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E a eso, he podido exL Gobierno acaperimentar la- aleba de conceder gría de ver que ya se la Medalla de cura la tuberculosis Oro del Trabajo al laríngea. o t o r rinolaringólogo Vive el doctor Jidoctor don Cristóbal mé n ez Encinas en Jiménez Encinas, Es un piso de la calle de el premio a más de G o y a. S a l e y a sesenta años de lumuy poco de c asa. cha noble y generosa Claro que no lo necontra el dolor. Yo h ¡3 oído decir ASISTID A ANSE 1 M 1, A TITA RUFO Y A LA NIÑA DE LOS PEINES. Y FUE cesita, porque en icasa está muy b e n muchas veces a sus AMIGO DEL TORERO LAGARTIJO acompañado. El Seamigos que si eS docñor, que le ha dejado, tor Jiménez Encinas vivir hasta ver la curación de hubiera 1 cobrado; u n a décima la enfermedad por lá: que ha. parta solamente 9 e los enfermo batallado t a n t o le permite a quienes ha- visto, posiblementambién gozar de la compañía te sería millonario. Pero este de doña Malvina, su. esposa, anciano dé ochenta y oehb años ochentona también, pero: que se es un hambre extraño, aficionaeonseTva increíblemente lozana do a los versos y a la música, y guapa, con ei mismo carácun romántico, de la Medicin? ter bondadoso y dulce de la Con la mayoría de sus enfermos juven. ud. ha obrado como obró con el- -Lo malo es el oído, ¿sabe can aníe Ansalmi. 1; usted? -me dice doña Malvi- -Mientras le preparaba para na- En cuanto no tengo a la operación, estuve cantándole mano el aparato, estoy perdida. Cavalleria porque también a Don Cristóbal y doña Malvimí me gusta cantar- -me decía na forman uno de los matrimoayer mismo el doctor Jiménez nios más simpáticos que conozEncinas, recordando la operaco. Sociables y cariñosos, siemción dí gran Anselmi- Luego, pre tienen visitas, y en su comcuando estuvo curado y me pipañis se pasa el rato mucho dió la cuenta, lépadí yoi, a mi mejor que con la gente joven. vez, qué me cantara para mí Con ellos vive su hija Rafaela, solo El sueño de Manon que es la que está soltera. Los Lo hizo como nunca. La gente oíros hijos y los nietos van a hacía corro en la calle. Por cierverlos constantemente. Uno de to que como él insistiera en palos hijos, el doctor Jiménez Quegárme, le obligué a callar disada, cultiva la misma especiaciendo: Pero hombre... ¿no lidad médica qu su pádie. comprende qua sus honorarios por el concierto que acaba de- -Usted, don Cristóbal, ha darme y la alegiía que yo sien- sido personaje de novela. ¿no to por haberle devuelto la -voz es eso? valerí mucho más quería opera- -Sí, uno... en tantos años ción? Si nos ponemps a echar he sido di todo. Mi amigó Péríz cuentas, resultará que; soy yo Lugíh, además de d. dicarme quien le debe a usted dinero. su famoso libro Currito de la Cruz me sacó en él como perDon Cristóbal ha visto por sonaje. Por cierto que cuenta dentro y ha cuidado un sinfín en un capítulo una operación de gargantas famosas, desde la hecha por- mí; mediante la cual de Tita Bufo hasta la dé- Pepe salvó la vida en la nóvela a un Blanco, pasando por la de la toijiro, que es quizá al único toNiña de los Peines. re ó al que no he conocido nun- -Por cierto- -me dicf- HlUe jIÉ ca. De los otros, de los que exisNiña llegó, a mi consulta aconítieron de verdad, he sido muy pañada de su adré, que era amigo. Los he asistido, los, he una gitana con mucho carácter curado... y mucha prosopeya. La Niña te- ¿Qué torero le parece a usnía un pólipo de laringe y su ted el mejor? madre me dijo muy seria: Si e- -Para mí, ninguno como La, í usté capá de cura a esta criagartijo tura. yo sé lo que tengo que- ¿S 3 acuerda de él? jasé con usté. Me lo decía con -Como si le estuviera vienuna seriedad trágica, como si- Don Cristóbal Jiménez Encinas. do. Nunca he vuelto a emociome fuera á llevar a la horca en narme tanto en los toros. premio. Entonces la Niña, más -Y del fútbol, ¿qué opina? s e r i a todavía, preguntó a su madre: que yo me dediqué. ¿Sabe usted cuál ha Pero... mamá... ¿es que le va usté a Me parece algo Sencillamente esp. an- sido la mayor, alegría de mi vida? jasé canónigo? toso. La? dos o t u s veces en mi vida qué- ¡No. sé... Tal V 2 Z la concssión ds esta he asistido, salí anonadado. Encuentro Don Cristóbal cuenta a ta anécdota Medalla del Trabajo. empleando el tono trascendental y lento- ¿No me refería a eso... La Medalla es, tristísimo que lo más noble y más alto de los flamencos fe pui a cepa. El es una distinción, que agradezco con toda mi que existe en la Naturaleza, el cerebro malagueño. Nació en el pueblo de Monda alma y que me halaga... ¡ya lo creo! humana, se utilice para golpear con él -próximo a Ronda- -y fue el noveno hijo Pero sería mucha soberbia y vanidad por una pelota. Luego me explica don Cristóbal Jiméen el hogar. mi parte dar excesiva importancia a este- -No fui a la escuela- -me dice- por- contento íntimo, a esta alegría egoísta, nez Encinas que su afición más grande, su verdadero violin de Ingres es la que tenía cinco hermanas mayores que pasca con caña. yo, y que se dedicaron a mis profesoras. de la que sólo yo saco provecho. -Entonces... ¿a qué se refería usted? ¡Da e; o sí que estoy orgulloso! Yo, Luego vine a Madrid a estudiar Medici -Me refería a algo que s lo que me cerno médico y como poeta, y odre ser na Me formé eii el Instituto Rubio, junto al doctor üruñuela. Por cierto que fue compensa de todas las amarguras de la poca cosa. Pero... como pescador de- tru- precisaimenta 1 doctor Áriza, maestro de vejez. No sé cómo agradecer a Dios la c! has. ¡hay que hablarme de tisted! Urüñuela, el qué creó en E- saña la espe- merced de; haberme dejado vivir hasta cialidad dé garganta, nariz y oídos, a la una edad tan avanzada, porque, gracias Josefina CAR. BÍAS- EL DOCTOR JIMÉNEZ ENCINAS, QUE ACABA DE SER CONDECORADO CON LA MEDALLA DEL TRABAJO, TIENE OCHENTA Y OCHO AÑOS ís el htmbre que ha visto, por dentro, i s ¡aptas famosas i