniente por esforzar lo mejor. cienzudo En la Vida de Alonso Cano por conservar una tradición, acepta sin El manifiesto del primer ministro a la Critica las más increíbles anécdotas. Sufrió muerte del Bey. y al iniciarse la minoría Ceán infortunio politice en los tiempos fer- de Isabel II y la Regencia de la Reina nandipos y ello contribuyó a su fama en la viuda dofta María Cristina, es modelo de opinión liberal dominante en España a sensatez, inteligencia y. patriotismo. Contravés de todo el siglo XIX. fió Fernando VH el Poder a Cea Bermúdez como primer ministro en la época absoluDon Francisco Cea Bermúdez es un po- tista que siguió a la guerra de España- -la lítico muy estimable sin ser un estadista guerra de Chateaubriand- -cuando invaden Don Francisco Cea Bermúdez, según una vieja litografía, (fotos V. Muro. la Península los Cien Mil Hijos de San LUis a las órdenes del duque de Anguleman. Con sú fórmula del despotismo ilustrado quiso Cea contentar en lo posible a los liberales y a los absolutistas y se captó las antipatías de los unos y de los otros. Fue, por fin, derrotado, se dio el Poder a Martines de la Rosa, y él tuvo que huir ai extranjero, donde murió años después. Fue Cea Bermúdez un político honrado, a quien interesó siempre el servicio del país más que su propio medro, siempre supeditado a lo que estimaba la verdad y la justicia. No hay, pues, inconveniente alguno en que su nombre dérotuló a una calle madrileña. Luis ARAUJO- CÓSTA