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a B C. D O M I N G O 13 DS- J U N I O DE 1954. EDICIÓN DE LA MAÑANA: PAG. 57 Crítica semanal HISTORIA DEL CORAZÓN por Vicente Aleixandre Espasa Calpe. 200 páginas. ¿45 pe. FERNAN- GOMEZ, FERNANDO: A ROMA POS ALGO Edición uara aníigos. Madrid, 1954. S páginas. O i setas. A nadie se le oculta que Fernando Fernán- Gómez es una clara y ávida inteligencia. No sólo es. gran actor, sino buen prosista y poeta. Lamentarnos que A Ro m- z por algo sea una limitada edición para amigos limitados, porque, de otra manera, esta obra poética do FernánGómez ganaría amplias reson ancias. Confiamos f r, que un día, el autor rectifU que y lance a los vientos, sip cortapisf 7 de numero, esta obra. P. orauí en A Roma par algo hay un posta, un poeta antiguo y moderno, La te en sus veisos vn esvti tu que va, sin detr Í rse, de lo clasico a lo actual, en estre- h i fi $io sin de ib rado propósito de cuHivai lo Tai o Algvnas composiciones del libio, brev y jugoso, podrían figurar, por propio mentó, ev las antologías de última hora: Roma por ejemplo, deliciosa biografía de la imperial ciudad; El milagro henchida de ternura y de emo ¿ión; Recuerdo y Las hijas de la marquesa Fernando Fernán- Gómez, de. vuelta de mil aventuras doctas, no se acomoda a canon determinado. Es él mismo, Fernando Fernán Gómez, hombre y artista- sincero e inquieto, sensible y exigente. través de todas las experiencias activas dé este gran actor (la poesía, en primer término) una cosa es incuestionable: que urna y sirve a la belleza en sus diversas manifestaciones artísticas. POESÍA ESPAÑOLA Abre el número último de. esta revista la versión completa de una bella colaboración de Juan Ramón Jiménez titulada Espacio con la que el viejo maestro vuelve a ponerse en comunicación directa con la juventud poética de España. Inserta también dos poemas inéditos del malogrado cantor de la Mancha, Juan Alcaide. Sánchez, tan poco conocido aún, a pesar de su recia personalidad lírica. Figuran, además, originales d Víctor Garande, Cardona, Ramón Cid, Pablo Ücrbalán, Victoriano Cremer, González Casanova, Iglesia Alvariño, Rajael Lasso de la Vega, Lopes Ánglada, Leopoldo de Luis, Pérez Valiente y. Dámaso Santos. El sumario se completa con las acostumbradas secciones Las Revistas Noticiario y Estafeta. PARDO C A N A L I S ENRIQUE: ¡VIDA Y ARTE DE JOSÉ GRAGÉRA Instituto de Kstu- dios Madrileños. 227 páginas. La Historia del Arte no se nutre sólo de los datos relacionados con autores y obras de primer orden, sino que también necesita de segundos términos, que en tanto grado contribuyen a completar el cuadro, fijando contrastes, influencias, estilos y gustos generales. Por lo qua resulta sobremanera útil el estudio que pluma tan docta como la de Enrique Pardo Canalié ha dedicado al escultor José Gragera, nacido en Laredo el año 181 ü y musrto en Oviedo en 1897: artista olvidado que representa muy bien el sentido, imperante en nuestra O sabemos hasta qué punto se pueden contraponer los conceptos Hiwnbre y Naturaleza o Cosmos, si no es a meros efectos discursivos o en lenguaje fjsrurado. Más bien nos parace que presentan una extensa superficie de contacto y aun de mutua penetración, donde hallamos, en tesis general, una, de las más sutiles, típicas y eficaces claves poéticas: el hombre y su mundo, más o menos complicado y amplio, según quien lo haya, líricamente, de asimilar, recreándolo. Comoquiera que sea, acusa Vicente Aleixancire, en su reciente Historia, del corazón una más acendrada y constante presencia de sí mismo, en sus intrínsecos valores humanos, que en obras anteriores, cómo La destrucción o el amor y Sombra del paraíso en que la Creación impone tal vez su primacía, con el imperativo poder de las fuerzas de 1 Naturaleza, muy dadas a jusgaricon el hombre. En Histeria del corazón el hombre se afirma con su mayor virtud suasoria, la muy sustantiva del amor, tanto más perceptible y patética cuanto que el poeta la expresa en función del tiempo. Difícil es el amon Más difícil su ausencia... nos dice Vicente Aleixandre en uno de los más bellos poemas de su nuevo libro. Difícil, aairar los hondos ojos donde boga la vida, y allí navegar, y allí remar, y allí esforzarse... Todo es difícil, sí, y el supremo valor de la vida continúa ¿no depende de la fluida persistencia del amen... Del amor, que ns necesita de nombres propios, porque se realiza, inequívocamente en cualquier caso, lugar o momento, nos habla Vicente Aleixandre, mirando a su prepio e intransferible corazón por la ventana de un verso claro como nunca. Trátase, en verdad, de una historia sentimental, determinada por una sucesión de estados de ánimo, sólo que el tiempo no marca períodos; gravita de continuo sobre el amor para hacerlo valer como razón cíe la vida ¡misma, y la lírica cronología de estas confesiones y recuerdos dijérase que se resuelve en una especie de visión simultánea. Todo lo transparenta el amor, cristalinamente, a la vez: la iniciación la plenitud y el olvido, el goce y la pena, la ilusión y la nostalgia. Xa cuestión estriba en mirar a fondo, como el poeta, como Vicente Aleixandre, que siente bajo la amada piel, cálida y suave, el duro y triste feíieso, con un ta ¡cto o sentido de las cosas que no es ciertamente el del asceta, sino el del hombre que vive, apasionada e intensamente, la experiencia de cada día. De igual suerte que cuanto hay de telúrico y de paradisíaco en libros anteriores 1 de Aleixandre, no obsta a lo personal y reatméiite vivido si bien, prevalezcan aquelios otros elementos, en Historia del coraízón I predominá el factor líricamente individualizado, pero nunca falta, al fondo, un paisaje abierto a nreooíipacior. ís transcendentes y universales: cielo, mar, selva... Bell. 05 paisajes, Naturaleza al desnudo, apuntan en diversos poemas. ¡Y qué personalidad adquieren, en su calidad de fuerzas elementales, aparte el sonido y color de cada vocablo, los animales y alimañas, franciscanamente tocados dé amor y poesía! -Y vimos, gruesas serpientes dibujar su pregunta las mariposas estivales, los lentos gusanillos de colores, el diminuto insecto rojo que sube: En Historia del corazón se insinúan también la ciudad, la calle, el parque, Paisajes urbanos prestan su ambiente a los recuerdos que irisan los, poemas del grupo, quizá más armónico: La mirada infantil que nos brinda un delicado y certero psicologismo. Tanto en la lírica fijación de un recuerdo, vinculado a up lugar, de íntimo latido, como en la caracterización del niño que fue el poeta, o que se ha integrado en su conciencia, y de otros niños- el más pequeño entre ellos- y de aquella. Joven qué centra tierBÍsimó poema. Hablábamos antes de la ventana por la que el poeta se asoma al corazón de su entrañable Historia Pero el corazón mira, a su vez, por esa misma ventana a la vida y al mundo- -tan sencillo, tan complicado- -de los demás. Esa es La mirada extendida que permite al poeta contrastarse y reconocerse en ajenos dolores, memorias, frenesíes... El poeta canta por ¿oáos pero su voz no se pierde, sino que domina el humano coro y se eleva, peculiar e inconfundible, firmísima. Corazón de niño, de adolescente; corazón de joven, de maduro, de viejo: siempre palpitante d f amor, en palabras significativas, diáfanas, precisas, prendiendo y estilizando la realidad tangible, comprobada, gracias al propio vivir, o presentida en el sueño, la ilusión, el temor, la misteriosa continuidad. Entre dos oscuridades, un relámpago Luz de estertor como dice el poeta en ese testante... Mejor, luz dorada, como la del poema Tierra del mar El cielo poderoso vertía luz dorada, color fuerte, templado hálito. Lejos estaba el mar: añil puro. Los cantiles tajantes parecían cuajados, petrificados de resplandor... Vemos al poeta, con su corazón en la mano y en la frente, más allá: eis lo alto de la montaña, señoreando su paisaje y su historia: Todo él ilaminaáo por el permanente sol que aun alumbra nuestras cabezas, JVt. FERNANDEZ ALMAGRO de la Real Academia Española N escultura, en los años que promedian el coetáma, y orientado por su conocimiensiglo XIX. to de la época, Pardo Canalis ha reconsInvestigando en los Archivos del Palacio truido- la biografía de Gragera, represenNacional y de la Real Academia de Bellas tando una actividad capital de éste, sus Artes, entre otros, asi como en la Prensa trabajos meriUsimos como escultor del Mu-