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DEL PUEHT IMS SANTA HABÍA Matutera y presidirá la fü t 6 t us. irán ilinSínllas be fmao VK ci, ffíwa 1 Joro se no cntrt á itas u r i l K t i f c- H TOROS EN EL PUERTO Aquel año de 1845 Paquiro quebrantada su salud, prematuramente envejecido por su misma vitalidad derrochada apasionadamente, e hizo el propósito de torear muy poco; pero, como vemos por este cartel del Puerto de Santa María, aparece como figura base para las corridas del 23 y 25 de junio. Van a lidiarse 16 toros de diferentes ganaderías, y con Paquiro actüa aquel su gran amigo sevillano Juan Martín, el de la Santera, y como media espada el chiclanero Manuel Jiménez. El cartel correspondiente, orlado como un di ploma y compuesto bellamente, agrada sobre todo por su sencillez, y su conjunto tipográfico ofrece gran armonía, Paquiro el gran maestro de Chiclana, despertaba siempre la admiración por su valor, su destreza y su maestría. Su nombre no solamente era admirado por el pueblo, sino que era apreciado y estimado en las clases elevadas de la sociedad española. Incluso llegó a haiblarse, y a escribirse que S. M. la Reina Doña Isabel n iba a conceder al gran. torero andaluz un titulo nobiliario- Conde de Chiclana. A la edad de cuarenta y seis años, en 1861, seis años después de las corridas del Puerto cuyo cartel comentamos, muere Francisco Montes, Paquiro y su sobrenombre, de origen desconocido pasa a la gran historia del toreo. Muere cuando todavía era joven, y a su fallecimiento la musa popular y la docta se unen para cantar y llorar la muerte del gran lidiador. Gran torero, figura inmensa de la tauromaquia. De todos los ditirambos, comparaciones fiorilogios y estudios críticos dedicados al gran maestro de la torería, ¿no es quizá el mejor el qué en sus dos sonetos le dedica D. Serafín Estébanez Calderón? Para dar idea del dominio torero de Paquiro el poeta, graciosa y agudamente, muestra él fraéaso total del mismísimo demonio frente al arte y a la sabiduría del diestro. ¡Ah! Lucifer tendrá, todos los poderes maléficos que quiera, pero (refiriéndose a Paquiro teme más a su capa ue a un hisopo Y no crean los curiosos aficionados qtfe únicamente en los tiempos de hoy existen las paradojas Nos lo dice el bello cartel taurino portuense. Lo n atura! es que el billetaje de las corridas se vendiese en locales ad hoc Vy hasta en colmados y cafetines; pero... ¿en el Museo de la Moda? i í U S. Madrid